Su corto Actos por partes conmueve a España con una emotiva historia plasmada en pantalla que no dejará indiferente a nadie
Charlamos con el experimentado director sobre su emergente cortometraje Actos por partes, una narrativa estremecedora que aborda el cáncer desde una perspectiva cómica, pero sobre todo, personal. Sergio Milán es ex paciente oncológico de un cáncer que marcaría su vida para siempre. Hoy, sonríe mientras cuenta su historia con un objetivo: Ayudar a los demás.
Pregunta: ¿Cómo nace tu interés por el mundo cinematográfico?
Respuesta: Yo no sé si fue antes el huevo o la gallina. Sí que cuento mucho que tengo lo que es el primer recuerdo que tengo de querer dedicarme a, no tanto al cine, sino a la parte artística de la comunicación, por así decirlo, es cuando veía la tele en casa. El primer recuerdo que tengo de querer dedicarme a esto, de esa adrenalina del arte, era imitando a Pepe Viyuela con cinco años, cuatro o cinco años, yo imitaba sus sketches en el salón de casa en las navidades, frente a toda la familia.
Además, también recuerdo que desde muy, muy temprana edad había cámaras en casa, recuerdo juntar a todos los de mi plaza, y yo un poco ya el director de orquesta, inventarme mis propios sketch, mis propias movidas y engañar a todos los de mi plaza y empezar a grabar vídeos sin parar.
P: Primeros pasos como director…
R: El primer recuerdo que tengo de hacer un cortometraje que de algún modo ya tenía un equipo y tenía una tensión, lo rodé con 16 años. Y además eran todos súper adultos. Ya no era con colegas. Yo era el niño que estaba dirigiendo adultos. Eran gente de entre 20 y tantos, y 40 años. Y yo era el niñato. Pero, bueno, se ve que veían en mí que tenía mucha energía, muchas ganas de hacer cosas, muchas ilusiones. Potencial, no sé si lo verían o no. Entiendo que sí, porque me dijeron que sí, al proyecto. Rodé un corto que se llamaba 20 minutos cualquiera.
P: ¿Una figura inspiradora para plasmar tus ideas?
R: Todos los de mi generación, en la adolescencia, teníamos a un Tarantino de ídolo, a un Guy Ritchie que estaba empezando con ese Snatch, Cerdos y Diamantes, y Lucan Stock.
Supongo que Steven Spielberg me marcó mucho de pequeño, pero bueno, también, yo que sé, cine muy nacional. Por ejemplo, mi padre y yo veíamos películas en bucle de Bud Spencer y Terence Hill. Y recuerdo verlas una y otra vez y morirme de la risa. O sea, a mí me encantaban. En Cine Patrio me acuerdo de ver muchísimo las dos pelis de Máquina Baja con Andrés Pajares por ejemplo.
P: ¿Cómo le explicarías a alguien que no lo ha visto, qué es Actos por partes?
R: Actos por partes pretende ser un espejo, pretende ser una muestra de cuatro realidades porque son cuatro historias reales en las que demostrar que, a pesar de que esas historias reales han pasado por la dura experiencia ecológica de ser pacientes de cáncer, también han vivido momentos muy divertidos que les han ayudado a sobrellevar ese viaje. Entonces, al final, es una manera de decir que, frente al cáncer, el, como decimos, leitmotiv un poco del corto, el humor no podrá ser el arma, pero sí que puede ser un excelente escurro.
P: ¿Cuál es el mensaje que hay detrás del audiovisual?
R: El mensaje que hemos pretendido lanzar en Actos por partes es que cualquiera que haya pasado, esté pasando, tenga miedo en algún día a pasar porque la estadística es bastante alta y por algún lado te va a acabar tocando el cáncer, ya sea de manera directa o indirecta, pues, que sepan que en el viaje no todo va a ser horrible y malo, sino que el viaje también va a traer grandes momentos, cómplices. Va a traer mucha empatía de la gente que te rodea, mucho amor, mucha amistad y muchas risas también. Hemos pretendido a través de nuestras historias reales, mostrar ese otro lado que pocas veces se cuenta, que no es tan trágico, sino todo lo contrario, que te da muchísima vida y muchísimas ganas de seguir luchando.
P: Como paciente que lo ha vivido en primera persona, ¿cómo surge la idea de reflejar tu propia experiencia en un corto?
R: Nace básicamente que desde que a mí me pasa la anécdota que contamos en Actos por partes, yo sé que algún día esa historia sería divertida de ser contada, sobre todo porque me tiro 15 años de mi vida contándoles ahí otras anécdotas a mucha gente que está empezando en ese viaje oncológico. Amigos de amigos, conocidos de conocidos, que me dicen, «oye, tú que has pasado por ahí, si te puedes echar una llamada de teléfono o quedar a tomar un café» y contarles un poco tu experiencia, quitarles el miedo del cuerpo.
P: Ayudar a la mayor cantidad de gente posible…
R: Evidentemente yo no puedo llegar a todos los pacientes oncológicos del mundo personalmente, pero sí que una historia o un cortometraje, más ahora que cuelgas algo en internet e incluso echar por cuestión de segundos, pues, sí que puede ayudar a mucha gente en todo el mundo. Nuestra asistencia al cáncer no es una cosa local, el cáncer es una cosa mundial. Me doy cuenta que sería bonito hacer un puzzle de varias historias reales que me voy encontrando en el camino o que me van contando de gente que ha pasado historias más divertidas incluso que la mía o otras cosas que a mí me han pasado que no son mías, pero las he vivido en directo.
Y haciendo ese puzzle, pues, podemos de algún modo en un corto espacio de tiempo ampliar el espectro o el target de todos los pacientes posibles, de mujeres de mediana edad que están pasando por un momento delicado, a gente más mayor que ya se lo toma con más calma, que ha tenido una vida plena y que se lo toma con otra filosofía, a gente muy, muy joven para la que, como es el caso de Marta, para la que algo como una amputación, pues, puede ser algo muy delicado, una decisión muy difícil a tomar en un momento de tu vida tan joven, ¿no?
P: Desde el rol de director, ¿cómo se introduce el humor en un tema tan delicado?
R: No sabría darte una respuesta porque yo como director, no sabría abordar un tema delicado que yo no conozco de primera mano. En este caso es fácil porque yo he estado ahí, porque yo me he reído estando ahí, porque yo he vivido eso y he sabido reírme y pasármelo bien. Y sé que ese humor me ha ayudado mucho a sobrellevarlo.
Por eso mismo no lo trato con miedo porque, en el fondo a mí me ha ayudado. Y sí, nunca vas a gustar a todo el mundo y habrá gente que a lo mejor lo haya pasado muy mal con el tema del cáncer o haya perdido un familiar en tiempo récord de esto que te diagnostican un día y a la semana hasta luego, ¿sabes? Entonces, evidentemente esa gente no, no lo habrá vivido de la misma manera que lo he vivido yo.
P: Un reparto de gran renombre, ¿qué significa para ti haber trabajado con uno de los ídolos de tu infancia, Pepe Viyuela?
R: Es maravilloso porque son personas maravillosas, muy humildes, muy trabajadoras. Pepe Viyuela es el humor en tiempos de guerra porque es uno de los fundadores de Payasos sin fronteras, haciendo de clown en salas oncológicas, en campos de refugiados. Si alguien simboliza lo que es saber reírse en el peor momento es Pepe Viyuela. Y para mí ha sido un honor.
La gira que me estoy pegando con Pepe, los viajes que estoy teniendo con él, bueno, al final ya siempre será para mí un mito, pero es muy bonito que a través de un proyecto como este pues ya puedas llamarlo amigo, charlar de la vida y contarle todo lo que ha significado él para ti y que ahora sea él el que habla bien de ti, el que habla bien del proyecto y de lo feliz que ha sido trabajando con uno y con esta historia. Súper feliz de que ese círculo se cierre de una manera tan bonita.
P: Actos por Partes ha sido nominado a los Premios Forqué, candidato a los Goya, ¿cómo te sientes?
R: Con otros proyectos anteriores tanto un Forqué como un Goya era una meta y evidentemente todos los que nos dedicamos a esto somos conscientes que un premio de esas características, si tienes más proyectos debajo del brazo sin duda te va a ayudar a que se abran muchas más puertas y que puedas ser una realidad porque tienes un aval muy potente detrás. Pero con Actos por Partes y con todo lo que acabamos de hablar comprenderás que es mucho más personal.
Actos por partes es un proyecto tan personal que mi mayor meta ahora mismo con este proyecto es que lo vea el mayor número de personas posible. Es que se convierta en una herramienta que se quede en internet para que cualquier persona que el día de mañana se tenga que enfrentar a esta enfermedad pueda enviarla al familiar que sepa que la ha diagnosticado o verla a uno mismo porque de repente la necesite para sentirse un poquito menos sola o un poquito menos solo, para sentirse un poquito más vivo. Para que eso suceda tú sabes que hace falta marketing, hace falta que la gente conozca que hay una pieza que le da al play y que cuando vea la pieza entienda que es una herramienta potencial para esto que te estoy contando.
Sin duda ganar un Forqué o ganar un Goya es la mayor promo que puede tener un proyecto porque al final gente que no está acostumbrada a ver cortos, a lo mejor la curiosidad cuando está en una plataforma o está en internet el corto ganador del Forqué, o el del Goya, le da play y descubre el corto. Cuanto más gente lo descubra, más boca a boca puede haber del proyecto y por tanto puede llegar a más gente. La meta final es esa. En este caso te diré que sería un sueño ganarlos, por supuesto, quien te diga que no quiere ganar un Goya miente.

