‘Seaspiracy’, la verdad tras la pesca “sostenible”

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Poster de Seaspiracy | Fuente: IMDb
Poster de Seaspiracy | Fuente: IMDb
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Ali Tabrizi dirige Seaspiracy, señalando el problema al que se enfrentan los océanos: la sobrepesca.

Este documental original de Netflix, estrenado en 2021, logró abrir la conversación al debate acerca de la pesca que dice ser sostenible, trayendo consigo la verdad sobre lo que pasa ahí fuera.

Los océanos cubren más del 70% de la superficie terrestre. Juegan un papel importante tanto en el clima como en el tiempo, son hogar de más del 80% de vida en la Tierra, generan un 85% del oxígeno que respiramos… Es tal su importancia que hoy, 8 de junio, se celebra el Día Mundial de los Océanos. Sin embargo, los estamos matando.

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Ali Tabrizi muestra en Seaspiracy como, lo que se inició como un proyecto de salvar a las ballenas y a los delfines del plástico en el mar, culminará en un destape de una red de caza y corrupción en la que todos estamos implicados.

A través de testimonios, entrevistas y datos contrastados, el documental muestra que no existe la llamada “pesca sostenible”. La sobrepesca es el verdadero problema que está acabando con los océanos.

Lo que mata al océano

Aunque se centra en la pesca, Seaspiracy no desestima el impacto que tiene el plástico en el mar. 150 millones de toneladas de plástico se encuentran en el océano, y estas se descomponen en microplásticos que superan 500 veces en número a la cifra de estrellas en la Vía Láctea.

Pero hay un conflicto de intereses. Un dato que los distintos grupos ecológicos evitan mencionar: el 46% de la isla de basura del Pacífico son redes de pesca desechadas. Si tan alta es esta cifra, ¿por qué ocultarla? ¿Por qué las campañas antiplástico no mencionan la pesca? La respuesta es sencilla: trabajan y son financiadas por la industria pesquera cuyo objetivo no es otro que vender más pescado.

Estas no son las únicas organizaciones que Seaspiracy destapa. La etiqueta “Dolphin Safe”, utilizada para asegurar que el producto que la lleva cumple las políticas de pesca respecto a la muerte de los delfines, oculta también la verdad. Mark Palmer, director del IMMP (Proyecto Internacional de Mamíferos Marinos), alega en una escena del documental que no hay nadie observando si realmente se están matando delfines o que, si lo hay, este puede ser chantajeado. A la hora de dar la pegatina se limitan a confiar en la palabra del capitán.

Ahora bien, si la cuestión principal es la sobrepesca, ¿por qué se matan tantos delfines y ballenas, si su carne no suele ser comida? El documental se traslada a Taiji, un pueblo japonés caracterizado por la caza de estos animales, para responder a esta pregunta. Ambos animales se utilizan como cabeza de turco de la sobrepesca para seguir participando en la industria atunera. Una industria multimillonaria.

La pesca es también la verdadera amenaza para los arrecifes. Según la ONU, un 70% de ellos están en peligro de extinción y, de esos, del 20% no se tiene esperanza de recuperación. La sobrepesca acaba con aquellos peces que sustentan alimento y nutrientes a los arrecifes, provocando la desaparición de estos.

El océano es la solución

Lo más importante que tenemos que hacer es proteger el mar. ¿Cómo podemos lograr esto? Dejándolo tranquilo. El océano y la vida que hay en él es importante en todos los aspectos de nuestra propia vida. La mismas plantas marinas almacenan 20 veces más CO2 que los bosques en tierra firme, haciendo que el 93% de todo el CO2 que hay en la Tierra provenga del océano.

Deforestar el mar no es la solución. La pesca de arrastre, que acaba no solo con multitud de peces sino también con otras especies marinas, no es la solución. La esclavitud de personas en barcos de pesca, un problema del que apenas se habla, no es la solución.

Por suerte, los ecosistemas marinos se recuperan rápidamente si se los deja. Si se cierran grandes áreas de mar a la pesca comercial. Mientras esta industria esté sin regular, lo ético es reducir el consumo de pescado.

Una sola persona no puede cambiar el mundo, pero todos podemos hacer algo. Todo cambio importante comienza con alguien, y muchos grupos que se hacen llamar “sostenibles” no están interesados en resolver el problema, sino en explotarlo.

Seaspiracy no es solo una película documental. Es un movimiento. Y a través de su página web y redes sociales tú también puedes informarte y ser parte del cambio.

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