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Inma Rubiales: «No concibo escribir sobre un amor basado en manipulación, celos o control, porque para mí eso no es amor»

Inma Rubiales da un paso fuera de Wattpad y presenta por primera vez su novela Nuestro lugar en el mundo, una historia escrita sin las restricciones del perfeccionismo y con un enfoque más libre y personal

Hay algo en ciertas historias que nos engancha sin remedio: personajes que se sienten tan reales como un amigo al otro lado del teléfono, diálogos que podrían ser los nuestros y un torbellino de emociones que se nos cuelan bajo la piel. Nuestro lugar en el mundo (Planeta, 2025) es una de esas historias. Un choque entre dos mundos, una farsa que se les va de las manos y un invierno finlandés donde es imposible no perderse… y encontrarse.

Luka y Nora no podrían ser más distintos, y quizás por eso tampoco se soportan demasiado. Él está intentando recomponer los pedazos de una vida que se le ha escapado entre los dedos; ella solo necesita mantener su mentira a flote un poco más. Luka quiere recuperar su sitio en la música, demostrar que todavía puede ser algo más que su pasado. Nora, en cambio, ha convertido su vida en un teatro bien ensayado para no decepcionar a nadie. Lo que no entraba en sus planes era acabar compartiendo piso… ni fingiendo ser pareja.

Lo que empieza como un simple acuerdo pronto se convierte en algo más complicado: discusiones que terminan en confidencias, desafíos que se vuelven costumbre, una tensión que se cuela entre cada frase. Porque, a veces, el problema no es encontrar tu sitio en el mundo, sino atreverse a ocuparlo. Con el humor, la sensibilidad y la chispa que la caracterizan, Inma Rubiales firma una historia de amor, amistad y segundas oportunidades. Una historia que nos recuerda que, aunque la vida sea un desastre, siempre hay canciones, libros y personas capaces de hacer que el caos merezca la pena.

Entre el caos y la química: una historia de segundas oportunidades

Pregunta ¿Crees que hay una crisis de identidad muy fuerte en la etapa en la que viven tus protagonistas, de los 20 a los 30?

Respuesta: Sí, yo creo que también es para mí inevitable no escribir sobre esta crisis de identidad cuando es algo que yo estoy pasando y que también muchos de los lectores que me leen están pasando. En el caso de Luka y Nora, ambos se sienten súper perdidos, están buscando su lugar en el mundo, están buscando también un círculo de amistades… Luka se siente muy atascado con su vida porque va viendo cómo su hermano, su hermana mayor, todo el mundo va encontrando su sitio, y él todavía no sabe muy bien qué quiere hacer. Le han rechazado en la escuela de música, su sueño de formar una banda se ha ido un poco al traste, y está viendo cómo puede salir de ahí.

P: ¿Y Nora?

R: Bueno, ha vivido siempre a la sombra de su hermana. Está intentando ver cuál es su lugar. El problema de Nora es que el lugar que ella quiere tener en el mundo no es el que quieren sus padres para ella. Y por eso es tan mentirosa, les tiene muy engañados, haciéndoles creer que su vida es perfecta. Se presiona mucho también. Y no sé, creo que son dos personajes con los que es muy fácil sentirse identificado en este sentido.

P:También es muy curiosa esta crisis porque realmente te dicen que has estado formando tu identidad durante toda tu infancia y adolescencia. Llegan los 20 y puede no ser así…

R: Totalmente. Y también está este miedo de… Es un miedo que ya traté mucho en el libro anterior, En todos los lugares, que habla de: «¿Y si me equivoco?» Y el camino que tomo ahora, dentro de 20, 30 o 40 años, me doy cuenta de que no era el camino que debería haber tomado. Y un día me muero, miro atrás y veo que no es lo que he querido hacer con mi vida.

P: ¿Cómo te documentaste para poder tratar todo los problemas que sufren los protagonistas?

R: Para documentarme, dediqué mucho tiempo a investigar y contrastar información. En este proceso, conté con la ayuda de Manolo, de la Asociación de Alcohólicos Rehabilitados de Extremadura, y de mi madre, que es psicóloga. Ambos leyeron el libro y me ofrecieron sus impresiones. Con Manolo mantuve una conversación muy extensa en la que le planteaba diferentes aspectos de Luka y su historia, preguntándole qué le parecía la forma en que abordaba su evolución. Por otro lado, mi madre fue leyendo el libro a medida que lo escribía y me iba proporcionando su opinión desde una perspectiva profesional. Creo que la empatía, el respeto y la documentación son fundamentales a la hora de tratar temas delicados en la literatura. Por eso, me siento muy agradecida de haber podido contar con el apoyo de profesionales que me han ayudado a darle profundidad y realismo a la historia. En última instancia, si hay algún error, es completamente mío y no de las personas que me han asesorado. Soy escritora, no psicóloga ni experta en todos los temas que abordo, y por eso considero esencial recurrir a quienes sí lo son.

P: Hay unas páginas en las que Luka intenta volver a su círculo social, pero sus amigos lo rechazan porque creen que no ha cambiado del todo. Nosotros, como lectores, sabemos que sí ha cambiado, pero en la vida real no siempre es así, y tendemos a ser más los amigos de Luka. ¿Cómo manejaste este rechazo en la historia?

R: Era complicado. Luka parte de una situación difícil y tiene que darse una oportunidad a sí mismo. Muchas veces ni siquiera él se la da, y Nora es quien le dice que el primer paso para que la gente crea que ha cambiado es que él mismo lo crea. En un punto de la historia, Nora empieza a conocerlo de verdad y se da cuenta de que, detrás de la imagen de la persona que solía ser y de lo que le han contado sobre él (que también es importante), hay mucho más.

P: ¿O sea, tú crees que sin segundas oportunidades estaríamos solos?

R: ¡Uf, qué pregunta! (Ríe). A ver, si hay alguien en el mundo que nunca la haya liado, que me pase tips, ¿no? (Ríe). Porque, claro, todos cometemos errores, unos más grandes y otros más pequeños. Al final, cada uno debe decidir si merece la pena dar otra oportunidad o no, dependiendo de lo que haya vivido con esa persona. Hay personajes que optan por alejarse de él, como su amigo Marcus, que ya desde antes se veía como alguien con una personalidad particular. De hecho, tampoco cayó especialmente en gracia entre las lectoras. Pero, por otro lado, hay personajes que rápidamente reconocen que Luka ha cambiado y deciden darle esa oportunidad.

P: Nora y Luka se cambian mutuamente y se ayudan mucho entre ellos. ¿Tú crees que una sola persona puede cambiar completamente a alguien?

R: No, no lo creo. También tiene que haber una disposición por parte de la persona que cambia, ¿no? Para mejorar. Pienso que esto aplica no solo en las relaciones de pareja, sino también en la amistad. Todas las personas pueden aportarnos algo. No todo el mundo nos cambia por completo, pero sí nos influye de una forma u otra. n el caso de Nora y Luka, creo que lo interesante es que se complementan muy bien. Los defectos de uno encajan con las virtudes del otro, y eso les permite aprender mutuamente. Me gusta mucho la relación que tienen. De hecho, creo que es una de las relaciones más bonitas que he escrito. Su romance está basado en el respeto, la comunicación, la sinceridad y en el apoyo mutuo. Es muy chulo ver cómo dos personas que, al principio, parecen tan diferentes, poco a poco descubren que tienen más en común de lo que creían.

P: Siguiendo con la idea de la redención, ¿crees que el perdón es suficiente para sanar heridas profundas?

R: Creo que el perdón es importante, pero tiene que haber un gran trabajo detrás. A nivel personal, perdonar me ayuda a no vivir con rencor, porque creo que el rencor muchas veces nos deja atascados en una herida. Pero eso no significa que tengamos que volver a meter en nuestra vida a la persona que nos ha hecho daño. Puedes perdonar y, aun así, decidir que esa persona se mantenga lejos

P: En la novela se aborda la idea del comportamiento individual dentro de un grupo. ¿Tú crees que el dicho «Dime con quién andas y te diré quién eres» es cierto?

R: Bueno, en el libro esto se ve muy claramente. No es un spoiler, porque ocurre en el primer capítulo. Nora y Luka al principio se llevan muy mal, y la razón es que uno de los antiguos amigos de Luka le hace a ella ciertos comentarios en una fiesta. Y él está ahí, pero no dice nada. Cuando Nora se lo echa en cara, él se da cuenta de que realmente no está de acuerdo con esos comentarios ni con ese comportamiento. Y entonces se pregunta: «Si no estoy de acuerdo, ¿por qué no digo nada?» Ahí empieza un proceso muy fuerte de deconstrucción para él. Se da cuenta de que, si no hace nada, si no se posiciona, está siendo cómplice. Y creo que ese es un tema importante en la historia. Es lo mismo que ocurre en situaciones como el bullying. Si ves que un compañero lo está pasando mal y decides no intervenir, no necesariamente tienes que meterte en medio, pero sí puedes acercarte y decirle: «Oye, aquí estoy, puedes contar conmigo.» Si no haces nada, ¿hasta qué punto no estás contribuyendo también al daño?

P: Nuestro lugar en el mundo es una historia romántica, ¿qué es lo más importante del amor para ti?

R: La sinceridad, el respeto y que sea una relación sana. Me preguntaban si siento la presión de escribir relaciones sanas porque me lee gente joven, pero la verdad es que me sale natural. No concibo escribir sobre un amor basado en manipulación, celos o control, porque para mí eso no es amor. Nuestro lugar en el mundo no solo se centra en el amor entre ellos, sino en sus propias historias individuales: Luka con su familia, su banda, sus amigos; Nora con su familia y sus problemas. Me gusta presentar a los personajes por separado porque tú eres más que tu relación. Tu pareja puede ayudarte, pero también tienes que superar tus propias cosas.

P: ¿Crees que con esta estructura de personajes individuales logras representar una versión más realista del amor, evitando la obsesión?

R: Claro, eso me parece muy triste, la verdad. Para mí, lo importante siempre son los personajes. No solo para reflejar lo importante que es la autonomía dentro de una relación, sino porque quiero que el lector se vea reflejado en esos personajes. Escribo sobre cosas mundanas que me han pasado a mí o que le han pasado a gente cercana, cosas que podrían haberle pasado a cualquiera. ¿Quién no ha tenido miedo a decepcionar? ¿Quién no ha tenido inseguridades o miedo al amor? Creo que estas experiencias son tan comunes que, al leerlas, el lector se siente identificado. A veces pensamos que nuestras inseguridades son solo nuestras, pero al leerlas en un libro, te das cuenta de que hay mucha más gente que siente lo mismo. Y eso da un poco de consuelo, porque dices: «No soy un bicho raro, no pasa nada.» Si otras personas pueden superar estas inseguridades, yo también puedo hacerlo.

P: Claro.

R: Es algo muy bonito cuando me dicen que se han visto reflejadas en mis personajes, como ocurrió una vez en la Feria del Libro de Granada, cuando una chica me contó que se sentía identificada con la protagonista de mi anterior libro, quien es una chica curvy. Y cuando hay una novela en la que la protagonista es curvy, y pasan dos cosas siempre: o bien ella pierde peso mágicamente y a raíz de esto su vida va mejor, o bien el protagonista masculino le dice: «Yo te quiero por tu personalidad.»

P: Porque claramente adelgazar es la solución para que te quieran… en fin. 

R: ¡Claro! Yo tenía muchas ganas de escribir una novela en la que la protagonista fuera representada de manera realista, donde al protagonista masculino le guste ella tal como es, desde el principio, por su cuerpo. Luego la conoce, y se enamora de ella por su personalidad, viéndola como un conjunto. Me parece importante mostrar que no se trata solo de su físico, sino de la persona completa. Recuerdo una vez en la Feria del Libro de Granada, una chica vino a hablarme y me dio las gracias por escribir a un personaje curvy, porque ella misma había pasado mucho tiempo sintiéndose desplazada por su cuerpo. Me dijo que ahora veía a muchas chicas jóvenes que tendrían un referente positivo. Eso me llenó de orgullo y me hizo pensar: «Es por estas chicas, por esos chicos que escribo, para que encuentren un refugio y se sientan valiosos tal como son.»

P: ¿Dirías que apelas a un público que se ha sentido incomprendido en algún momento de su vida?

R: Sí, pero creo que todos nos hemos sentido incomprendidos alguna vez. Mis libros siempre han sido un refugio para mí, y me gustaría que también lo fueran para los demás. Es hermoso cuando alguien se siente reflejado en mis personajes, porque es un recordatorio de que no estamos solos en nuestros sentimientos.

P: ¿Crees que se está tendiendo a romantizar conductas tóxicas como los celos y la manipulación? Mismamente, el Dark Romance apela a eso.

R: Sí, creo que siempre ha existido esa tendencia, aunque en la literatura actual hay también una creciente presencia de relaciones sanas. Existen dos públicos distintos: uno que se siente atraído por las dinámicas tóxicas y otro que busca relaciones más saludables. Yo no soy consumidora de Dark Romance, ya que no me conecta, pero creo que cada uno puede leer lo que quiera, siempre y cuando se haga con la madurez suficiente para saber que eso es solo ficción y no algo que se debe replicar en la vida real.

P: ¿Crees que el amor puede nacer del dolor?

R: Sí, creo que el dolor puede unir a las personas. Un ejemplo es la relación de amistad que se desarrolla entre Federica y Luka en uno de mis libros. El dolor compartido por una pérdida les permite conectarse de una manera profunda. El amor, en este caso, no es romántico, pero surge de esa conexión emocional que se da entre dos personas que comparten una experiencia dolorosa.

P: Esto no sé si lo sabías, pero la definición de amor en la RAE es algo así como «El ser humano, ante su propia insuficiencia, busca a otra persona para ser acompañado para toda la vida.» ¿Tú crees que el amor es algo así?

R: ¡Qué bonito! No lo sé, la verdad. O sea, no creo que el amor romántico sea completamente necesario para tener una vida completa, pero el amor en términos generales sí. El ser humano es un ser social, no? O sea, uno no puede vivir solo. Cuando hablamos de amor no tenemos por qué hablar de tener una pareja, sino el amor de la familia, de los amigos. En este libro también está muy presente el valor de la amistad, la familia, la sororidad… hay muchos tipos de amor. Es una forma de supervivencia.

P: Otro tema principal de la novela es la música. ¿Tienes como cierta tendencia a la musicalidad, no?

R: Sí, siempre, siempre. Bueno, de hecho, cuando estoy escribiendo y voy leyendo un párrafo, para mí es como una melodía. Y si hay algo que es como, muy musical: si hay algo que de pronto irrumpe esa melodía es que sé que tengo que cambiarlo ahí.

P: ¿Qué ha sido lo más difícil de escribir en esta novela?

R: ¿Lo más difícil? Creo que la psicología de los personajes. O sea, por ejemplo, el tratar bien todo el tema este de Luka, de su pasado, de los problemas que tenía en el pasado, el documentarme para que eso estuviera correctamente tratado en la novela. Todo esto que has dicho de lo de las segundas oportunidades de su entorno, o sea, cómo haces que al lector le caiga bien un personaje que en Todos los lugares, en el libro anterior, era un poco cabroncete. O sea, porque Luka en Todos los lugares tiene un papel casi casi antagónico, que es cierto que al final acaba teniendo su rendición y tal. Pero, ¿cómo haces que la gente le coja el suficiente cariño a ese personaje como para que lo quieran de protagonista?

P: O sea, que ha habido un cambio de complejidad.

R: Sí. Y además, esta ha sido la primera novela que no he publicado en Wattpad antes. Yo todas las demás las iba subiendo capítulo a capítulo. Luego llegaba eso, enero, marzo y las corregía y las subía, las publicaba en papel y en este caso fue la primera. Ha sido la primera vez que he decidido lanzarme un poco a la aventura y decir vale, quiero escribir esta novela en secreto y luego ya publicarla. Esto ha tenido cosas buenas y cosas malas.

P: ¿Crees que ha sido lo que ha marcado la escritura de esta novela?

R: Sí, por un lado ha sido negativo en el sentido de que yo estoy muy acostumbrada a trabajar con feedback constante. No subí un capítulo y de pronto era como un montón de comentarios y de gente diciendo «¡hey, qué guay, escribe el siguiente!» Tal y te sentías como muy motivada. Y luego, por otro lado, es cierto que el no recibir ninguna opinión me ha hecho volver a escribir como escribía cuando no era escritora. No sé si me explico. O sea, escribir como escribía cuando para mí escribir era un hobby y no era mi trabajo. He escrito esta novela simplemente por el placer de escribir. A lo mejor me enrollo un poco en esta respuesta.

P: Adelante.

R: Mira, en este sentido hay un libro que me gusta mucho en el amor. No sé si lo conoces. Se llama Pájaro a pájaro. Está un poco anticuado. Es un poco machista porque se creó hace muchos años. Pero va sobre la escritura de toda la parte de escritura. Mola mucho. Obviando los comentarios machistas. Y esta mujer dice en el libro que para ella la inspiración es como un niño que va hablando en tu cabeza y tú, como escritor, eres simplemente un mecanógrafo que va como tecleando todo lo que el niño dice. ¿Qué pasa? Que si tú, o sea, tú cuando estás hablando no eres correcta formalmente, ¿o sea, tú no dices las cosas tal y cual las dirías si estuvieras leyendo, no? A mí me pasa mucho que soy una persona muy perfeccionista, muy autoexigente. Corrijo los libros 1.000.000.000 de veces, o sea, todo, todo. Mi equipo editorial puede dar fe de ello, que soy una loca de las correcciones y me pasaba mucho antes que me quedaba como tan tan enfrascada en «quiero que este primer capítulo sea perfecto», que nunca continuaba. No? A raíz de que leí este libro me di cuenta de que el perfeccionismo es la antítesis de la creatividad y decidí que iba a empezar a dejarme llevar mucho más y no publicarlo en Wattpad. Me ha permitido hacer eso. Yo ahora cojo, me siento y digo vale, Inma, tienes más o menos pensado hasta el capítulo diez, pues te vas a sentar y durante esta semana tu único objetivo va a ser llegar al capítulo diez. Y da igual cómo lo hagas. Da igual que lo hagas mal. Seguramente lo vas a hacer mal, pero tu objetivo es llegar al capítulo diez.

P: ¿Estás más cómoda con este formato de escritura?

R: Sí, totalmente. Me da mucha pena dejar Wattpad porque empecé ahí, es mi casa, siempre va a ser mi casa. Pero sí que creo que bueno, que una tiene que evolucionar, tiene que crecer. Creo también que mis novelas van aumentando la complejidad conforme yo también voy creciendo. No tengo las mismas inquietudes ahora que cuando tenía 17 años. Evidentemente. Y creo que ha llegado un momento en el que yo esta novela siento que no la podría haber escrito en Wattpad. No solamente por este proceso de escritura que he tenido tan tan loco, sino porque también es una historia que, como te decía, que aunque esté centrada en el romance, realmente hay muchas cosas que están pasando al mismo tiempo. Y de hecho, algo que me gusta mucho de este libro y que creo que me lo ha permitido hacer el haber escrito así, no de «escribo hasta el 30 y luego ya vuelvo atrás». Es que todo es un círculo como súper perfecto y cosas que a lo mejor lees en el capítulo uno, y tienen relevancia más adelante.

P: ¿Qué es lo más importante para ti de Nuestro lugar en el mundo?

R: Pues mira, si tuviera que escoger un mensaje que me gustaría que la gente se llevara, va muy en relación a la dedicatoria, a la portada interior y sobre todo a la inseguridad que tiene Nora. Y sería animar a la gente a sentir sin miedo. O sea, creo que a todos, a mujeres y hombres por separado, porque se nos dan mensajes distintos. Creo que se nos enseña que sentir está mal. O sea, las mujeres se nos dice que no nos podemos emocionar demasiado porque entonces somos unas exageradas, que si lloramos somos unas dramáticas, que si nos enfadamos somos unas histéricas. Y a Nora, la prota, le pasa justo eso. Nora es una chica muy intensa, es fanática de todo, es muy mucho a Nora es muy mucho. Y siempre, o sea, durante toda su vida, ha tenido esta inseguridad de tengo que ser menos, tengo que hacerme pequeña para encajar en estos espacios que a lo mejor no son para mí, pero yo tengo que encajar aquí y me tengo que partir en trocitos a mí misma y desgranar mi personalidad para encajar en estos sitios, ¿no? Y me gustaría que este libro diera el mensaje de que es mejor construir tu propio lugar en el mundo que hacerte pequeño para encajar en sitios que no son para ti.

P: ¿Te ha costado sentir sin miedo?

R: Yo creo que a todos nos cuesta mucho. Creo que este libro me ha ayudado mucho a hacerlo. Hay una frase que pongo en mi Instagram, en Twitter, en todas partes, que para mí es como lo que define lo que es la escritura: «Escribo para vencer miedos». Y es que yo cuando empecé a escribir una novela siempre tengo una inquietud. Tengo una inseguridad, tengo algo que me está como carcomiendo un poco por dentro y cuando yo escribo hago un gran proceso de introspección y al final de esa reflexión, que luego espero que se lleven los lectores, es la reflexión que yo me he llevado mientras escribía.

P: ¿Y qué has aprendido sobre la sensibilidad?

R: Este libro me ha ayudado a saber que ser sensible es un regalo. Soy una persona muy sensible, siempre soy de las típicas que llora con las canciones, lloro con las películas aunque no sean tristes. O sea, yo escucho una canción que me que me llena o lo que sea y lloro como una magdalena. Siempre he visto eso como algo malo y siempre he querido como hacerme un poco la dura en ese sentido, esa de no, yo no lloro, yo no sé qué. Y luego me he dado cuenta de que en realidad es súper bonito. Hay que abrazar la sensibilidad al poder, sentirlo todo en la vida, tanto las cosas buenas como lo que te traiga la vida, el poder sentirlo plenamente. O sea, es un regalo. Que aburrida sería la vida si no sintiéramos nada, si fuéramos una piedra, ¿no?

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