Aloma Martínez nos adentra en un pasado y un presente donde las voces de las mujeres son la mayor expresión de la magia más primitiva
Este 14 de mayo, la escritora Aloma Martínez (Madrid, 2001), publicó su segundo libro titulado Obsidiana. De la mano de la editorial Random Penguin House la autora narra las historias de mujeres del pasado y del presente, todas ellas vinculadas a una deidad de la mitología griega: la hechicera Circe.

Siglos atrás hubo tres mujeres que cansadas de su vida y de su tiempo, llegaron a la isla de Eea, un lugar idílico y misterioso que escondía secretos asombrosos. Circe, quien gobernaba aquellos paisajes, tenía un propósito oculto: arrebatar el poder a los dioses. Evadne, Thais y Briseida fueron las primeras en abrazar su causa, dando origen a una sociedad decidida a cumplir el legado de Circe. A ellas se las conocería como Las Herederas. Para ello, la hechicera les otorgó un regalo en favor de su eterna lucha: la Rosa de Obsidiana.

Itzamara
En el presente, Itzamara viaja a Grecia para cursas el master en la Universidad de Atenas. Pero más allá del enriquecimiento académico, lo que realmente la impulsa es el deseo de descubrir los secretos del pasado de su abuela Ysobel, la mujer que la crió desde su nacimiento. Tras la muerte de esta figura, Itzamara se obsesiona con todo aquello que desconocía del pasado de su abuela, convencida de que en esos misterios se esconden las verdades más profundas sobre sí misma.
El camino hacia las respuestas comienza cuando conoce a Zane, un chico enigmático por el que no puede evitar sentirse atraída. Es él quien la guía hacia antiguos textos de hechicería, cuyas portadas llevan los mismos títulos que los libros que su abuela escondía bajo la cama, lejos del alcance de su nieta.
Cuando finalmente llega hasta Las Herederas, Itzamara conoce a Saphira, una antigua amiga de su abuela Ysobel. Tras horas de lectura y relatos ancestrales, descubre el nombre de la Rosa de Obsidiana: una poderosa reliquia creada por Circe, que durante siglos, ha sido causa de conflicto entre las Herederas y la La Legión de la Llama Eterna. Es decir, entre mujeres y hombres.

Circe
Aloma nos presenta la historia de la hechicera Circe a través de una reescritura de sus ser y de sus intenciones. La describe como una mujer hermosa y poderosa, cuyo propósito es dar voz a las mujeres que la suceden. Para lograrlo. transmite su conocimiento sobre la naturaleza y entrega un propósito a sus herederas: desestabilizar el sistema desde las sombras.
«Circe no escogió a hombres ni a héroes ya favorecidos por los dioses, sino a mujeres, quienes habían sido tradicionalmente subestimadas y relegadas por los mandamientos que tambien reflejaba el orden divino»
Lejos de ser la bruja temida de los relatos clásicos, se convierte en guía, en símbolo de una sabiduría ancestral femenina que ha sobrevivido en los márgenes de la historia.
Las Herederas
Las protagonistas del pasado tienen algo más en común además de Circe: el deseo de ser dueñas de su presente y su futuro. Evadne, Thais y Briseida son tres mujeres que rechazan la vida que les ha tocado vivir, sin posibilidad alguna de elegir su destino.
Evadne, marcada por una sociedad que ve en su soltería a los 22 años un motivo de vergüenza, anhela ser dueña de sus propias elecciones. Pero su padre, lejos de velar por los intereses de su hija, decide por ella y le busca un futuro esposo.
Tras conocer al hombre con quien se le había asignado un matrimonio concertado, su vida experimenta un giro radical. En un instante, todo cuanto conocía le es arrebatado. Desde entonces, carga con un profundo sentimiento de culpa, fruto de su propia impulsividad.
Thais, en cambio, ama al hombre con el que le ha tocado casarse; sin embargo, los constantes silenciamientos y la condescendencia de los hombres que la rodean despiertan en ella un deseo persistente de transformar su vida, de reclamar su derecho a ser escuchada.
Briseida, devastada tras el nacimiento sin vida de su hijo, es quien acude a Circe y guía a las otras dos hasta la isla de Eea.
«los conocimientos de circe se deslizarían por las grietas del mundo como susurros, en un idioma que solo ellas serían capaces de comprender»
Estos tres personajes conforman el inicio de las Herederas y trazan una genealogía de malestar femenino, pero también de transformación. Así, a lo largo de los siglos, las mujeres que las sucedieran ejemplificarían las enseñanzas de sus orígenes.

