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El inquietante inicio de la saga Blackwater: ‘La riada’ desembarca por fin en España

Tras el éxito mundial de Blackwater, Blackie Books trae a España la novela dividida en seis de Michael Mcdowell

Blackwater: ¿Cómo puede la Madre naturaleza influir en nuestras vidas? Por mucho que creamos que tenemos todo bajo control y que nuestras medidas de supervivencia han avanzado hasta tal punto en el que somos nosotros quienes controlaríamos esos desastres, no podemos estar más equivocados.

La Riada es el primer libro de la saga Blackwater, escrita por el prolífico (pero considerado “olvidado” por muchos lectores) Michael McDowell, quien es más conocido por trabajar en Beetlejuice o en Pesadilla antes de Navidad. Al conocer ese pequeño extracto de su trayectoria como guionista, toda persona que tenga interés en el trabajo creativo debe investigar sobre qué más tiene que ofrecer alguien así.

Es aquí donde nos encontramos con esta saga de seis libros pequeños que constituyen una historia mayor. La saga Blackwater gira alrededor de una familia adinerada y de los cambios que surgen en su vida tras la gran y pestilente inundación que aborda el pueblo de Perdido… y de una misteriosa mujer que surge de sus aguas.

La llegada de Elinor Dammert

Las apariciones de los personajes principales en una obra deben ser siempre evaluadas como uno de los elementos más importantes en una narrativa. Durante el inicio del relato, la inundación (la propia riada) se nos presenta como uno de los enemigos principales de la novela.

Además de generar el caos y el cambio, es el motor principal de la acción. Todos y cada uno de los personajes temen a la riada porque saben que puede acabar con sus vidas. Es por eso justo por lo que se debe resaltar el poder de la naturaleza desde un principio en la novela; en este caso actúa de forma violenta, con una clara carga antagónica… pero trae consigo a una de las voces de Blackwater.

Portada de 'La riada'
Portada de ‘La riada’ | Fuente: Blackie Books

Si la riada como tal ha sido uno de los elementos que han traído cambio a la historia, Elinor Dammert es el cambio hecho personaje. Perdido es uno de esos pueblucho en los que prácticamente todos se conocen, de esos en los que si hay un turista que decide quedarse una temporada, se sabe, y mucho más en un pueblo donde «¡lo más emocionante que se puede hacer en Perdido es sentarse en la orilla del río y contar las zarigüeyas muertas que flotan!» 

Es magistral la forma en la que McDowell consigue narrar la llegada de Elinor de forma en la que parezca que se ha caído un ángel del cielo, cuando en realidad ha aparecido con la riada, con aquello que lo ha destrozado todo. Esto debería darnos unas pistas, avispar al lector y que digamos “¡Tal vez Elinor no es lo que parece!”, pero esta sospecha pasa desapercibido por la apariencia de pulcritud que lleva Elinor desde un comienzo.

Nadie sospecha de la profesora nueva que apuesta por la niña a la que marginan en el pueblo. Nadie sospecha del interés amoroso del protagonista. Ni siquiera si ha venido de aquello que ha destruido el clima de una ciudad tan tranquila como Perdido. Magistral.

Una batalla por el control

Otra de las apuestas de la novela es que Michael Mcdowell propone un ‘matriarcado’. Teniendo en cuenta que el pueblo de Perdido se enfrenta a una casi distopía por la catástrofe natural que sufrieron por la riada y que su objetivo principal es reconstruir sus vidas a lo que un día fueron, es fácil para el lector que el matriarcado será una nueva sociedad liderada por mujeres… pero no puede haber un líder si las dos principales fuentes de poder están en constante desacuerdo.

Mary-Love es la verdadera matriarca en cuanto a los personajes se refiere. No solo es la madre del protagonista, sino que durante toda la novela de Blackwater tiene esa presencia física que tienen algunos personajes capaces de hacerse con la atención del lector. Cada aparición de Mary-Love, consiste sumirse un estado de atención. Al principio tiene este carácter digno de Bernardas Alba en la literatura que te hace poner el ojo en ella y compadecerte de los personajes que se suman a su aura. Al principio, claro está.

Para sorpresa de todos, el matriarcado que propone McDowell se ciñe más en una lucha por el control absoluto. Retomando el hecho de que Perdido es un pueblo pequeño, aquel que consiga el control sobre las personas es quien tiene el control sobre la ciudadanía.

Elinor y Mary-Love mantienen una guerrilla silenciosa durante toda la primera novela en la que podemos ver y apostar por quién podrá ejercer su mentalidad sobre la otra. Al principio podemos calificarlo como las típicas diferencias que tienen suegra y nuera (pues recordemos que Elinor es el interés amoroso de Óscar, su hijo… o más bien Óscar es el interés amoroso de Elinor), pero una vez que la historia avanza, es prácticamente imposible que las discusiones que tienen se queden en eso.

¡Enteramente femenina!

Es destacable que a estas alturas del artículo no haya habido ningún nombre masculino además del propio autor. Interesa saber, para quien no haya leído la obra y para quien la haya leído, que nos encontramos ante una novela donde, al menos en el primer tomo, la historia prescinde de los personajes masculinos como figuras relevantes.

Es cierto que en un principio vemos cómo la aventura está capitaneada por dos hombres (Bray y Óscar), pero a medida que pasan las páginas uno se da cuenta de que este inicio es una máscara. Recordemos que este libro es originalmente del año 1983, donde se iba marcando a la mujer tomando un rol protagonista de forma paulatina en la literatura.

El lector se aventura en La riada pensando que será una historia en la que boy (man) meets powerful girl y que vivirán un romance tranquilo donde el hombre tendrá un rol fundamental para enfrentarse al mal de la novela… pero encontramos lo contrario. El hombre (Óscar) está desplazado hacia un papel de sumisión, mientras que la mujer (Elinor) parece ser exactamente lo que hay que destruir, pero al tener este control tan marcado, esta tarea resulta ser casi imposible.

Además de Elinor, encontramos también relevante a la figura de Sister, la ya mencionada Mary-Love, e incluso a la propia Miriam (que ni siquiera tiene diálogo y es considerada como un objeto de valor). ¿Por qué sucede esto? Bueno, de hecho, es parte de este matriarcado que McDowell propone. No solo es un matriarcado donde las mujeres son quienes tienen el control, sino que lo ejercen en la mente del lector. Los personajes masculinos no son importantes porque los femeninos los entierran en cuanto a presencia, desarrollo y esencia, y eso es algo que ni siquiera podemos ver en muchas obras publicadas este año.

Portada de 'El dique' | Fuente: Blackie Books
Portada de ‘El dique’ | Fuente: Blackie Books

Hablamos de El dique: ¿Cuándo sale la segunda parte?

Según la propuesta de Blackie Books, la saga Blackwater está pensada para salir a la venta consecutivamente cada quince días hasta su final. En total, son seis libros, así que la segunda parte, El dique saldrá a la venta el 21 de febrero de 2024. Tomaremos la historia desde el final de La riada, con otras 272 páginas más y la continuación del matriarcado del maestro McDowell. ¿Qué aventuras les deparará a la familia Caskey en la segunda entrega?

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