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Eternamente flamencas

La siempre fascinante Valeria Vegas publica Tan flamencas, una antología que repasa las vidas —y las obras— de las folclóricas más importantes de nuestro país de la mano de Aguilar

En el mundo hay vidas que parecen de película, que parecen no pertenecer a este plano. Se dan en contadas ocasiones, pero cuando uno se para a analizarlas, lo más habitual es quedarse ojiplático, como si fueran demasiado fuertes para ser verdad. Y es que la realidad supera a la ficción, dicen algunos.

Vidas, obras y otros milagros

Así, Valeria Vegas, con su incombustible voluntad de querer reivindicar a categoría de mito y leyenda a quienes —en muchas ocasiones— pasan desapercibidos, llega con una nueva propuesta que, sin duda, está a la altura de toda su producción literaria previa. Ocurrió con las memorias de —la ya para siempre mito— Cristina ‘La Veneno’, con el análisis social y periodístico realizado en Vestidas de azul y Tan flamencas es un ejemplo más de su labor reivindicativa.

Tan flamencas nos ofrece una radiografía transversal acerca de la vida de 27 folclóricas de bandera al público general. En un mundo donde la figura de la folclórica —y todo lo que las ha rodeado—  ha sufrido una traslación al mundo pop —desligándose de todo su desarrollo previo—, Vegas nos pone en bandeja un repaso a la vida de unas mujeres que vivieron —además de caracterizarse por el glamour, la ostentación, el reconocimiento, aunque casi nadie lo remarque— unas carreras labradas a base de trabajo y esfuerzo; puesto que tuvieron que tocar todos los palos.

Desde —como es evidente— la música hasta el cine, pasando por programas de radio y televisión, también tuvieron oportunidad de dar las mayores exclusivas en la prensa del corazón del último siglo. Y también de este, todo sea dicho.

Este libro demuestra —de manera brillante— que las artistas, aquellas a las que podemos denominar verdaderamente como tal, fueron aquellas que no tuvieron miedo a los cambios. Bien por supervivencia o por voluntad propia, aquellas mujeres todoterreno se aventuraron en multitud de ámbitos, instaurándose en consecuencia en la memoria colectiva. ¿Quién no recuerda cómo, por ejemplo, Carmen Sevilla desarrolló una carrera como actriz rutilante y, con el paso de los años, acabó presentando Cine de barrio? ¿O cómo olvidar cuando ‘La Faraona’, asfixiada por Hacienda, se sacó el pincel de debajo de la manga?

Aquí hay sitio para todas

En Tan flamencas también hay cabida para todas aquellas folclóricas que, por el paso del tiempo, por la crudeza con la que en ocasiones trata la industria a sus estrellas o, por voluntad propia, decidieron alejarse del foco mediático.

Todos tenemos una imagen en nuestra cabeza si alguien menciona a Lola Flores o Rocío Jurado. Lo mismo ocurre con la también grandísima María del Monte, sin ir más lejos. Pero hay otras estrellas a las cuales el paso del tiempo no ha tratado con todo el respeto que merecían.

Algo así fue lo que ocurrió con Imperio Argentina, la folclórica que abrió camino para muchas de las que posteriormente vinieron, labrando una carrera en el cine como pocas se han visto. Resulta curioso cómo, a pesar de alcanzar fama internacional, el final de su carrera estuviese marcado por las declaraciones de sus nietas, quienes alegaban que el glamour que la caracterizó quedaba ya más bien lejano en sus últimos días. Sin embargo —y por fortuna— Vegas siempre sabe cómo dignificar a aquellos personajes a los que el tiempo les ha jugado una mala pasada, devolviéndoles el espacio y el respeto que siempre merecieron.

Imperio Argentina
Imperio Argentina | Wikimedia Commons

Periodismo con mayúsculas

En Tan flamencas, cada capítulo es una lección magistral de periodismo y capacidad comunicativa, algo que sin duda se convirtió desde hace tiempo en seña de identidad de la escritora.

A lo largo de sus 27 capítulos —anexos aparte, puesto que la inclusión y la memoria colectiva también abarcan el repaso de algunas artistas de manera conjunta— Vegas realiza toda una hagiografía —salvando las distancias— que abarca tótems tan sumamente venerados teniendo el respeto, la admiración y el cariño como constante narrativa, lo que denota su fascinación por un género de mujeres que, en gran parte, hizo de nuestro país lo que es hoy.

¿Y cómo consigue esto? Haciendo uso de un lenguaje mayoritariamente periodístico, el cual deja ver —a través también de la inclusión de anécdotas, curiosidades y guiños a elementos que forman hoy día parte de nuestro imaginario colectivo— todo el esfuerzo que supone una labor de documentación previa, honrando así al oficio del periodista y haciendo de este libro una lectura obligatoria para aquellos que quieran comunicar de manera cercana, eficaz y profesional. Y, por supuesto, también se lee la pasión que profesa la autora por el mundo de las folclóricas, que se percibe ya desde la propia introducción del libro.

Escribir para reescribir la historia

Una de las grandes virtudes de Tan flamencas reside en su capacidad para encontrar el equilibrio entre el rigor periodístico y construir un relato absorbente y deliciosamente entretenido. Poco importa si el lector es un fanático de las folclóricas o solo las conoce de oídas; Vegas introduce de manera brillante, a través de anécdotas curiosas, un análisis profundo que va más allá.

En definitiva, Tan flamencas no es solo una antología biográfica; es un acto de justicia poética y periodística. Valeria Vegas, con su buen saber hacer habitual, logra tejer un tapiz en el que las peinetas, las batas de cola, el sacrificio y el arte actúan como denominadores comunes.

Más allá de las portadas de revista o las anécdotas televisivas, Vegas nos recuerda que estas artistas fueron pioneras, empresarias de sí mismas y pilares culturales que moldearon la identidad española durante mucho tiempo. Poco importa aquí esa connotación rancia y antigua que se les dio a muchas por estar relacionadas con el régimen franquista, puesto que, objetivamente, construyeron gran parte de la cultura que a día de hoy sigue latiendo.

Este libro acaba siendo un homenaje necesario a unas vidas que —más veces de las que nos gustarían— acabaron siendo relegadas al olvido o a la caricatura, pero que sin duda merecen ser recordadas y estudiadas como lo que fueron: figuras ineludibles de nuestra historia. Definitivamente, una lectura necesaria para entender de dónde venimos y cuál fue la utilidad real detrás de tanta bata de cola y, por supuesto, tanto arte.

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