El artista segoviano presenta Postal, Familia, un disco profundamente autobiográfico
Según la Real Academia de la lengua española, una postal es una pieza de cartulina u otro material, generalmente rectangular y de pequeño tamaño, usada para escribir o imprimir algo. Sin embargo, para Borja Pacheco significa otra cosa: es una historia, pensamientos y emociones, todas ellas concernientes a él y a su entorno.
En su último álbum, Postal, Familia, Borja ha querido reflejar algo de él, de su vida. Por ello cada canción es en realidad una postal, una carta donde habla de la nostalgia, de la amistad, del desamor y, sobre todo, del sentimiento de pertenencia a un lugar que ya no es donde vive, pero que siempre será su casa.
Diseccionando Postal, Familia
Un señalado 15 de mayo, San Isidro, en la cafetería del hostal Bastardo, en pleno corazón de Tribunal en Madrid, Borja y yo nos encontramos. En la conversación profundizamos sobre este disco, y más allá de las preguntas convencionales y genéricas, indagamos sobre el verdadero significado del proyecto, los entresijos que le aguardan y los destinatarios de estas postales.
Pregunta: Presentas tu nuevo álbum, Postal, Familia, que sale el día 5 de junio. Aunque ya está terminado, todavía sigue siendo tuyo antes de lanzarlo. ¿Hay nervios? ¿Se vive de forma diferente respecto al anterior disco?
Respuesta: Es un poco raro que algo pase de ser tuyo a ser de todo el mundo. Tengo nervios por la presentación y porque a la gente le guste, pero no son nervios que me quiten el sueño. Además, cuando pierdes las expectativas, todo se vive mucho mejor. No busco que sea el número uno mundial ni nada parecido. Con que la gente que lo escuche lo disfrute, yo ya estoy encantado.
P: Es un disco muy profundo. Lo he escuchado varias veces y toda la narrativa gira en torno al desamor, la nostalgia… ¿Está basado en una experiencia personal o en historias de otras personas?
R: Todo está escrito desde mi experiencia. Es autobiográfico, aunque no habla de una persona que me haya roto el corazón. En realidad habla de echar de menos a mi familia y a mi gente por vivir fuera. Es una lucha constante conmigo mismo: pensar que quizá estaría más a gusto en mi pueblo que aquí, en Madrid.
P: Por eso se llama Postal, Familia.
R: Exacto. Son como seis postales que les he escrito. Les envío mis vivencias y mis sentimientos desde aquí.
P: ¿Cuánto tiempo llevas componiéndolo? ¿Cómo ha sido el proceso?
R: Aproximadamente un año. Justo hace un año que salió el disco anterior y empecé este proyecto prácticamente al mismo tiempo.
P: En el anterior trabajo ya hablabas de ese cambio entre tu pueblo y la ciudad. ¿Tiene relación con este nuevo álbum?
R: Sí. La diferencia es que el anterior era un poco más pretencioso. Metí canciones más pop pensando en llegar a más gente. Este, en cambio, es exactamente lo que he querido hacer. Es mi carta de presentación. Cuando escucho música, lo que más me gustan son las canciones tranquilas, y eso es lo que he buscado aquí.
P: Hablemos de la producción. ¿Es un disco autoproducido?
R: Yo estoy presente en todo el proceso y produzco ideas, pero no tengo conocimientos técnicos para hacerlo solo. Lo he hecho junto a Vigo, Ravenger y Gobi. Gobi ha producido dos canciones y ha mezclado todo el álbum. Lo hemos hecho todo en casa.
P: ¿Por qué crees que es importante hablar de las experiencias propias en la música?
R: Porque a mí me sirve de consuelo. También porque hay cosas que no sé expresar de otra manera. No llamo a mi padre o a mi hermano para decirles constantemente que les quiero, pero sí puedo transmitirlo a través de las canciones. Muchas veces parece que hablo de una pareja, pero este álbum es realmente sobre mi familia.
Madrid, Castilla y Antonio Machado
P: Entrando ya en las canciones, el disco empieza con Campos de Castilla. El título señala directamente a Antonio Machado. ¿Es un referente?
R: Sí, era la intención. La gente que somos de Castilla no tenemos tantos referentes actuales que hablen de nuestra tierra. No quería hacer un disco folclórico ni reivindicar ninguna bandera, pero sí rendir homenaje a un lugar que echo de menos y donde crecí. Me parecía bonito hacerlo a través de Antonio Machado, siempre con el máximo respeto a su obra.
P: ¿Qué otras influencias has tenido?
R: No ha habido una referencia clara. La gente que me conoce sabe que soy muy fan de Sabina y que me inspira a la hora de escribir, pero este disco ha salido de forma muy natural. Hemos hecho lo que nos apetecía hacer.
P: En Campos de Castilla mencionas a Estopa. Me llamó la atención porque en una canción antigua tuya, X un momento, también aparece una referencia al grupo. ¿Es algo intencionado?
R: La verdad es que no. Estopa forma parte de mi vida y de los viajes familiares por carretera. Para mí representa esos trayectos atravesando Castilla rumbo a la playa. Mis padres tenían discos de Estopa, como la mayoría de padres españoles. Me parecía una imagen muy representativa.
P: ¿Por qué elegiste esta canción como primer adelanto?
R: Porque mis compañeros de piso me dijeron que era mi mejor canción. En realidad iba a salir otra, Qué lindo fue amar, pero me convencieron de que tenía que ser esta.
P: En canciones como Camino aparecen coros y segundas voces. ¿Quién participa?
R: En Camino canta Ciber, un artista con el que he colaborado mucho. Todos los coros son suyos, grabados en distintos registros. Es un artista increíble.
P: Y en Last dance in Paco’s Bar aparece un audio al final. ¿Es real?
R: Sí, completamente real. Un amigo me grabó una noche en Malasaña sin que yo me diera cuenta. Empezó a hacerme preguntas profundas y acabé hablando de mis sentimientos. Al día siguiente me pasó el audio y pensamos que tenía que estar en la canción.
P: Yo pensaba que era algo preparado para la producción.
R: No, no. Es totalmente verídico. Al principio me dio un poco de vergüenza porque pensé: «Madre mía, esto es peor de lo que creía». Pero luego me convencieron para incluirlo.
P: También quiero saber si existe de verdad ese Paco’s Bar.
R: Claro. En realidad se llama Casa Paco. Es un bar al que vamos casi todos los domingos. Nuestro plan suele ser ir al Rastro, volver a casa, hacer un cocido y acabar allí. Es uno de esos sitios en los que entras y luego cuesta salir.
P: En las tres primeras canciones noto una atmósfera diferente a la de las últimas. ¿Fue algo buscado?
R: En parte sí. Por ejemplo, Qué lindo fue amar nació de una maqueta que tenía Vigo descartada para su disco. Me la enseñó, le cambié parte de la letra y acabó formando parte de este proyecto.
P: La última canción, Peatón en calle Embajadores, parece un resumen de todo el álbum.
R: Totalmente. Habla de mi vida en esa calle y de todos los personajes que me he encontrado allí. Quería que fuera una especie de relato continuo, sin pensar en estructuras pop ni en estribillos. Quería contarle a mi familia que estoy bien.
P: Hay una frase que me llamó especialmente la atención: «Los de veinte sin techo no saben ni lo que quieren». ¿Habla de una sensación generacional?
R: Sí. Literalmente ayer estaba mirando pisos en Idealista y era imposible encontrar algo para vivir solo por menos de 1.500 euros. Pero también habla de la incertidumbre vital. Constantemente me pregunto qué quiero hacer o hacia dónde tirar. Los de veinte quieren tener treinta y los de treinta quieren volver a tener veinte. Es una batalla constante.
El apoyo de la familia y los nuevos proyectos
P: Quiero preguntarte también por la parte visual del disco. ¿Quién ha estado detrás de la portada?
R: Son fotografías de mi familia. No quería hacer videoclips ni grandes producciones visuales. Quería que todo girase alrededor de la música. Tampoco me gusta exponer a mi familia. Así que me pasé tardes enteras revisando álbumes de fotos con mis abuelos y escogí las imágenes que más me gustaban.
P: Después de hablar de casi todas las canciones, ¿cuál fue la más difícil de hacer?
R: Peatón en calle Embajadores, sin duda. Estuve obsesionado con ella durante dos semanas. Quería que estuviera muy bien escrita y que resumiera todo el sentido del disco.
P: Para terminar, cuéntanos cuáles son tus próximos proyectos.
R: Voy a sacar un nuevo proyecto junto a Vigo. Vamos a formar una banda y tenemos preparado un álbum conceptual sobre una boda. El primer capítulo saldrá a finales de junio.
P: ¿Y la idea es llevarlo al directo?
R: Sí. Curiosamente, mi proyecto en solitario no está tan pensado para los conciertos porque los directos me generan bastante ansiedad. Me encanta hacer canciones, pero actuar me agobia mucho. Sin embargo, este nuevo formato está mucho más orientado al escenario. Somos dos personas, una banda y una propuesta distinta. Tengo muchas ganas de ver qué pasa.


