El ciclo destructivo en el que nos encontramos es una consecuencia directa del calentamiento global, con fenómenos como la DANA sirviendo como una clara evidencia de sus efectos cada vez más extremos.
Según expertos del World Weather Attribution, la DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) ha sido un 12 % más intensa y el doble de probable debido al cambio climático
El calentamiento global ha demostrado que, aunque inicialmente sus efectos se percibieran con mayor fuerza en regiones como EE. UU., el sudeste asiático o África, su impacto es ahora de alcance global, afectando también a España, que no está exenta de sus repercusiones.
Compromisos fallidos y financiación inadecuada
Hace más de una década, en la COP15, los países desarrollados se comprometieron a movilizar 100.000 millones de dólares anuales para apoyar la adaptación al cambio climático de los países en desarrollo. Sin embargo, un informe de Oxfam en 2020 reveló que gran parte de estos fondos se destinaron a proyectos no alineados con los objetivos climáticos, y un 80% fueron en forma de préstamos, no donaciones.
«Los países y comunidades más pobres del mundo no deberían verse obligados a aceptar préstamos para protegerse de las excesivas emisiones de carbono de los países ricos» destaca el informe.
¿Dónde nos encontramos a día de hoy?
La COP29 reveló las profundas divisiones y desafíos persistentes en la lucha contra el cambio climático, destacando la reducción de combustibles fósiles como clave para frenar el calentamiento global. Sin embargo, una vez más, la falta de consenso global retrasó una decisión definitiva, dejando este asunto pendiente para el próximo año.
Aunque las metas de emisiones netas cero han aumentado, solo el 5% de las entidades evaluadas cumplen con los estándares mínimos de integridad. Además, más del 40% de las entidades no estatales, como ciudades y empresas, carecen de objetivos claros y medibles para mitigar el cambio climático, según el informe de Net Zero Tracker de 2024.
El impacto de la inacción
Con el aumento anual de las temperaturas entre 0,02°C y 0,03°C, y un incremento de las emisiones de CO2 de hasta un 2%, según el Global Carbon Project, el retraso en la implementación de medidas decisivas se traduce en fenómenos meteorológicos extremos. Esto conlleva mayores costos económicos, un aumento en las víctimas mortales y un planeta cada vez más vulnerable e inhabitable.


