El pasado viernes 15 de diciembre llegó, en exclusiva a la plataforma de Filmin, la película `Las chicas están bien´ dirigida por Itsaso Arana y producida por Jonás Trueba. Prácticamente, de forma simultánea al estreno del filme, este recibió una nominación a los Premios Goya a la categoría de mejor dirección novel.
La complejidad de lo simple
Las chicas están bien cuenta a modo de relato la historia de cuatro actrices y una escritora que deciden reunirse durante una semana en una casa de campo para ensayar la obra de teatro en la que están trabajando. Una de las claves principales de la película reside en la clara sencillez de su trama. La falta de grandilocuencia y de ambición no representan un defecto en la narrativa sino una virtud. La directora hace uso de los escasos elementos que tiene para crear un espacio íntimo de reflexión sobre las inquietudes del ser humano. En algunas ocasiones la trama se deja a un lado y es utilizada como excusa con el fin de que los personajes conversen entre sí sobre los distintos pareceres que tienen a cerca de la amistad, la familia, el amor y la muerte.

El primer acercamiento que ha dejado Itsaso Arana sobre su cine deja entrever una nueva visión plagada de influencias y de temas mundanos. Ese conjunto de influencias se pueden apreciar tanto en el ámbito artístico como en el literario. La fotografía y el uso de colores pastel se funden en la pantalla para actuar como elemento complementario al diálogo reforzando esta amalgama de ideas implementadas en la cinta. Todo esto sumado a los paisajes y a los múltiples ambientes que rodean a los personajes envuelven al concepto de la película en un cuento de hadas contemporáneo.
«He hecho esta película para retratar algunas mujeres actrices que amo, para reunir vivencias y sabidurías. Para hacer de nuestras lecciones de vida nuestro propio legado»
Respecto al reparto, las chicas están bien, muy bien. El ejercicio interpretativo que se realiza por parte de todo el elenco fomentan los valores que quiere representar la obra. Algunos de los nombres que más destacan son el de Bárbara Lennie, Itiziar Manero, Irene Escolar, e incluso la propia Itsaso Arana quien, además de ser la guionista y directora de la película, también interpreta el papel de la escritora de la obra.

Mezclando la realidad con la ficción
Si hay algo que queda claro después de ver esta cinta es el amor y el respeto que la directora tiene por el teatro y el propio cine a la hora de tratar todas las materias que se incluyen dentro del relato. Ese ambiente mágico que tienen los personajes para salir y entrar en la película rompiendo la cuarta pantalla y comunicándose directamente con el espectador de tú a tú elevan la obra audiovisual a otro nivel. Arana crea una atmósfera sana y cotidiana para incluir a la audiencia en la historia y hacerla participe de su obra. Sin duda, una de esas películas que crecen con el tiempo en el interior de cada persona.

