Entre dos finales, una lectura ágil ideal para fans de ‘Los Bridgerton’ que reflexiona acerca del papel de los personajes secundarios en la literatura
En esta novela publicada por el sello editorial Salamandra, Raquel Arbeteta nos regala un paisaje brillante de los entramados que construyen los libros, con una ambientación de época y mucho romance.
Kitty es la dama perfecta: inocente, bondadosa… ¿y tonta? Así es como la ve Laura, lectora del libro que protagoniza. Por ello, cuando despierta en esta historia convertida en su dama de compañía, no puede creer su suerte: se ve atrapada en un embrollo del que tendrá que salir como sea.
Sin embargo, se da cuenta de que alterar de cualquier modo la línea temporal de los acontecimientos significa volver a aparecer en el capítulo 1. Tras un par de intentos fallidos por hacer y deshacer a su antojo en ese mundo fantástico, decide ser fiel a lo que está escrito en su novela favorita. Pero entonces descubre que alguien intenta matar a Kitty.
Con una ambientación en la Inglaterra de la Regencia, recuerda a las novelas de época, a Jane Austen y la serie de Los Bridgerton. Sin embargo, Entre dos finales cuenta con un importante elemento fantástico, y es que en este mundo existe la magia. Los dragones son mascotas, los personajes llevan encima pociones, venenos y antídotos; y los humanos pueden conseguir magia a partir de objetos mágicos.
Un romance, ¿o dos?
El tema principal alrededor del cual se construye la trama no es otro que el amor, y como tal, la autora nos presenta varias parejas de personajes. Al comienzo, a Laura le gustaría bailar con el duque George Keating, su personaje favorito del libro Temporada de Magia. No obstante, es el interés amoroso de Kitty, así que deberá seguir los dictados de la trama. Por otro lado, Samuel Haskell es el amigo y protector de George, que siempre está de morros y actúa de manera extraña…
Raquel Arbeteta coreografía un baile entre todos los personajes, reflexionando acerca del papel de los personajes secundarios en el peso de la trama, los secretos y las escenas que jamás llegan a mostrarse, pero que deben existir. Uno de los aspectos más originales de Entre dos finales es precisamente comprobar cómo el autor se hace presente a través de señales que los personajes deben interpretar.
Sentirse acompañado por un libro
Una de las lecciones que nos enseña esta novela es la de deshacerse de los prejuicios, ya que Laura va poco a poco comprendiendo la esencia y motivaciones de los otros a un nivel más profundo, descubriendo las capas de las que están construidos. “Yo no había dejado de pensar mal de ella, incluso antes de conocerla en persona. En el papel, me parecía cursi, tonta y sensiblona. Ahora me lo sigue pareciendo, sí. Pero es más que eso. Es mejor que yo”
Asimismo, uno de los conceptos que reivindica es el de encontrar en las historias un refugio, un tema directamente relacionado con el mundo de la literatura, donde los niños, jóvenes y no tan jóvenes han utilizado los libros como remedio contra la soledad. “Es lo que ocurre cuando no tienes amigos. Los libros se convierten en las personas que te faltan. (…) Llenan ese hueco en tu interior como si tu corazón fuera un estante vacío”
La reflexión de Raquel Arbeteta sobre la ficción
Sin embargo, si algo llama la atención de Entre dos finales por encima de lo demás, es que nos plantea interesantísimos supuestos (y sus posibles respuestas) sobre la propia naturaleza de la ficción, sin dejar pasar la oportunidad de jugar con los elementos narrativos.
En primer lugar, decide experimentar con el concepto de los fans. La protagonista menciona que, como fan de Temporada de Magia, el libro ficticio en el que se cuela, hace uso de su amplio conocimiento, por ejemplo, para intentar resolver el misterio del asesino. Esto se convierte en una poderosa herramienta para ella, ya que a través de los datos y comprensión que atesora sobre su libro favorito, que alega haber leído 17 veces, es capaz de hacer y deshacer, y sobre todo, de predecir cuándo aparecerá una amenaza o qué frases exactas debe decir. Un juego divertido, o aburrido si lo has repetido varias veces porque te han vuelto a mandar al capítulo 1.
Las preguntas que surgen a este respecto no dejan de ser una reflexión sobre el hecho mismo de vivir imbuido de lleno en tu universo favorito: ¿hasta qué punto modificar una historia es destrozarla? ¿Un fan que conoce al dedillo un mundo fantástico y de época sería capaz de pasar desapercibido en él?
De cualquier forma, en esta novela juvenil prima el afán de apoderarse de la fantasía y la posibilidad de encarnar a un personaje dentro de un mundo ficticio, pero también descubrir los hilos que mueven cada elemento con precisión y cuidado (lo que hace su autora), así como explorar las posibilidades de la magia. Todo ello dotado con grandes dosis de romance.


