Elden Ring, el periplo soñado

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Se ha hecho historia. El pasado 25 de febrero tuvo lugar un acontecimiento memorable en el pretexto de los videojuegos, fue lanzado Elden Ring, el último juego de From Software, otorgado de la mano de Hidetaka Miyazaki y George R. R. Martin.

La premisa de esta obra era clara y directa, si te gusta Dark Souls, te va a gustar Elden Ring, y si no, también. Así se afirma esta como obra magna de un género de RPG para un solo jugador que comenzó hace 13 años.

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Marketing mal

A pesar de un marketing sencillo y marcado fuertemente por el nombre del autor de Juego de Tronos, la publicidad que se ha dado sobre el juego no ha sido, si no, escasa respecto a lo que ha sido la experiencia final.

El juego se divide en 4 zonas fundamentales, sin embargo, lo poco que se deja ver en spots publicitarios corresponde a la primera zona del videojuego. Para más inri, es enana respecto a todo lo que ofrece el título. Este marketing llega a asentar una premisa, venenosa cuanto menos, en la cabeza del consumidor “El juego se ve pequeño y poco variado”, que se veía reforzada por la presencia de una versión beta ubicada en la misma localización.

Sin embargo, las cifras otorgadas en este primer mes desde el lanzamiento han demostrado lo contrario, rompiendo récords a todos los niveles dentro de la industria. Tienen 12 millones de copias vendidas, afirmándose esta entrega y género (hasta ahora considerado de nicho) como un género al alcance de todos, de lo que vamos a hablar ahora.

Lo siento gamer, tiene modo fácil

Aunque previamente haya dicho que este género en concreto era de nicho, no lo era tanto el motivo tras esta consideración, su dificultad. Para jugar a un Soulsborne (llamado así por incluirse en la fórmula otro título llamado Bloodborne) tienes que estamparte con un muro, especialmente, si quieres continuar, estamparte una y otra vez, hasta que aprendas y disfrutes con ello. Ante esta cultura de la dificultad es habitual el debate en redes una actitud en común, el “elitismo gamer” por el que, al completar uno de estos títulos, algunos se ganaban una medalla moral con la que hablar desde la condescendencia a cualquier otra persona que disfrute de este arte del videojuego.

Sin embargo, espero que, con la salida de este título, se quiten la medalla y se pongan los zapatos. En concreto, los de payaso. En esta nueva obra, lo más destacado que se introduce a la fórmula es un elemento que cambia completamente el juego, un mundo abierto. Esto cambia una idea fundamental, que, a pesar de estar presente en otras entregas, se masifica en este título, la elección de tu propio camino.

Imagen promocional de Elden Ring, proveída por Bandai Namco.

Todo el juego presenta un mundo gigantesco al jugador, que, a pesar de ser hostil, permite al jugador afrontarlo tal y como él quiera. Esto supone que, para subir de nivel, el jugador podrá hacerlo al ritmo (o velocidad, mejor dicho) que quiera. Puede así hacer frente a enemigos titánicos y desafíos implacables con una facilidad pasmosa, dando una experiencia de juego a gusto del jugador.

Calidad de vida

Este es un término apela a la facilidad y el suavizado de distintas mecánicas dentro de un videojuego que dan la sensación que “siempre han tenido que estar ahí”. En Elden Ring, estas palabras son las más certeras para definir la experiencia. Partiendo de las mecánicas clásicas de la saga como son el sistema de contraataques precisos o parrys, se incluyen tres cuya ausencia se ha hecho notar con su incorporación en esta obra.

La postura, que nace en el anterior juego de la empresa, Sekiro, que permite hacer grandes cantidades de daño a los enemigos mediante un golpe crítico cuando se la rompes. A partir de este concepto se añade otra, la habilidad para saltar. Por ridículo que suene la habilidad para saltar no ha estado presente en ningún Soulsborne hasta ahora y se siente como uno de los añadidos más gratificantes, otorgando una verticalidad al título nunca antes vista, además, viene acompañada por ataques que se pueden realizar en el aire, que facilitan la ruptura de la postura. Es un buen añadido cuanto menos, sin embargo, el abuso de esta mecánica llega a dar la sensación de una falta de equilibro respecto al resto de mecánicas, pues vuelve bastante más la fácil la experiencia.

Por último, pero no menos importante y sé que a algunos os va a gustar, se incluye la Power Stance que permite blandir dos armas de la misma categoría a la vez, teniendo un listado de movimientos personalizado para cada pareja.

También hablando de poder, la última inclusión son las “Cenizas de Guerra” que, traídas directamente desde Sekiro, otorgan habilidades especiales a cada arma, dando poderes propios de un anime a nuestro personaje, otorgándole una potencia de ataque sin igual, que como precio a pagar, le dejarán altamente expuesto a ataques enemigos.

Donde no hay luz hay belleza

Ya acostumbrados a la saga Souls y a paisajes distópicos y oscuros, a criaturas propias de Lovecraft en Bloodborne o al folklore japonés en Sekiro, ¿Qué puede poner sobre la mesa Elden Ring? En este título el apartado artístico destaca como parte fundamental del patio de recreo que nos ofrece Miyazaki, un patio de recreo pintado en obras del folklore europeo.

Imagen promocional de Elden Ring, proveída por Bandai Namco.

Algunos destacan paralelismos entre armaduras y objetos del videojuego y dioses del panteón romano, del elenco nórdico o incluso el mismísimo Atila el Huno. Sin embargo, en otros detalles no cabe si no, la comparación obvia con el Bosco, especialmente en el mundo abierto y algunos de sus enemigos más casuales que perfectamente pintan el Jardín de las Delicias, destacándose dentro de este el Árbol Áureo, que también recuerda sin duda alguna a Yggdrasil, el árbol de la vida de la cultura nórdica.

Pero, no todo es folklore, a veces también podemos mirar a nuestros artistas contemporáneos, como es el caso de Kentaro Miura, que en paz descanse. Gran parte de la obra que confecciona Hidetaka Miyazaki se ve fuertemente inspirada por el arte y el mundo de Berserk, cuya influencia se ha extendido a todas sus entregas. En Elden Ring se aprecia en detalles que a más de uno le harán esbozar una sonrisa o una lágrima de nostalgia, yendo las referencias desde el esqueleto más insignificante al espadón de dos metros que acompaña a Guts a lo largo de su periplo.

Un viaje inolvidable

Cuesta bastante contener la emoción estando detrás del papel, pues lo más destacable que puedo decir sin explotar en todas las direcciones del entusiasmo, es que este es un viaje único y personal, un mundo que exploras como un libro de Gerónimo Stilton y que te atrapa con sus secretos y premisas. Esta es la historia soñada, la aventura definitva, así que, álzate, Sinluz.

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