7 C
Madrid
sábado, 10 enero, 2026
7 C
Madrid
sábado, 10 enero, 2026

Las 10 mejores películas de 2025

La sección de cine de El Generacional...

El 2026 es el año del Arsenal

Tras un inicio de temporada espectacular el...

El arte de sanar: viruela y pinceles

Últimos días en El Prado para integrarse en la sociedad española de principios del siglo XX. Entre sus obras, la introducción de la vacuna de la viruela, del pincel de Borrás Abellá. 

Esta semana el Museo del Prado clausura su exposición temporal más reciente, «Arte y transformaciones sociales en España». A través de sus más de 300 obras expuestas, cuidadosamente curadas para establecer un diálogo entre su patrimonio artístico y el visitante, el museo explora los cambios sociales experimentados por la España de entre 1885 y 1910.

«Arte y transformaciones sociales en España»

Recogidas en estancias independientes se aúnan las obras que, sala a sala, evidencian la evolución durante estos años de la religión, la educación, la agricultura, la incorporación de la mujer a la industria, la muerte y, entre muchos otros campos, la enfermedad y la medicina.

Para esta última sección, el museo se ha reservado grandes piezas como Una sala de hospital durante la visita del médico en jefe, de Jiménez Aranda; Los degenerados, de Carles Mani, o Una autopsia, de Simonet Lombardo.

Una sala del hospital durante la visita del médico en jefe, de Jiménez Aranda. Exposición «Arte y transformaciones sociales en España», en la sala de «salud y medicina» | Fuente: Museo Nacional del Prado

En este artículo, a través del lienzo del valenciano Borrás Abellá, La vacuna, trataremos de entender el papel de las figuras representadas, así como el impacto que este nuevo avance médico supuso para la sociedad de transición entre el siglo XIX y el XX.

La vacuna, Borrás Abellá

Borrás Abellá nos presenta una escena cargada de movimiento y expresión, presidida por un médico, que ejerce de espaldas a nosotros; un ternero, que yace en primer plano, y una retahíla de mujeres, madres, que esperan para vacunar a sus infantes.

‘La vacuna’, de Borrás Abellá. Exposición «Arte y transformaciones sociales en España», en la sala de «salud y medicina» | Fuente: Museo Nacional del Prado

La viruela

Hasta el 8 de mayo de 1980, cuando la 33.ª Asamblea Mundial de la Salud declaró erradicada la viruela humana en el mundo, ésta era una enfermedad altamente contagiosa. Su mortalidad se estimaba en 3 de cada 10 infectados y, entre los supervivientes, tras largas fiebres, vómitos y grandes dolores, las secuelas incluían la desfiguración del cuerpo a causa de sus erupciones cutáneas y numerosos casos de ceguera irreversible.

El cariz particularmente dramático de la viruela (que no debemos confundir con la varicela) era su predilección por los más pequeños, más susceptibles a la enfermedad y sus secuelas. Afortunadamente, se observó que aquellos que ya habían pasado la enfermedad una vez, quedaban protegidos contra ella. De esta manera, quienes la padecían durante la niñez, si sobrevivían, independientemente de las secuelas, no volvían a contraerla.

Los estragos de la viruela | Fuente: Public Health Image Library

La vacuna

En el año 1796, Edward Jenner, médico y científico inglés, fue el primero en dar con un método que permitía, sin sufrir directamente la enfermedad, inmunizarse por completo contra ella.

Hasta entonces existía una técnica más primitiva, la variolización, que consistía en inocular a niños sanos con el pus de las pústulas de otros enfermos. Estos niños debían después permanecer aislados 40 días. Durante esta cuarentena sufrían una versión más leve de la enfermedad y, tras recuperarse, no volvían a padecerla. Este era, sin embargo, un procedimiento muy arriesgado. Aunque la tasa de mortalidad por variolización era significativamente más leve que la de la viruela (1-2%), muchos de los niños expuestos desarrollaban cuadros graves que, si no acaban con su vida, los dejaban con desagradables secuelas.

El británico observó que había un animal, la vaca, que contraía un mal parecido, cubriendo sus ubres y hocicos de pústulas, vesículas y cicatrices. Y, más concretamente, observó que las ordeñadoras que se contagiaban de esta «viruela vacuna» quedaban inmunizadas frente a la viruela humana, sin haber sufrido su clínica característica.

Tras controvertidos experimentos en niños sanos, logró demostrar que quienes se «variolizaban» con la enfermedad vacuna no enfermaban o, en todo caso, lo hacían sólo de forma liviana. En 1801, Edward Jenner publicó el resultado de sus experimentos y expresó la esperanza de alcanzar la «aniquilación» de la enfermedad a nivel mundial.

‘La vacuna’, de Borrás Abellá. Detalle | Fuente: Museo Nacional del Prado

Este experimento fue el inicio de la vacunación, llamada así por el término vacca (vaca en latín), en honor a la viruela vacuna que proporcionaba la inmunidad. A diferencia de la variolización, la vacunación era mucho más segura, ya que no involucraba el uso directo del virus mortal de la viruela humana.

El rechazo a la vacuna

Este procedimiento fue recibido por la población y la comunidad científica con un decidido rechazo. La gente aseguraba que quien se vacunaba sufría el crecimiento de «apéndices vacunos», ubres y cuernos. La Asociación Médica de Londres llegó a transmitir su temor a una progresiva transformación de los ciudanos en ganado bovino. Estas afirmaciones y reticencias se fueron disipando por el auténtico éxito que la vacunación suponía. Hubo en particular tres acontecimientos que favorecieron la aceptación del método de Jenner:

En 1803, tuvo lugar la célebre Real Expedición Filantrópica de la Vacuna, que partió de A Coruña y logró la vacunación masiva de los territorios trasatlánticos del Imperio Español. Posteriormente, en 1805, Napoleón dio la orden de vacunar a toda sus tropas y, finalmente, la condesa de Berkeley y Lady Duce hicieron vacunar a sus hijos, logrando que la nobleza inglesa las imitara y, con ella, el resto de la población.

En cuanto a la situación en España, desde el Museo del Prado, nos explican: «Aunque este tipo de vacunaciones infantiles a veces se hacían en los domicilios particulares (era el practicante con su ternera el que visitaba cada uno de ellos), en otras ocasiones se realizaban de manera grupal, en instalaciones sanitarias adecuadamente preparadas». Esta última es la escena reflejada en el óleo de Borrás Abellá, que nos muestra cómo la técnica supuso una de esas grandes transformaciones sociales que no pasarían inadvertidas para la historia.

‘La vacuna’, de Borrás Abellá. Detalle. | Fuente: Museo Nacional del Prado

La erradicación de la viruela

La vacuna entró en la política española el 17 de enero de 1903, cien años después de la misión filantrópica. El ministro de Gobernación, Antonio Maura, reconoció que la viruela seguía causando estragos en España, mientras que estaba casi extinguida en otros países europeos. Buscando poner fin a esta desigualdad con los países vecinos, promulgó un decreto haciendo obligatoria su vacunación. Se sentaban así las bases de la medicina preventiva en nuestro país, ejecutada a través de planes de cooperación nacional.

El Comité Asesor de Vacunas e Inmunizaciones  nos insta a recordar el éxito de los programas nacionales e internacionales contra la viruela: «Es una efeméride que nunca debería olvidarse: la primera vez en la historia de la humanidad que, mediante una decisión y un plan específico, una vacuna y el esfuerzo colectivo, se ha conseguido hacer desaparecer de la faz de la tierra una enfermedad infecciosa que había causado estragos desde hacía miles de años».

Erradicación de la viruela por continentes | Fuente: Comité Asesor de Vacunas e Inmunización

Actualidad y Noticias

+ Noticias de tu interés

Epilepsia: una historia de mitos, ciencia y desafíos médicos

Las crisis epilépticas son la segunda causa de atención neurológica en urgencias Más de 400.000 personas padecen epilepsia en España; en Europa, más de seis millones, según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN). Históricamente se ha hablado de ella...

¿Por qué no puedo comer antes de una operación? El ayuno preoperatorio y la defensa de los pulmones

La Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor (SEDAR) recomienda un ayuno de hasta ocho horas antes de someterse a un procedimiento con anestesia general. Esta medida se ha demostrado como la más eficaz para evitar una...

Terapia electroconvulsiva: segura, eficaz y vigente

La terapia electroconvulsiva emerge entre el prejuicio y el tabú como una práctica diaria y eficaz en los hospitales españoles. Más de un millón de personas se benefician de ella cada año en el mundo; tres mil solo en...

Descubre más desde El Generacional

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo