Huir con el corazón roto y regresar con el futuro profesional destrozado, cuando el pasado se vuelve presente y el futuro se queda en el pasado
A veces creemos que tomamos una decisión de la que vamos a estar agradecidos para siempre, sin embargo, la vida no es una línea recta y las decisiones que tomamos en el pasado puede volver a ponerse en un punto decisivo de nuestro presente. Esta situación es la que Carmen Arteaga ha logrado representar en su libro Cuando el mundo sea más grande.
La historia versa principalmente sobre Lúa, periodista asturiana residente en Madrid que dejó todo para irse a vivir su sueño profesional después de que Oliver marchara dejando una simple nota en su salón. Vivía una buena vida, tenía fama, trabajo y reconocimiento profesional, sin embargo, una entrometida aventura personal le hará quedar en evidencia delante de millones de espectadores, reduciendo a cenizas cualquier ápice de continuar en el mundo periodístico.

| Fuente: Emilio Sánchez en Pexels
Pero… ¿Qué pasa cuando todo lo que tienes pasa a ser nada? ¿Cuándo todas las redes sociales se ponen en tu contra? La reacción más propia del ser humano es huir. Algo así hizo Lúa, cogiendo sus pertenencias más indispensables se metió en su coche sin ningún destino fijo pero con el corazón y el orgullo rotos.
Tras un largo viaje de más de 400 kilómetros con varias anécdotas entre horas, la protagonista llega a su pueblo de orígen, ese pueblo que odia por todo lo malo que le pasó, ese pueblo donde residía su abuela y su mejor amiga, o eso creía, puesto que su llegada a Madrid le hizo olvidar sus orígenes y perdió el contacto con todas ellas.
Por esa razón su llegada no causa gran emoción, pero todo empeora cuando, el chico que le rompió el corazón y por el que marchó indudablemente a Madrid, Oliver reaparece en su vida trabajando en el hostal de su abuela. Sin embargo, no hay otra opción que armarse de paciencia y recuperar los lazos rotos, Lúa necesita sentir el afecto y la seguridad de estar en casa.

Como bien dice el refranero popular «puedes sacar a la persona de algo, pero no algo de la persona«, si bien Lúa había sido despedida de su trabajo como periodista del corazón, la vena periodista de Lúa no había desaparecido de ella. Esta curiosidad y el deseo de volver a trabajar de su pasión le hacen descubrir grandes historias y secretos que llevaban años encerrados, que desde luego, cambiarán el orden de la historia.
El tiempo no siempre está perdido

El inicio de Cuando el mundo sea más grande es abrupto para Lúa. Su mejor amiga no quiere saber nada de ella, considera que la abandonó para seguir su sueño y ni siquiera se molestó en volver a contactar con ella, limitando sus interacciones a los regalos que la protagonista mandaba a la hija de su mejor amiga por su cumpleaños.
Pese a ello, y entre muchas grandes discusiones, la intención de Lúa es conseguir recuperar el tiempo perdido con Covadonga, su amiga. No es una camino fácil, pero la amistad es el ser y el estar, algo que cumplen a la perfección, pese a que no fuese cómodo al principio, siempre acababan dando lo mejor de ellas para que la otra consiguiera sus deseos.
No siempre sabemos lo que creemos saber

La Lúa del pasado huyó ante el abandono, y la Lúa del presente se enfrenta al abandono que ella misma realizó, al que tuvo que afrontar y a toda la información que se perdió entre tanto.
Con pequeños flashbacks del pasado vamos conociendo todo lo que precipitó la decisión de la protagonista hace unos años, comprendiendo mejor sus emociones y sentimientos ante el regreso y la razón de evitar a Oliver. En Cuando el mundo sea más grande, el pasado abraza al presente con una figura clave, Marcos, sin embargo, luego se le unen los secretos compartidos, los buenos recuerdos y las promesas incumplidas, abriendo la compuerta a continuar una relación que quedó años atrás, aunque distará de ser un paso sencillo por todo lo que conlleva.
Carmen Arteaga, la autora del libro en el que quieres quedarte para siempre

Como creadora de toda esta historia tenemos a Carmen Arteaga, una leonesa licenciada en Comunicación Audiovisual. Además, cuenta con un máster en Guión y otro en Márketing Digital, lo que le ha permitido trabajar como guionista de entretenimiento y como redactora jefa en una empresa de contenido digital.
Su historia dentro de la literatura se remonta al 2020, año en que se autopublicó en Amazon con La banda sonora de Vera, una historia con un toque de humor sobre una chica que es moderadamente feliz, manteniendo la esencia de la «humanidad» de los personajes de la autora.
Desde ese momento ha ido generando nuevos personajes que conviven en su mente y que le van contando sus movidas, lo que le permite ir publicando diferentes obras y regalando al mundo sus personajes con todas sus historias, inquietudes e ilusiones.


