La directora sevillana lanza a la industria cinematográfica su primera película que verá la luz el próximo 2 de febrero
Cuando hay un estreno de cine con un reparto tan coral, todas las miradas se centran en la trama o en los actores revelación de la misma. Algo similar ocurre en este estreno que recoge las primeras andaduras en el mundo del cine de unos personajes tan célebres como Dulceida y Mario Vaquerizo. Aunque últimamente y, más aún con el exitazo de La sociedad de la nieve del insuperable Bayona, la figura del director adquiere cada vez más relevancia y prestigio. Destacando su importancia, así iniciamos la charla con la directora Carmen Perona Cabrera.
Pregunta: ¿Quién es Carmen, la mujer que se encuentra detrás de las cámaras y del «papel y boli» de La reina del convento?
Respuesta: Carmen al fin y al cabo es una niña de 29 años. Sevillana y mucho. De toda la vida. Sí que es cierto que me he pasado un año entero viviendo en Madrid. Pero ya he vuelto a mi ciudad. La adoro. Simple y llanamente, Carmen es una chica que le gusta el cine y lucha por trabajar sus sueños.
P: Pese a que eres muy joven, es indudable que tienes experiencia en la industria audiovisual. Más concretamente, has publicado un cortometraje llamado Inexorable y un documental Mujeres de cine. El 2 de febrero publicas tu primer largometraje, tu primera «peli».
R: Aún no me lo creo sinceramente. Está siendo todo maravilloso. La reina del convento en los cines…
P: Al final quien escribe una película tendrá algo que ver con el procedimiento de estructurar un libro. ¿En qué momento nace en tu cabeza esta idea y empiezas a desarrollarla hasta que consigues estrenar la película en los Cines de Callao?
R: Si te digo la verdad, no sé cómo se me ocurre esto (ríen). No tengo ni idea de por qué todo gira en un convento. Yo siempre lo he relacionado con que es algo de mi subconsciente. Al final parte de mi familia, e incluso mis padres, son muy religiosos. Pero vamos, en ningún momento me he sentido con la intención de decir: «voy a hacer algo en un convento». No sé, me vino solo y me gustó, sinceramente.

P: Considero que dirigir una película es el sueño de todo niño. Entre los sueños más destacados de los pequeños se encuentran el ser futbolista, astronauta y hacer una película. ¿Qué hay que hacer para formalizar el dirigir una película? Y más aún con el reparto de tu obra prima.
R: Pues porque yo desde pequeña, no sé tampoco por qué, tenía en la cabeza que iba a hacer una película.
P: ¿Ves? ¡El sueño de todo niño! (ríen)
R: Claro. Si es que yo ya sabía que iba a terminar rodando en algún momento de mi vida. Y fue de lo más natural como surgió. Al final, mi productora era compañera mía de la universidad. Y ella también es una persona muy ambiciosa. Entonces dijimos: «venga, nos juntamos, yo me encargo del guion y de la dirección y tú haces la producción». Evidentemente es su parte y es muy importante, pues la financiación que ha conseguido la productora es esencial para llevar a cabo todo cuanto tiene que ver con el rodaje de La reina del convento.
P: Claro, hablas de financiación. Mayoritariamente, siempre que veo una película española figura antes del inicio: “Financiado por el Gobierno de España”. ¿A qué puerta hay que llamar para lograr eso?
R: Lamentablemente La reina del convento no tiene nada de financiación pública. Es todo privado. Como tanto yo, la directora, como la productora éramos nóveles, no se cumplen unos determinados requisitos para beneficiarnos de esas ayudas. Cuando igual somos los nóveles los que más las necesitamos.
P: El presupuesto al final también juega un papel importante a la hora de seleccionar el reparto. En vuestro caso, contáis con rostros primerizos en el cine, pero celebérrimos en otros aspectos, junto a leyendas del mundo de la interpretación. ¿Cómo se consigue sumar este gran elenco al barco o al convento en este caso? (ríen)
R: Si te soy sincera, lo que más nos costó fue reunir al primero. Luego fue todo más sencillo. Como el propio Mario Vaquerizo dice: «yo he hecho la peli, primero porque me gustaba la trama y también porque tenía unas compañeras de mucha altura». Entonces, Mario se ha unido porque ya había un reparto detrás bastante importante. Al final, cada uno es una historia independiente. En el caso de Isabel Ordaz, es que personalmente a mí me encanta y quise apostar por ella. Con Gemma Cuervo, por ejemplo, yo ya mantenía una relación antes… Con todo esto quiero llegar a que el final ha sido un cúmulo de circunstancias que han hecho que todo se haya ido juntando poco a poco y haciendo ruido para formar la película que tenemos a día de hoy.
P: Hablas de las leyendas de la interpretación que forman parte de la película, pero quisiera destacar también figuras como El Monaguillo o Paz Padilla, los cómicos del film. Ellos mismos establecen un tanto el género de la trama. Pero ¿te has visto en parte cohibida a la hora de poner límites en el humor de la película? Al final, estás presentando unas monjas «diferentes» a lo establecido, algo que para que quien no quiera entender lo que es el humor, puede sentirse molesto.
R: Es realmente peligroso. Vivimos en una sociedad en la que resulta muy sencillo ofender a alguien, siendo en repetidas ocasiones sin pretenderlo, ya que hay veces que ni se había sido consciente de que igual algo en concreto podía sentarle mal a alguien. En definitiva, hay que tener mucho cuidado. He intentado hacer mi trabajo con todo el amor del mundo y considero que las monjas también es lo único que transmiten. Son unos personajes que viven a su bola, sin ofender a nadie. Quizá por eso no me he sentido yo limitada ni con la necesidad de censurar nada por miedo a recibir alguna crítica, pero sí que es cierto que he intentado en todo momento mantener un cuidado especial.
P: Unas monjas que igual alguna que otra sorprende, como puede ser el caso de Dulceida. Una de las influencers más destacadas, indudablemente, a nivel nacional que se estrena en la industria cinematográfica con tu película. ¿Cómo se consigue que una estrella de otro sector se embarque en un proyecto totalmente alejado de lo que destaca?
R: Pues todo comenzó a raíz de María, mi productora, que fue la que me lo propuso. Al final, si ves el reparto, todos son muy mayores y necesitábamos un poco de frescura en la plantilla y en los planos. Me dieron un abanico de posibilidades, y entre ellas estaba Aída. Yo no la conocía personalmente, pero la llamé, quedamos y se lo propuse y estuvo encantada desde el primer momento. Sí que es cierto que todo el mundo la conoce por ser influencer, pero como ella misma me comentó, siempre había soñado con ser actriz. De hecho, ella ha estudiado interpretación y fue como un puzle en el que encajaron todas las piezas.

P: La proyección que pueden otorgar a la película estos actores junto con la trama es increíble. Más aún, de cara a las ediciones de premios que poco a poco se van acercando en el tiempo como los Premios Feroz o los Goya. Desde tu percepción como directora de obra prima y también como cinéfila, ¿ves a La reina del convento como una película con hospedaje en unos premios de ese calibre?
R: Considero que sí. Aunque el tema de las candidaturas es más bien terreno de la productora. De momento, por lo que me consta se están centrando en una correcta distribución del estreno hacia todas las carteleras y cines posibles. Pero yo más que encantada de difundir la película hacia todos los premios, por supuesto que sí. Ya no solo para abarcar a un público más general, sino para poder recibir y sentir unas críticas un tanto más cinéfilas, así como entablar un feedback y poder seguir mejorando, aprendiendo y disfrutando como directora y amante del cine en los proyectos venideros, que ojalá sean muchos, sobre todo cinematográficos.


