El 12 de octubre la estrella musical hará parada en Madrid como parte de su gira mundial a sus 81 años.
Para Gloria Gaynor los años suman, pero los éxitos se multiplican. Pese a superar los 80 años, su música aún continúa sonando más fuerte que sus articulaciones y la artista se encuentra en mitad de su enésimo tour mundial. El WiZink Center será el escenario donde la intérprete de I Will Survive rememorará sus éxitos para su público español.
Pese a que es difícil vaticinar su retiro, el objeto de este tour no es ninguna despedida, sino una coma más en su trayectoria. La artista fue galardonada con un Grammy en 2020 por lanzar el mejor álbum de raíces góspel, y apenas hace un año se estrenó su propio documental Gloria Gaynor: I Will Survive. Además, acumula casi 7 millones de oyentes en Spotify y la canción que da nombre a su documental figura entre las 500 mejores canciones de la historia acorde a la lista publicada por la revista Rolling Stone. Además, la semana que viene pisará por primera vez el plató de El Hormiguero, donde presentará distendidamente sus últimos proyectos.
En definitiva, Gloria Gaynor se encuentra en un momento de dulce profesional. Precisamente por su incansable actitud, una de sus canciones insignia Never Can Say Goodbye le da nombre a este nuevo tour.
Entre otros de los éxitos que se prevé que cante durante el concierto se encuentran Can´t Take My Eyes Off of You, Let Me Know (I Have a Right) e incluso clásicos del soul afroamericano como I Say a Little Prayer.
Las cuerdas vocales no son eternas
En sus últimas apariciones en directo la artista ha exhibido una presencia y potencia vocal bastante dignas. Pese a que evidentemente se aprecia un desgaste vocal, parece haberse adaptado a registros aún satisfactorios. El propio Luis Miguel, que tuvo varias citas en el Bernabéu este verano, cantó con otro tipo de tonos que evidenciaban su desgaste vocal. Pese a ello, no consiguió aplacar la erosión de su voz en los momentos de más éxtasis, como falsetes o notas largas.
Este es uno de los desafíos más difíciles para los artistas longevos, su reinvención vocal puede ser tan favorable como desastrosa. Gaynor se pondrá a prueba frente al público madrileño, que determinará su rendimiento.
El público de la artista alcanza todos los rangos de edad. Su influencia se palpa tanto en quiénes la vieron triunfar como en los más jóvenes, debido a su actividad en redes sociales como Tik Tok. En mitad de la pandemia, Gloria Gaynor publicó un icónico vídeo en la plataforma en el que se lavaba las manos para desinfectarse al ritmo de I Will Survive, lo que realzó tanto su imagen como la canción en las nuevas generaciones.
@gloriagaynor It only takes :20 seconds to “SURVIVE!”👏💕🎶 #iWillSurviveChallenge #fyp #coronavirus #handwashing
I Will Survive: crónica de una superación
En una entrevista con The Independent, Gaynor aseguró que esa canción era su historia. El clásico cumple 46 años, habiéndose convertido en un himno para movimientos feministas, LGTBQ+, para el Black Lives Matter o simplemente para cualquiera que quiera reivindicarse y valorarse a sí mismo en una situación complicada.
La canción llegó a ella en un contexto más que complicado. A mediados de los 70s, la carrera de Gaynor comenzaba a desinflarse. Tras lanzar una serie de discos sin éxito, Donna Summer la comenzaba a adelantar como diva de la música disco. Para colmo, en 1978 sufrió una estrepitosa caída en un escenario de Nueva York mientras bailaba una coreografía, lo que le paralizó de cintura para abajo durante un tiempo.
Una canción secundaria
En ese mismo año, el sello de la artista le pidió a su compositor, Freddie Perren, que adaptase la entonces popular canción Substitute a una versión disco para Gaynor. Este aceptó con una única condición: que le permitiesen producir también su propia cara B, donde se encontraría I Will Survive. Una joya pensada para ser relleno, una simple guarnición para acompañar al tema principal. Cuando Gloria Gaynor la escuchó quedó maravillada y extrañada de que aquel tema formase parte de las migajas del disco. Por mucho que intentasen convencer al sello para darle más protagonismo a la canción, estos se mostraron inflexibles. I Will Survive se quedaba en la cara B, en la sombra.
No obstante, la canción se convirtió en un éxito inmediato. Para darle más visibilidad, Gaynor le entregó a Richie Kaczor, el DJ de la discoteca más importante de Nueva York, una pila de discos para que las repartiera entre sus amigos DJ. I Will Survive terminó por retumbar en las paredes de los clubes nocturnos de todo el país, en los transistores de las radios y en los tocadiscos de las casas, hasta encabezar las listas de éxitos. Finalmente, ante el éxito cosechado, se le dio prioridad a la canción, y esta pudo acaparar las portadas de los vinilos.

Además, en su interpretación se sumaba un plus de pasión, ya que ella misma se sentía identificada con ese carácter de superación. Gaynor superó traumas como la ausencia de su padre, el asesinato de su hermana, las continuas infidelidades de su marido e incluso episodios de agresiones sexuales. Una mujer fuerte que, de forma profética a la canción, sobrevive junto con toda su música, convirtiéndose así en una leyenda viva y atemporal.

