Félix Moyano: «La literatura hispanoamericana es otro nivel»

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El poeta cordobés Félix Moyano | Fuente: Instagram (@felixheyjude)

La deuda prometida, la hiriente sencillez de Félix Moyano

Félix Moyano (Córdoba, 1993). Graduado en Filología Hispánica y Máster en Literatura Española e Hispanoamericana, Teoría de la literatura y Literatura Comparada. Actualmente, realiza un doctorado en Literatura Española. Entre sus galardones poéticos destacan Premio Valparaíso Ediciones (2017) por Insostenible, Premio Andaluz de Poesía Villa de Peligros (2019) por Los amores autómatas y el pasado diciembre se alzó con uno de los Accésit del Premio Adonáis con su poemario La deuda prometida. Conversamos con el autor cordobés sobre su obra, premios, literatura, poesía e influencias literarias.

Pregunta: Tras La deuda prometida. ¿En qué estás trabajando? Háblame de esos poemarios que están en construcción.

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Respuesta: Principalmente, tengo dos trabajos. Estoy reconstruyendo Cuando llegue la hora, poemario con el que quedé finalista en el Adonáis en 2020. Sigue un poco la línea de este libro porque en forma es muy similar. También tengo otro que es completamente distinto a lo que he hecho hasta ahora con un lenguaje más objetivo, aséptico y centrado en la enfermedad por la que falleció mi padre. El título es Tumor.

P: ¿Cómo se acerca Félix a la poesía por primera vez?

R: A la poesía me acerqué mediante unos libros que teníamos en casa. Creo que eran una antología de Machado, de la Generación del 27, unos cuantos libros de Lorca y Juan Ramón. Una formación clásica. Lo que más me impactó fue la poesía de Lorca. Concretamente, Poeta en Nueva York es el libro que más me ha marcado. El primer acercamiento fue mediante esas obras.

P: ¿Por qué la poesía y no otro género literario?

R: Porque me siento muy cómodo con el formato por la brevedad. Asemejo mucho la poesía como a la pintura; concentrar un concepto, una imagen en un cuadro. Sobre todo, diría que es por los mecanismos y la libertad que te da la poesía con el lenguaje. Toda la técnica y mecanismos que hay detrás de este.

P: ¿Has nacido entre libros, bibliotecas? ¿Vienes de una familia lectora?

R: Realmente tampoco mucho. A veces me sorprenden algunas entrevistas que leo de escritores que han nacido con grandes bibliotecas. En mi caso, no. De hecho, los libros que he mencionado anteriormente, los teníamos en casa porque tengo una hermana mayor y los tenía que leer para la escuela. Sí que es verdad que mi padre leía bastante, pero era narrativa. No hay como una tradición poética ni en mi casa somos muy lectores. En mi caso, encontré en la literatura una zona en la que me sentía seguro.

P: Siempre has buscado con tu poética hacer cavilar al lector y que el verso impacte. ¿Cómo nace esa semilla para crear tus poemas?

R: Hay como dos planos. Primero estaría el plano visual en el que me vienen imágenes y luego está el plano musical, la música me interesa mucho y a veces me vienen frases, versos ya construidos. A partir de esos dos planos sale el poema formal y, generalmente, esa semilla viene de mi experiencia, algo que me ha pasado. Por ejemplo, la enfermedad de mi padre con imágenes de aquella etapa. Son como obsesiones que intento trasladar al poema.

P: Realizas un Doctorado en Literatura Española. ¿De dónde nace esa necesidad de estudiar la literatura y sus corrientes?

R: Fue por inercia. De hecho, a mí me ha interesado la historia y mi primera opción era Historia. Sin embargo, a los 17-18 empecé a leer mucha poesía y al final cambié por filología. Nace de un interés por el lenguaje, porque es una herramienta que tenemos asimilada, no reflexionamos lo suficiente sobre él. Me interesaba acercarme de una forma más objetiva a la maquinaria que hay dentro del lenguaje. Una vez que empecé filología me centré en literatura. Así acabé haciendo el máster y el doctorado por inercia.

P: ¿En qué se basa tu tesis doctoral?

R: He ido cambiando el enfoque, pero lo que estoy estudiando son poéticas que surgen a partir de la crisis de 2008. La crisis como un momento de ruptura, grieta social —así como se ha hablado de la novela de la crisis— también aparecen poéticas de la crisis. Las divido entre dos vertientes: las de resistencia y resiliencia. Estoy con el enfoque teórico y no he llegado al análisis todavía.

P: Tienes un Máster en Literatura Hispanoamericana. ¿Qué viste o qué tiene la literatura hispanoamericana que dijiste: “Tengo que estudiarla en profundidad”?

R: Estuve en cuarto de carrera en México. Allí conocí a autores que no había leído en España porque no llega la literatura mexicana en profundidad. Sobre todo, poetas. Fue como descubrir otro universo. En el Máster de Literatura gracias a Francisca Noguerol y María Ángeles Pérez López descubrí autoras como Blanca Varela, Elvira Hernández, María Auxiliadora Álvarez. Considero que la literatura hispanoamericana es otro nivel y está más avanzada que la española. Es muy experimental. Creo que utilizan el lenguaje al 90 % mientras que nosotros nos quedamos al 50 %. Sobre todo, me interesan poetas como Raúl Zurita, Juan Gelman y Blanca Varela.

P: ¿Crees que desde España se ignora lo que se está escribiendo en América?

R: Sí, en narrativa veo mucha más aceptación. En poesía hay como un atraso. Primero, porque no llegan las obras y, segundo, porque el lector no se interesa. De hecho, mi pareja es editora de poesía y su labor es traer a poetas de Hispanoamérica. Veo que cuando publica latinoamericanos, esos libros no tienen alcance. Sin embargo, cuando se publican españoles, sí. Es muy curioso. También pasa con la música, ¿no? En ese sentido, España es muy cerrada. Por ejemplo, cuando estuve en México me sorprendió cómo aceptaban lo de fuera y se interesaban muchísimo.

P: ¿Cuál ha sido tu relación con la literatura nicaragüense?

R: Rubén Darío lo leí en la carrera y es un autor que me impactó porque era muy diferente a lo que había leído antes. Me interesa mucho la poética potente de Cardenal, a Gioconda Belli también la he leído.

P: Nada más y nada menos que un Accésit del Adonáis. Ya lo habías intentado el año anterior. Quedaste finalista e incluso llevabas unas palabras preparadas. ¿Te veías con posibilidades este año?

R: Ciertamente, no. Me veía con más posibilidades el año anterior. Este segundo año fui un poco con resignación. Además, estaba en contacto con Marina Casado, ella fue varios años finalistas, pero bueno… al final resultó que sí y estoy contento.

P: ¿Qué significa para ti estar en un palmarés sentado al lado de nombres como José Hierro, Bonald, Goytisolo, Ángel González, entre otros?

R: Impacta un poco porque he ganado premios anteriormente, pero el Adonáis junto con el Hiperión son los premios más importante de poesía joven. Una vez que ya te ves dentro de esa lista —apareces incluso en Wikipedia— [sonríe]. A ver, estaba muy contento con el accésit, pero me hubiera gustado ganar evidentemente.

P: ¿Qué te ha aportado el Accésit?

R: Alegría y orgullo a nivel individual. Por ejemplo, entrevistas, reseñas de mi libro e invitaciones a revistas. La visibilidad típica que te dan los premios. Me quedo con esa satisfacción de coger el libro y que tiene el mismo formato de otros grandes como los que has mencionado.

P: En La deuda prometida encontramos referencias: Piedad Bonnet, Darío (Lo Fatal), que refuerzan tus cimientos poéticos. Háblame de la creación de la de la obra, de su proceso evolutivo (años, meses, semanas).  

R: En realidad, igual voy a quedar fatal con esto, pero fue todo muy precipitado. Me venía obsesionando la estela de escribir como en el libro anterior: intimidad, familia. Empecé a escribir el libro en noviembre. Es decir, un mes antes. Es cierto que algunos poemas de la segunda parte ya los tenía escritos. Lo que es el proceso bruto fue prácticamente un mes. Quizá por ello me siento inseguro con el libro porque no le di un tiempo de reposo, pero bueno no ha quedado tan mal. El trabajo fue obsesivo, a tope y me quedaba muchas noches escribiendo. Todo a contrarreloj.

P: El jurado destacó esa mezcla de “Fundir la tecnología y lo clásico”.

R: El objetivo era fundir dos elementos. La parte más clásica y asentada y, por otra parte, la contemporaneidad y mi día a día. Pensaba que si fundía esas dos cosas podía quedar un libro interesante.

P: En un poema titulado “Amor” escribes: “El amor es de todo lo visible”. ¿Qué lugar ha ocupado esa visibilidad amorosa en tu vida?

R: En mi poesía los grandes temas son amor y muerte. La parte del amor, en mis dos primeros libros, hablaría más de desamor e incluso con despecho, ¿no? Hay mucha frustración. En este me he centrado en lo positivo: amor familiar, entre hermano y el de pareja. Es algo que parece simple porque es típico, pero mi intención dentro de mi poesía es como darle otra forma. Trabajo en mostrar el amor de diferentes formas.

P: La deuda prometida nace de la asimilación de un duelo. ¿Hasta qué punto tu estado anímico influyó en la creación de la obra?

R: Influyó potencialmente e incluso estoy en un proceso psicológico de asimilación. Esto repercute en tu escritura. Intento marcar una distancia, pero se plasma en el poema. Hay poemas del libro que me revuelven mucho por dentro. Por ejemplo, Semántica.

P: ¿Podríamos decir que es tu libro más personal?

R: Sí, completamente.

P: Todos tus libros han sido premiados: Premio Valparaíso, Premio Villa de Peligros, Accésit del Adonáis. ¿Qué opinas de los premios literarios?

R: A ver, con los premios me siento muy cómodo. Siempre que veo un premio lo veo como un cierre de plazo. Si no tuviera una obligación, no escribiría y lo iría posponiendo todo. Los premios hay que entenderlos no como una carrera o un partido de fútbol. El mejor no gana siempre. No es algo objetivo.  

P: ¿Crees que hay premios amañados?

R: Hay premios con mucha dotación económica y prestigio en los que juega un papel fundamental el que tú tengas a alguien dentro del jurado. Eso se sabe. No es algo que esté escondido. Por suerte, el panorama joven es mucho más limpio.

P: ¿Hay Premio-dependencia dentro del panorama poético joven español?

R: Sí, totalmente. De hecho, creo que es como una relación tóxica y un bucle. Hay festivales, gestores culturales y encuentros que no cuentan contigo si no has recibido un premio. Parece que el prestigio solo te lo da el tener un premio y no hay que olvidar que hay otras formas de publicación legítimas e interesantes.

P: ¿Cuál es el proceso que sigues para presentar tus obras a los premios?

R: Primero tengo la idea de un libro desarrollado. Al menos el cincuenta por ciento. Una vez que sé por dónde va…[piensa] ya me voy centrando en premios. Por ejemplo, no es lo mismo presentarse al Hiperión que al Adonáis. Hago mucho trabajo de campo al saber dónde me estoy presentando.

P: ¿Has perdido alguna vez? ¿A cuáles te has presentado?

R: Sí, muchos. Mira, me presenté al Antonio Carvajal el último año que podía presentarme. Justo ese año lo ganó Rosa Berbel. De hecho, hablaba con ella y sabíamos que nos habíamos presentado. Le dije que me pasara algo de su poemario y tal. Y claro [entre risas] cuando me pasó un fragmento sabía que yo no iba ganar porque realmente era muy bueno. Es algo que se me quedó muy dentro porque no iba a poder presentarme más.

P: Muchos premios van acompañados de esa etiqueta de “Joven”. ¿No ganar un premio antes de “X” edad te convierte en un mal poeta?

R: Creo que es un error. Ganar un premio no te convierte en buen escritor y no ganarlo no te convierte en mal escritor. Sí que entiendo la frustración porque hay muchísimos premios y acceso. No creo que deba un premio sentenciar tu carrera. Quizá no era el momento ideal para ganarlo.

Manías, influencias literarias, recomendaciones

P: Manía o manías que tengas a la hora de escribir.

R: Cuento los versos, la métrica con los dedos.

P: Autores y autoras que más te han influido.

R: Lorca, Zurita, Juan Gelman…

P: Una palabra que ames.

R: Azul.

P: Una que te dé miedo.

R: Muerte.

P: Una que odies.

R: Empatía.

P: Un verso.

R: “Desde que te conozco tengo en cuenta la muerte”, de Juan Antonio González.

P: Completa la frase: “Escribo poesía porque…

R: No sé hacer otra cosa.

P: Completa la frase: “La literatura es necesaria porque…

R: Sin ella no somos nada.

P: Una obra que te hubiese gustado haber escrito.

R: Las afueras, de Pablo García Casado.

P: Un libro que no hayas podido terminar.

R: El jarama, de Sánchez Ferlosio.

P: Autor o autora con el que te irías a tomar algo.

R: Lorca.

P: ¿Qué estás leyendo actualmente?

R: Lo último que leí fue Un amor, de Sara Mesa y Boca ciega, de Elizabeth Reinosa Aliaga.

P: Un premio que te gustaría ganar.

R: El Nacional.

P: ¿A quién le darías el próximo Premio Cervantes?

R: Zurita.

P: Alguna recomendación para todo aquel que lea esta entrevista.

R: Recomiendo leer Pulso Solar, de Diego Vaya.

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