La nueva novela de Silvia Grijalba da la bienvenida al verano, convirtiendo al lector en uno más de la jetset internacional
Maite, una joven asturiana, se queda embarazada. Escapa su ciudad natal; la encorsetada y conservadora Oviedo, y las presiones por abortar de su novio. Emprendemos con ella un viaje, o más bien, su vida. Una vida hilada a través de descripciones suntuosas del hedonismo y desenfreno de la Costa del Sol de los años 60, alternadas con experiencias tan terrenales como el desamor, la pérdida, el drama familiar… Aquellas noches eternas retrata los clubes del sur, la élite nómada y las contradicciones entre el éxito y la felicidad.

Ediciones B publicaba este mes de mayo la última novela de Silvia Grijalba (Madrid, 1967), ganadora del Premio de Novela Fernando Lara en 2011 con Contigo aprendí. Su trayectoria la ha posicionado como referente del periodismo musical, destacando su trabajo con El Mundo, además de colaboraciones con Rolling Stone o Vogue. Sus conocimientos sobre el mundo del rock and roll se suman a sus recuerdos de infancia y adolescencia en Torremolinos. Este es el germen de Aquellas noches eternas.
Un escenario peculiar
La protagonista aterriza en Torremolinos el verano de 1963. La alta sociedad de Oviedo ha criado a una joven que vive sus primeros días en el sur como si fuera un planeta ajeno. No hay gran diferencia entre su descripción de un turista hippie, «con el flaquísimo torso descubierto y un pelo por los hombros», y un ser extraterrestre.
«maite intentó disimular su fascinación. Si alguien hubiera ido así en Oviedo le habría, o detenido, o quizá donado una camiseta por caridad cristiana»

A través de un ejercicio de documentación y una imaginación ilimitada, Silvia Grijalba retrata esta época atractiva y peculiar. La década dorada de la Costa del Sol la vivimos como espectadores. Adoptamos la mirada de Maite, cuya experiencia e infancia resalta, con creces, la novedad y rareza de la costa malagueña. De este modo, la periodista da a conocer los entresijos de una comunidad apartada de las convenciones de la España de los 60. Una comunidad en el seno del gran cambio que ocurría en el escenario internacional.
Hogar de la jetset
Playas como La Carihuela atrajeron un sinfín de personajes celebérrimos desde los años 30. El pistoletazo lo dio una surrealista pareja: Dalí y Gala. Imágenes de los recién casados sobre la arena de Torremolinos circularon el mundo. Titulares anunciaban el «primer topless de la historia». Auguraban lo que tres década más tarde sería la urbe bohemia descrita en esta novela.

Torremolinos y Marbella se convirtieron en el destino de moda para la élite internacional. Esto transformó a un territorio que, en poco más de 50 años, despidió una economía agrícola para ser una de la primeras potencias turísticas a nivel mundial.
Surgen, fruto del ambiente novedoso y prometedor, unas mujeres también únicas. Maite personifica a las protagonistas de la edad de esplendor marbellí, inmortalizadas sobre las portadas del Hola! o los tabloides británicos. Ira de Fürstenberg o Gunilla Von Bismarck son algunos de los nombres que encontramos entre las páginas de Aquellas noches eternas, y en toda crónica de la Costa del Sol de los 60 y 70. Estas visionarias cogieron el timón de las noches veraniegas.
Con todo ello, estos pueblos adoptaron un aura mítico y singular, que no ha perdido su carácter seductor. Muchos han conocido locales donde transcurre la trama, como el Pedro’s, o el Pasaje de Begoña. La prensa del corazón ha mantenido un enredo amoroso y apasionado con la jetset marbellí de los 60. Y de la mano de Maite, y su tropa de amigos, Grijalba funciona como una intermediaria. Una voz más cercana y personal, que desde el resguardo de la ficción, ofrece la oportunidad plantarnos cara a cara con los personajes más reconocidos de la época. De vivir la experiencia de la ensoñada Costa del Sol.
Leer y sonreír
«estuvo a un tris de preguntar quien era cave […] claramente venia de cova, covadonga, cueva en ingles. Su prima, alli, era otra, y vio normal que la hubieran rebautizado»
Es entre Torremolinos y Marbella que transcurre gran parte de este relato. Maite explora sus blancas calles donde su prima, Covadonga, se convierte en Cave. Y, ante su mirada atonita, se difuminan las fronteras del bien y del mal, o lo correcto y lo incorrecto.
La prosa de Grijalba comporta, de esta forma, una divertida y dinámica lectura. Los cameos de grandes celebridades de la esfera cosmopolita internacional, como John Lennon, Brian Epstein o Sean Connery, de pronto sorprenden al lector. Y detalles humorísticos, y un vocabulario que tiende al spanglish, dejan entrever la intención de Grijalba. Forman parte de un arsenal literario que persigue el entretenimiento y deleite. Aquellas noches eternas induce sentir el verano, apelando a los cinco sentidos, las experiencias compartidas y la sonrisa.
«tomaban el sol embadurnando su cuerpo con el aceite bronceador de ambre solaire, o con mezclas hechas en casa […] de aceite de almendras y perfume esencial de jazmín, […]. Querían aprovechar las horas de sol más potente, porque parte de su sello de identidad era estar bronceados.»
Historias humanas
En conclusión, Grijalba apela al deseo primitivo e innato de conectar con el prójimo. Se recrea en presentar al lector con un grupo ecléctico de familiares, amigos y colegas. En la caracterización de esta serie de almas, con quienes lloraremos, amaremos, celebraremos, viviremos…Son estos quienes tienden una mano que no solo guía, sino que arrastra al lector consigo, hasta lo que se esconde tras el brillo y la noche.
En los personajes de Aquellas noches eternas, se halla una excelente interseccion entre lo conocido y la vida idealizada del famoso. El punto de entrada, que presenta a una inocente Maite, cataliza el camino y los cambios propios de la adultez y la evolución personal. Grijalba abordará temas complejos pero mundanos, como complicadas relaciones familiares, amores no correspondidos, la ambición desmedida y el vértigo del tiempo. Y nos enseña, así, a no subestimar el potencial de un buen arco de personaje.
Por otro lado, en la figura de Maite se exploran y exponen las dos Españas de los 60. Aquella que, bajo la dictadura franquista, vive ajena movimientos contraculturales de los 60 y 70 . Y aquella que nació en pequeños focos como Torremolinos o Marbella, donde la jetset trajo consigo ápices del glamur de las grandes ciudades.
La noche eterna, finaliza
Desde ambientes donde la noche y la fiesta prometen nunca acabar, los personajes hacen paces con el pasado, con los finales, y las contradicciones subyacentes al éxito y lujo idealizado de la Costa del Sol.
“Durante la vorágine, no se había dado cuenta de la energía que derrochaba en ganar más dinero, tener más locales y estar más ocupada para, en el fondo, ignorar un desastre de vida personal”
La historia desemboca en una Maite adulta y sabia. En ello se halla lo esplendido de Aquellas noches eternas. La pasión de Silvia Grijalba por la historia de la Costa del Sol, la cultura pop, la musica…descubren su propio espacio nicho desde el que ofrecer nuevas perspectivas sobre la experiencia humana. ¿Quién no ha sufrido un desamor adolescente? ¿O lidiado con deseos de escapar? Sobre arenas lejanas, al son de las olas, quizás veamos nosotros también nuevos caminos. Y, si no, al menos disfrutaremos de una placentera lectura, con gran aura de verano.

