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Qué votamos en las elecciones generales del 23-J y cómo funciona la Ley D’Hondt

Los pequeños detalles pueden marcar la diferencia

El próximo 23 de julio están convocadas elecciones generales en España, 37.466.432 ciudadanos están llamados a las urnas. En estos comicios se elegirán para los próximos cuatro años a 350 diputados que conforman el Congreso de los Diputados y a los 208 senadores de elección directa. Se ha hablado mucho sobre los candidatos, pero cómo funciona el sistema electoral, cómo se traducen las papeletas en escaños, qué es la Ley de D’Hondt o qué pasa con los votos en blanco o nulos.

Lo primero que hay que aclarar es que en España hay un sistema parlamentario. Los ciudadanos eligen en las elecciones generales con sus votos a los miembros de las Cortes Generales. Esto difiere en los modelos presidencialistas, como Estados Unidos, donde sí se elige al presidente. El 23-J los electores seleccionarán a los 350 diputados del Congreso y 208 senadores, de los 266 que forman el hemiciclo. Las Comunidades Autónomas son las encargadas de elegir a los senadores restantes. Tras los comicios serán los parlamentarios quienes elijan en el debate de investidura al siguiente presidente del Gobierno.

Aunque las elecciones del Congreso y Senado se han sucedido a la vez, nada obliga a que esto tenga que ser así. La formación de cada una de estas cámaras tiene sus particularidades. Los diputados de la Cámara Baja se seleccionan en cada una de las circunscripciones electorales, que en España es la provincia. Cada uno de estos territorios recibe una representación mínima de dos representantes, a Ceuta y Melilla se les asigna uno, respectivamente . Los escaños restantes se reparten en función de la población.

Proporcionalidad y Ley de D’Hondt

En las elecciones generales, este reparto de los escaños entre las provincias genera que la proporcionalidad sea difícil de conseguir. Hay zonas con poca población que tienen una sobrerrepresentación en relación con las áreas con más habitantes. El coste y la relación entre número de votos y escaños es desigual, en las circunscripciones con pocos electores un diputado necesita menos votos para ser elegido que en otro lugar con un alto porcentaje demográfico. Este diseño favorece el voto rural frente al urbano.

Junto a esta asignación de escaños está la fórmula de reparto electoral: la Ley de D’Hondt.  Este sistema es el encargado de transformar el número de votos en escaños. De forma resumida, se seleccionan aquellas candidaturas que hayan obtenido más del 3% de los votos válidos, estos resultados se van dividiendo sucesivamente por 1,2,3… hasta alcanzar el total de escaños en disputa. Para la asignación, se irán repartiendo los diputados entre los cocientes mayores resultantes de esta operación. El sistema ha estado rodeado de críticas por considerarse que beneficia al partido con mayor representación. En países como Portugal o Finlandia se emplea el mismo modelo.

La barrera electoral también puede suponer un obstáculo para los partidos pequeños. Aquí es donde el voto puede tener relevancia. Este límite del 3% se calcula del total de votos válidos emitidos. De todas aquellas personas que hayan acudido a depositar su papeleta, se contabilizan las que cumplen la normativa, los votos nulos se eliminan de la ecuación. Por el contrario, los votos en blanco sí se tienen en cuenta para establecer esta franja.

La elección de los senadores es diferente. La circunscripción sigue siendo la provincia y en cada una de las áreas peninsulares se elige a cuatro senadores, en las provincias insulares se escogen tres en las islas mayores (Gran Canaria, Mallorca y Tenerife) y uno en las menores (Ibiza-Formentera, Menorca, Fuerteventura, Gomera, Hierro, Lanzarote y La Palma) y en Ceuta y Melilla dos en cada una. Para la Cámara Alta el sistema de conversión de votos en escaños es un sistema mayoritario, la candidatura más votada gana todos los senadores. A diferencia del Congreso, donde hay listas cerradas y bloqueadas, para el Senado los ciudadanos pueden marcar diferentes opciones de varios partidos de una serie de nombres que se dan.

El resto de Senadora son por dignación autonómica. Cada Comunidad elegirá uno, más otro por cada millón de habitantes. La elección se hace en la Asamblea legislativa u órgano colegiado superior, según se establezca en los estatutos. En la selección de los candidatos se busca una representación proposicional que refleje la pluralidad de la asamblea.

Tras el 23 de julio los diputados decidirán a quién dan su confianza y se sabrá si el Partido Popular, PSOE, Sumar o Vox gobiernan el país por los próximos cuatro años. Mientras tanto, los candidatos cierran sus campañas para estas elecciones generales.

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