Laura Agustí nos contagia su Furor botánico en su segundo libro
La ilustradora mezcla su pasión por la plantas y las flores a través de su conexión con las mujeres de su familia y sus ilustraciones.
El origen de Furor botánico
El pasado 20 de marzo se publicó el segundo libro de Laura Agustí, Furor botánico. En él, se encuentra una variedad de textos, independientes pero comunicados entre sí, dedicados a la naturaleza, a las mujeres de su familia y a ella misma.

Pregunta: ¿Dónde, cuándo y cómo empieza el querer escribir Furor botánico?
Respuesta: Yo tenía claro que quería escribir un libro de plantas desde hacía muchísimo tiempo porque me encantan. Entonces, en 2019, hice una especie de borrador del libro, que no tiene nada que ver con lo que es ahora. Arrancaba con una carta a mi abuela hablando de la pasión que tenía ella por las flores y las plantas. Entonces iba a dibujar flores y explicar cada una con la razón por la que me recuerdan a ella o conectarla con ella. Entre medias murió mi gato y, para superar el duelo, sentí la necesidad de hacer el libro de Historia de un gato. Y ya, pasado un tiempo, quise retomar el libro de las plantas, que de lo único que conservo de esa idea original es el título, Furor botánico, que lo tenía clarísimo desde el principio. Al volver a hablar con mi editora, ya fue dar una vuelta de tuerca de
Que no era solo mi abuela la apasionada de las plantas; es mi madre, es mi hermana, era mi bisabuela, mi tía… Esto es una pasión de todas las mujeres de mi familia.
A partir de ahí nos preguntamos qué forma le damos y lo vinculamos al presente porque me voy a mudar y ¿qué pasa con mis plantas?
P: Sí, lo que me gusta mucho del libro es que, como dices, todas las mujeres de tu familia tenéis una conexión con las plantas, con la naturaleza, y os conecta también entre vosotras. Y yo me preguntaba, ¿es autobiográfico o tiene toques de ficción?
R: No, es real. Yo soy ilustradora, no soy escritora. Escribo porque hay que hacerlo para acompañar las ilustraciones, pero no sé inventar. Solo puedo contar las cosas de mi pasado. Que también es difícil porque no sabes muy bien dónde está la línea de dónde cortas, qué cuentas, qué no cuentas…, pero al final realmente todas las mujeres de mi familia han sido unas apasionadas de las plantas. Lo somos.
No sé mi sobrina. Lo será imagino, porque al final es lo que ve siempre en casa. De algún modo se transmiten. Sí, se transmite, porque yo le he transmitido a mi pareja el furor botánico. Él es el que ahora se encarga de las plantas. Cuando eres una apasionada de algo con mucha intensidad supongo que eso se contagia.
Unión con la naturaleza
P: Sí porque al final te fuiste con tu pareja al campo a vivir y dejasteis la ciudad. ¿Echáis de menos la ciudad o cada vez os importa menos?
R: Yo tenía mucho miedo. Antes de tomar la decisión tenía mucho miedo y, por eso, lo que hicimos fue una prueba primero de tres meses porque allí estaban mis amigas y toda mi vida. Llevo viviendo 20 años en el centro de Barcelona, porque yo soy de un pueblecito de Teruel y salí escopetada con 16 años porque necesitaba ciudad. Pero claro, 20 años ahí ya empezaba a estar un poco cansada, de la ciudad, del ruido. Entonces había necesidad de cambio, cansancio del ruido y teníamos esa posibilidad de ir a esa casa que estaba vacía, que era de los abuelos de mi pareja. Era la decisión más lógica.
Tenía mucho miedo sobre todo a lo social porque hemos pasado a un pueblo de 20 habitantes donde no hay una tienda ni un bar donde puedas encontrar gente. Hay días y días en los que no ves absolutamente a nadie. Y me daba mucho miedo lo social, pero debo decir que para nada. Echo de menos a mis amigas, pero las tengo al teléfono y voy bajando a Barcelona cada vez que hay un concierto, una exposición que quiero ver, un cumpleaños de alguien, una quedada…
No echo de menos la ciudad porque la tengo cuando quiero. Sin embargo, tengo una paz que es imposible de tener en la ciudad.
P: También hablas en el libro de cómo afecta a la naturaleza el cambio climático y que esto te afectaba a tí. ¿Cómo lo estás llevando para afrontarlo de la mejor forma posible?
R: Allí eres más consciente de todo, tanto de lo bueno como de lo malo. Ahora soy más consciente del paso de las estaciones, más de lo que nunca lo he sido en la ciudad. Porque en la ciudad ves los árboles, pero no ves tantísimas cosas como ves allí. Allí cada vez que vas a pasear ves cómo cambian las flores, ves cómo nieva, cómo llueve cuando tiene que llover, cómo no llueve durante mucho tiempo… Y eso sí que es verdad que me daba muchísima angustia, como dos meses sin llover, qué está pasando. Todo eso lo percibes mucho más y me da un poquito más de angustia. Por eso, lo bueno y lo malo.
Una gran ilustradora
Laura Agustí estudió Bellas Artes y es técnico superior en proyectos y dirección de obras de decoración. Se dedica esencialmente a la ilustración y, además de Furor botánico, tiene otro libro llamado Historia de un gato. También ha colaborado en cubiertas para muchos otros libros.
P: ¿En qué te inspiraste para las ilustraciones? Porque en cada página tienes una ilustración diferente. ¿Cómo lo pensaste para mostrar esta variedad?
R: El libro está hecho de manera que en cada doble página hablo de un tema. Había que ilustrar ese tema del que hablaba en cada una. El proceso creativo es que primero lo escribo y luego me lo divido en un Excel por páginas. Voy escribiendo de qué hablo en cada una y luego tengo que pensar qué voy a ilustrar en cada doble página.
Es más que nada para que tenga dinamismo y que no haya dos cosas muy iguales seguidas. Se tiene que ir jugando con crear algo coherente que visualmente sea atractivo y que haga que lo quieras seguir mirando, que no te aburras. Antes de dibujar nada sí que pienso aquí va un ficus o aquí estoy hablando de setas, irá un dibujo de unas setas. Voy apuntándolo todo antes de buscar fotos e imágenes de referencia. Es todo un proceso.
P: Sí porque también otra cosa que me gustó mucho el libro fue la variedad porque a veces te encuentras con una historia, pero de repente te aparece una receta o una explicación de plantas medicinales…
R: Sí. También lo hice con mi libro anterior, Historia de un gato, que iba contando una historia, pero iba metiendo consejos, curiosidades… y con este también lo quería hacer. Es una manera de que el libro no sea nada aburrido. Te estoy hablando de algo de mi vida, pero de repente te cuento un truquito de los que mi abuela me contaba o cosas que he ido descubriendo. Añadir curiosidades para que a la gente también le entre el gusanillo de las plantas y de querer saber.

Influencias botánicas
P: En Furor botánico hablas de las mujeres de tu familia, pero también de mujeres botánicas. ¿Cuáles han sido tus referentes y quiénes te han influenciado?
R: Quería meter muchas más cosas que al final no he metido, pero sí que me hubiera gustado poner a la primera mujer ilustradora de botánica. Pero investigando encontré a Jeanne Baret, que fue la primera mujer botánica que dio la vuelta al mundo en 1700. Era una historia muy curiosa porque en aquella época las mujeres no podían ir en los barcos y ella se tuvo que disfrazar de hombre.

También hablo de la primera mujer botánica española, que justo era de cerca de un pueblo al lado del mío. Mucha casualidad. Y me apetecía meter esas pequeñas pinceladas de historias, que en origen había muchas más, pero al final no por falta de tiempo.

Sobre todo porque es un libro que he tenido que retrasar la entrega como tres veces porque yo antes dibujaba en negro y este libro es todo en color. Era imposible calcular el tiempo. Pensaba que más o menos sería el doble, pero era mucho más porque, como no estoy acostumbrada, he tenido que aprender. No aprender porque ya aprendí en Bellas Artes, pero hacía mucho que no dibujaba con color. Ha sido mucha práctica.
P: Y de referentes en el mundo del arte, ¿quién te influenciado para dibujar?
R: Hay un ilustrador que me encanta que es Edward Gorey. Me gusta muchísimo su tipo de ilustración. Es muy parecida a la que hago yo con tinta negra. Era un apasionado de los gatos también y tenía una cabeza para hacer historietas y cuentos. Este hombre me encanta.
De mujeres me gusta mucho María Sibylla, que esta era también de las primeras mujeres en ilustrar. En verdad todas las botánicas ya ilustraba también.
La importancia de la cubierta
P: ¿Y cómo has decidido la ilustración que iba en la cubierta del libro?
R: Siempre eso es un drama. Le doy mucha importancia a la cubierta. Es lo que te hace coger el libro y doy unas vueltas… En un inicio iba a ser una cubierta con muchas flores, pero mi editora me dijo dale vueltas. Me dijo, de forma muy acertada, que tenía que haber elemento humano porque yo había hecho solo flores y hablo mucho de mi familia y de mí.
Barajé otra posibilidad, que esto lo quiero compartir en redes en algún momento porque hice muchos bocetos. Era una mujer leyendo un libro y de la cabeza le salían un montón de flores. A final opté por la pose de la de la chica que elegí, una chica que está como rendida a la naturaleza. Está como arrodillada y de ella, no le salen flores solo de la cabeza, salen de ella. La verdad es que me gusta mucho la cubierta, estoy muy contenta.
P: ¿Tienes algún proyecto futuro, algún libro o algún tema sobre el que te gustaría escribir?
R: Ahora mismo no tengo más proyectos en mente. Sí tengo, voy a hacer un libro de colorear, voy a hacer el calendario que hago todos los años, agendas… Siempre tengo cosas que hacer, pero editorialmente no tengo nada pensado, pero lo mismo se me ocurre mañana. Otros grandes temas que me gustan son la comida y la música. De esto no he hecho nada todavía.
La conexión con el furor botánico
P: ¿Qué recibimiento esperas de Furor botánico en los lectores?
R: De momento ha salido hace nada, pero ya estoy empezando a recibir los primeros comentarios de la gente que lo está leyendo. Es súper abrumador porque tú lo haces en tu casa, en tu soledad. Es algo súper íntimo y de repente llega el momento de exponerlo. Que la gente opine y lo haga suyo.
Es superbonito ver cómo conectan. Que digan me ha recordado a mi infancia, me han dado ganas de tener una planta o me apetece ahora salir a dar una vuelta por el campo. Esto es lo mejor que podía pasar, es lo más bonito. Solo espero que la gente se contagie de ese furor botánico y se lleve un ratito de calma.


