Sally Rooney, la aclamada autora del bestseller Gente normal, regresa con Intermezzo, una novela que no ha entusiasmado a los lectores como en sus novelas anteriores
Intermezzo se centra en Peter e Ivan Koubek, hermanos muy distintos que enfrentan una crisis tras la muerte de su padre. Peter, un abogado carismático de 32 años, lucha con su vida personal, automedicándose y atrapado entre dos relaciones. Ivan, de 22 años, es un ajedrecista profesional introvertido y rígido, que considera a su hermano superficial. Durante un torneo de ajedrez, Ivan conoce a Margaret, una mujer mayor y recién separada, con quien desarrolla una conexión intensa. En el núcleo de los obstáculos cotidianos, la tensión entre los hermanos crece, con sus diferencias de personalidad y edad, agudizando su conflicto.

En una rueda de prensa, Rooney afirmó que «me interesa mucho lo que se considera normal y eso es algo que surge en este libro». Y este libro no es la excepción. Sin embargo, la continua tristeza de los hermanos ha superado el nivel de tragedia que ha resultado difícil terminar el libro.
Intermezzo mantiene algunas de las marcas características de Rooney, como su análisis de cirujana de relaciones complejas, la longitud y el tono melancólico. Sin embargo, abusa de ellos y hace que el libro se sienta más pesado que sus publicaciones anteriores (Normal People o Conversaciones entre amigos).
El comienzo del libro augura una lectura que te va a marcar y vas a recomendar a todos tus amigos. Este comienzo no tiene mucho recorrido, ya que a partir del capítulo tres hay muchas tramas que llegan a ser vacías.
Confuso, monótono y personajes que llegas a odiar
El libro también tiene caminos narrativos confusos, como la perspectiva de Margaret en los capítulos de Ivan. Esto da la sensación de perder protagonismo a Ivan y favorece un desarrollo excesivo de Peter. El final de Peter tampoco te emotiva como otros de sus personajes. Se resuelve de forma demasiado conveniente, con una situación compleja, sin que el personaje muestre un recorrido personal de manera natural.
El ritmo del libro en una combinación un tanto extraña entre la velocidad y la monotonía. Suceden sucesos alrededor de los hermanos, pero en muchos de ellos, no llegas a alcanzar el interés. Te entristece su vida, todo lo que les está pasando. No obstante, llegan a ser reflexiones que se sienten triviales.
Más allá de los personajes principales, no llegas a entender la dinámica de los personajes femeninos. No están desarrollados de la forma en la que encajan las piezas como si fuera un puzzle. El final (si eres capaz de llegar), es un desenlace rápido y con una conclusión confusa que te quedas con ganas de que fueran unas páginas más.
Uno de los puntos fuertes de Sally Rooney es la construcción de sus personajes. Destaca la minuciosidad en la que trata las relaciones dañadas entre los hermanos. En esta ocasión, no solo nos enfrentamos a los enredos románticos habituales de sus obras anteriores, sino también a la dinámica entre dos hermanos. Rooney cambia de estilo de escritura entre las perspectivas de ambos, reflejando las personalidades de los hermanos: los pensamientos rápidos y caóticos de Peter contrastan con la narrativa más precisa y articulada de Ivan.


