Esta sátira queer nos transporta a la España franquista a través de testimonios reales
Cuando cae la noche en Madrid no faltan ideas de ocio para todo tipo de bolsillos y públicos. Cada fin de semana se llenan de alegría las calles, las luces de los bares invitan a entrar, y cómo no, los teatros abren sus puertas.
Más allá de las grandes producciones teatrales y los famosos musicales que caracterizan a la capital, las experiencias más asequibles de la red de pequeñas salas son una opción excepcional. Adentrarse en las propuestas llevadas a cabo por un número reducido de actores, en un espacio escénico cercano, es completamente distinto a cualquier otra cosa.
De entre todos ellos, los Teatros Luchana, situados cerca de las paradas de metro de Alonso Martínez y Bilbao, destacan en el barrio de Chamberí. Su arquitectura combina lo antiguo y lo moderno, resultado de la rehabilitación de un antiguo cine, y cuenta con dos plantas, cuatro salas y una tranquila zona de cafetería en el hall.
La hora del espectáculo: Vaga y Maleanta
Cada sábado, en los Teatros Luchana, tiene lugar este espectáculo de variedades de la mano de la artista Kiki Morgan. Se trata de un cabaret repleto de improvisación, humor negro y buen rollo que conmemora la despenalización de la homosexualidad en España.
De una duración de 90 minutos, el monólogo interactúa con el público a ratos y se mezcla con el musical y el humor, sin dejar de lado el fondo: la representación de nuestra memoria histórica y de los testimonios reales de personas mayores LGTB+. Hay una crítica en esto, por supuesto: la que nace de la rabia y la injusticia vivida por los que nos precedieron. Encontramos incluso momentos lacrimógenos que han de compartir espacio con la risa. Pero sobre todo, y a pesar del predominante tono distendido, hace reflexionar y sentir.
Vidas secretas ocultadas por Franco
Partiendo de las desafortunadas leyes promulgadas antes y durante la dictadura de Francisco Franco, como la que condenaba a los “homosexuales, vagos y maleantes”, se explora y reflexiona acerca del interior de uno mismo, de los deseos y miedos. Y de la “vida secreta” paralela en la que muchas personas se vieron obligadas a llevar con el fin de evitar problemas con la familia, la autoridad, o la sociedad.
Vaga y Maleanta recoge con cariño y compasión las historias de José, Juan y otras personas mayores anónimas que contaron de primera mano sus experiencias en relación a su orientación sexual o identidad de género en los años de dictadura y posteriores, suscitando emoción en el público y apelando a la sensibilidad individual. Por otro lado, destaca la aparición imaginada del dictador Francisco Franco en forma de marioneta, que nos recita los artículos de las leyes con orgullo. Esto aporta un toque ácido (y sorprendentemente divertido) a la obra.
El trabajo de Kiki Morgan
Esta “travesti barbuda y cáustica” hace su papel (y el de todos los personajes que aparecen) de manera estelar. También fue responsable del trabajo de investigación pertinente y quien recopiló la información y testimonios, logrando crear sobre el escenario una comunicación desde el interior. El travestismo es el juego que se interpreta aquí. El maquillaje y el vestuario, que se hace notorio por los cambios en directo, incrementan la sensación inmersiva en el espectáculo y nos sumerge de lleno en la poderosa energía de Kiki Morgan.
La voz, la exageración como parte de la expresividad, la pluma y las emociones son sus herramientas para incluir al público en las historias. Es capaz de transformar radicalmente el ánimo de toda la sala. Y es que, a pesar de los pocos recursos escenográficos, nada se echa en falta, es un espectáculo cercano e íntimo capaz de crear un vínculo, y eso no está reñido con atrezzo sino con un sentimiento común. Su arte y gracia lo hacen posible.
Una producción de Oniria Teatro
Oniria Teatro se describe a sí misma como una productora joven, con varias obras que actualmente se representan en algunos teatros madrileños. La entrada individual de esta obra puede conseguirse en la página del teatro y en otras taquillas online por 14,90 euros.
Todo esto, al final, tiene una finalidad. Una buena causa. La Fundación del 26 de Diciembre (día de 1978 en que se derogó la ley de Peligrosidad Social, –antigua ley de Vagos y Maleantes–), busca la tranquilidad de las personas que tuvieron que andar de puntillas en el pasado y llevar una vida llena de incomprensión y miedo constante. Estas personas mayores merecen vivir en un espacio seguro, por lo que la fundación se encarga de proveer servicios y residencias LGTB+.

