10.9 C
Madrid
miércoles, 11 febrero, 2026
10.9 C
Madrid
miércoles, 11 febrero, 2026

‘Beekeeper’: puñetazo sobre la mesa de David Ayer

Jason Statham es el rostro de Beekeeper, una posible nueva franquicia de películas

¿Qué pasaría si Jonas Taylor (Megalodón) derribara el portón de Stratton Oakmont después de que el bueno de Jordan Belfort estafase a su vecina favorita? ¿Y si además, descubriera detrás toda una organización de empresas timadoras con un líder despiadado al que, como es obvio, destruiría sin piedad aparente? Esta fantasía cinematográfica – encabezada por Jason Statham, sus bíceps y su intachable carisma – se llama Beekeeper y es absolutamente todo lo que promete ser. Sin pretensiones ni aires de grandeza. Un recordatorio de por qué el cine “palomitero” no dejará de llenar salas, provocar carcajadas y mantener la sensación constante -tan reparadora como satisfactoria- de estar viendo una película.

La nueva propuesta de David Ayer (El escuadrón suicida, Corazones de acero) narra la historia de un fornido y apático apicultor con aparente historial delictivo (Jason Statham). Tras una tragedia acontecida en su vecindario, algo que asume como un asunto personal, recupera su pasado como Beekeeper (una especie de asociación de matones especializados que preserva la paz mundial) para acabar con todos los pérfidos estafadores telefónicos. Con la ayuda de la clásica agente de policía en la que prevalece la ética frente al deber (Emmy Raver-Lampman), deberá enfrentarse a un adolescente tan irritante como odioso (Josh Hutcherson) asesorado por un elegantísimo -y siempre acertado- Jeremy Irons.

Jason Statham en Beekeeper | Fuente: Diamond Films

La explotación de la funcionalidad

El filme transita entre la espectacularidad de las explosiones, los coreografiados y armónicos intercambios de golpes (en los que Statham reparte mucho más de lo que recibe), y los gags que emanan de esa figura satirizada del protagonista. Y así en un bucle infinito. Ayer exprime al máximo la funcionalidad de los tópicos del género sin engañar a nadie. Y lo hace con un único fundamento: filmar una película de acción de las de toda la vida. Para ello presenta una puesta en escena pulcra, calculada y sin florituras. Se sirve de encuadres -donde abundan esos contrapicados que resaltan la figura del Beekeeper– de la más simplista efectividad. No peca de pretenciosidad -ni de esa odiosa innovación por innovación– apostando por nuevos formatos narrativos o formas cinematográficas. Si funciona -debió pensar el director- ¿para qué tocar nada?

De todos modos, no estamos ante una cinta redonda. Las precipitaciones de la trama -en la vertiginosa búsqueda de un plot twist– suponen el punto débil del filme. Quizás el motivo radique o bien en esa simpleza desde la que se aborda la producción, o bien en un guion dejado y poco elaborado. Vaya, que no se mataron la cabeza a pensar. Aunque sorprendentemente, y no de manera premeditada por el director, esa incredulidad del espectador ante los sucesos más “inesperados” se puede tornar -incluso- en un jocoso guiño cómico. 

Si hay una clara premeditación en otros asuntos, quizás más ligados a la explotación económica a la que el género nos tiene acostumbrados. El hecho de que el origen del cuerpo de Beekeepers quede en el aire exhala un profundo aroma a franquicia potencial. Al igual que ocurrió -salvando todas las distancias posibles- con Kingsman, John Wick o incluso Fast and Furious, la crítica -pero sobre todo la taquilla- serán esenciales para determinar el futuro de la producción americana. Así pues, mientras Statham mantenga esa esencia carismática, no se renuncie a la sucesión de puñetazos y explosiones, y se ejecute un guion a la altura de la originalidad de la trama; no seré yo quien se oponga al nacimiento de nueva saga de películas. Ni a la voluntad de Jason Statham, por supuesto.

Actualidad y Noticias

+ Noticias de tu interés

‘La zona de interés’: el terror invisible del Midas contemporáneo

Jonathan Glazer articula con La Zona de Interés una de las películas más aterradoras sobre el holocausto No hizo falta llenar los encuadres de vísceras en Midsommar (Ari Aster, 2019) para aterrorizarnos, con Florence Pugh y unas cuantas flores fue...

‘Cuánto me queda’: otra vez calzoncillos por Navidad

Carolina Bassecourt presenta Cuánto me queda, una comedia sobre la muerte y cómo afrontarla con humor ¿El último libro de Elísabet Benavent, la colonia de Bustamante o un turrón almendrado de Suchard? No es sencillo decidirse a la hora de...

‘El rey del invierno’: el rey Arturo también tiene pesadillas

Movistar Plus apuesta por una nueva serie basada en la trilogía histórica de Bernard Cornwell, un nuevo enfoque de la leyenda del rey Arturo que estará disponible en la plataforma a partir del 29 de diciembre. ¡Qué alargada es la...

Descubre más desde El Generacional

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo