La cuarta entrega de la saga Blackwater nos sumerge en el descubrimiento de la naturaleza de los Caskey de la mano de Blackie Books
Después de los acontecimientos que Michael McDowell narró en La casa, nos adentramos en la trama de La guerra de la mano de Blackie Books, donde definitivamente por fin ha habido un avance generacional en la familia de los Caskey. Hasta este punto, la historia se había detenido con la muerte de Mary-Love y la sed de venganza de Miriam hacia su propia madre, mientras que se dejaba entrever que el propio hogar en el que vivía la familia de Elinor podría tener vida propia… sin embargo, ese era el menor de los problemas para el pueblo de Perdido.
Puedo escuchar el mar
Uno de los aspectos más resaltados de La guerra es que por fin tenemos un avance en la relación de las hermanas Caskey. Miriam y Frances parecen haber dejado (al menos, momentáneamente) sus diferencias atrás y acaban aceptando la forma de ser de la otra (tremendamente marcadas por la crianza tan distinta a la que ambas se sometieron) y comienzan a comportarse como las hermanas que necesitaron ser desde la infancia.
Miriam, que ha heredado la dureza de Mary-Love, se mantiene mucho más distante (dicho en palabras de Sister; “Miriam necesita que alguien dé el primer paso”) hacia Frances, mientras que la pequeña aprovecha cualquier oportunidad que su hermana le da para establecer un vínculo más cercano. Esta conexión se refuerza cuando Miriam le propone a Frances ir de viaje a la playa.

Es muy remarcable el hecho de que elijan un destino como es la playa. No solo es un elemento muy conveniente respecto a otros aspectos de la trama, sino que en la misma ficción la propia playa es un destino utilizado recurrentemente para reforzar los vínculos entre los personajes protagonistas. Este lugar ofrece una serie de características y simbolismos que la hacen especialmente adecuada para llevar esto a cabo, y se ha visto en repetidas obras de la literatura; Al faro, de Virginia Woolf, La isla de Alice de Daniel Sánchez Arévalo, Luz de agosto, de William Faulkner.
Asimismo, la elección de la playa como destino refleja la búsqueda de un espacio de libertad y autenticidad. En la playa, los personajes pueden ser ellos mismos sin las máscaras que a menudo se ven obligados a llevar en la sociedad. Es un lugar donde las barreras sociales se desdibujan y donde las emociones pueden fluir libremente… y no es coincidencia que sea justo en una playa donde Frances descubre que tiene una conexión especial con las aguas.
Pero hablaremos cuando termine la guerra… si termina
El contexto histórico en una novela de ambientación realista es clave para entender el desarrollo de las percepciones individuales de cada personaje. Estamos en la Segunda Guerra Mundial, y gracias a la guerra, que es el negocio que más ricos hace en el mundo, el pueblo de Perdido ha generado una gran cantidad de riqueza, tanta, que posiblemente todos los Caskey son aún más ricos de lo que eran antes.
Esto lleva a Miriam a querer dedicarse a tiempo completo a trabajar en el aserradero junto a su padre y luchar por una independencia económica. Ella ya tiene asegurada la casa que antes pertenecía a Mary-Love, pero, sin embargo, esta propia batalla por conseguir la seguridad de sobrevivir sin depender de nadie consolida a Miriam como una de las mujeres más fuertes de la saga, como se vaticinaba al observar atisbos de terror en Elinor cada vez que Miriam tomaba una decisión que la podría perjudicar de alguna manera.
Ante la decisión inquebrantable de Miriam, de nuevo, su propia hermana refleja una némesis al no interesarse en absoluto por las preocupaciones de su hermana, sino más bien, en las contrarias. Esto es debido, de nuevo, a la vida tan diferente que vivieron las hermanas. Frances comienza a coquetear con Billy, un militar que pronto queda prendido de ella y le pide matrimonio más pronto que tarde. Esto es una gran noticia para los Caskey… pero tiene un toque agridulce para Elinor.
“Cuéntame la verdad. No más mentiras”
Si hay algo significativo en La guerra es que Frances ha empezado a contemplarse con su verdadera naturaleza. Estamos hablando de aquella que ya tiene su madre, esa gorgona que se toma la justicia por su mano y puede nadar en las aguas del río Blackwater.
Ya vimos en acción a Elinor en El dique, y aquí podemos ver a una Frances algo más insegura que su madre ejerciendo una figura de antihéroe. La víctima que Frances elige no es un personaje por el que nadie tenga una especial empatía (y más tratándose del violador de Lucille), por lo que su muerte crea una sensación de extraño confort en el lector; France se ha tomado la justicia por su mano, pero comienza a ser consciente del peligro que puede suponer a su alrededor.
Ante esto, hay dos observaciones destacados en la novela ambos vinculadas a Elinor. Por un lado, entendemos por fin por qué Frances es, indiscutiblemente, la hija favorita de Elinor, pues no se trataba de otro motivo que por la herencia directa de esta naturaleza monstruosa que parece haberse saltado una generación, lo cual también explicaría la aversión que Elinor siente hacia su primogénita.
¿Voluntad o naturaleza?
Por otra parte, Frances es plenamente consciente del peligro que supone su existencia, o al menos, comienza a estarlo. La revelación de la verdadera naturaleza de Frances durante La guerra es un momento crucial en su desarrollo como personaje. Esta revelación no solo arroja luz sobre su relación con su madre, Elinor, sino que también plantea importantes cuestiones sobre la moralidad y el sentido de justicia de Frances.
También se ha de valorar el contraste entre Frances y Elinor es evidente en su forma de ejercer la justicia. Mientras que Elinor parece que actúa por voluntad propia, de forma agresiva y totalmente imparcial, Frances, aunque sigue sus pasos, lo hace de manera más inconsciente. La elección de la víctima por parte de Frances, el violador de Lucille, también es significativa.
Aunque lo sucedido con este personaje puede generar una sensación de alivio en el lector debido a sus acciones condenables, plantea preguntas incómodas sobre la justicia por mano propia y la moralidad de la venganza, pues ni siquiera la propia Frances está del todo conforme con su asesinato, no solo por el hecho de la muerte, sino por el frente abierto del canibalismo. No es que le haya matado… son las formas en las que lo ha devorado.
“Vuela, vuela, mariposa
Tu papá cavó una fosa
Tu mamá en Moscú quedó
La ciudad ardió y ardió
Vuela, vuela, mariposa”
Es imposible acabar de valorar La guerra con la que es, posiblemente, una de las escenas más bellas escritas en toda la saga. James Caskey regala un último acto de amor en el hogar de Lucille y Grace, cantando una nana tranquilizadora al que podría haber sido un niño más al que cuidar.
James Caskey, hermano de Mary-Love y la voz bondadosa de todo ese árbol genealógico de enemistades, dedica los últimos momentos de la obra y de su existencia como personaje a otorgar calma a un bebé. Además, lo hace en un contexto en con el bebé que sería el bebé adoptivo de su hija, Grace, que está en una clara relación amorosa con Lucille.

Michael McDowell nunca lo especifica señalándolo con el dedo; lo deja ser, con naturalidad, como cualquier otra relación romántica en ficción, lo cual tiene sentido pleno, pues el propio autor era, de hecho, homosexual. Pero es importante remarcarlo, no solo teniendo en cuenta la fecha de publicación original del texto, sino por la forma magistral que tiene Michael McDowell de tratarlo.
¿Qué podemos esperar de La fortuna en la saga Blackwater?
Después de ese último acto, al lector solo le queda guardar las dudas que tiene en la mente y esperar a la llegada de La fortuna, cómo no, de la mano de Blackie Books.De nuevo, es remarcable cómo Michael McDowell ha retratado que los hombres no tienen ninguna posición de poder en la familia Caskey y cómo las mujeres controlan de manera sublime la trama argumental de la saga, tanto, que el verdadero esqueleto que parece mantener en pie esta jerarquía son… ellas mismas, visceralmente.
La preocupación principal de Elinor Caskey está representada en un comentario que puede pasar de manera superficial a quien se le precie; y es que advierte a Billy, el prometido de Frances, que no debe separarla de ella, pues de esta forma, las dos podrían morir.
La fortuna, que saldrá a la venta el próximo 3 de abril, se trata de la quinta entrega de la del penúltimo libro saga Blackwater escrito por Michael McDowell y publicado por Blackie Books. La naturaleza de las gorgonas está expuesta, y lo único que podremos desear es conocer cuál es la verdadera relación en esta “maldición” familiar, y por supuesto, la cuestión principal de toda esta historia: ¿Quién es Elinor Caskey?


