El rapero madrileño Israel B completó una Riviera a rebosar y firmó un concierto épico, duro y con los invitados de siempre
Mi propio peor enemigo desde que recuerdo. Desde que nací. Este es el subtítulo de nombre homónimo del último lanzamiento musical del Israel B. O Markés para su círculo, o Raúl Marqués para el más cercano. Y es que el álbum, y su correspondiente gira, es uno de los proyectos más ambicioso del veterano rapero, y anoche firmó uno de sus espectáculos más especiales hasta la fecha. El escenario, emblemática Riviera, fue testigo una vez más -en esta ocasión al ritmo del hip-hop, del freestyle, del drill, del reguetón e incluso de la electrónica- de un son único, de una música que sólo un artista multidisciplinario en la cultura urbana como Israel puede conseguir. Los pelos de punta, las manos arriba, los silbidos, las barras y los pogos fueron el lenguaje universal de una noche «limpia de chivatos».

«Chivato el que no la cante»
El concierto en toda su esencia fue una oda y recordatorio a los mayores éxitos de Israel B. Los visuals, ambientados en los blancos y negros de las portadas de Mi Propio Peor Enemigo fueron, en muchos momentos, un tanto atrezzo. Si bien la aparición de un Isra muy casual pero urbano –full chándal con resaltes rojos en la sudadera y en las zapatillas, y un imprescindible cadenón de oro-, vino acompañada del primer sencillo del álbum, Prólogo 34:1, el público pudo saltar, botar y jalear con temas clásicos de autentico rap como Shooters, Cianuro o Mercury.
Y es que la mayoría de su discografía fue cantada por el nieto de la Pili, pero sin duda los primeros compases fueron dedicados a la obra más dura y urbana de Israel B. Agradecimientos y discursos emotivos a todos los amantes de su música aparte, además de bastantes problemas de sonido, el rapero explotó buena parte de la media hora inicial del concierto para repasar sus canciones en solitario. Hasta que llegaron los invitados.
Desde Ébano hasta Cruzi, los hermanos de Israel B
El primero en aparecer fue el rapero valenciano Ébano, quien participa en el disco, y con quien Isra escenificó su tema juntos Pequeñas cosas. Acto seguido el carrusel de invitados fueron presentándose, cada uno de forma más fuerte y estilosa que el anterior. Entró en escena Ergo Pro, con su vitalidad característica y su reivindicativo grito de «¡Palestina Libre!» y comenzaron a ebullir a la gente con Creo que no. Un buen showcase de los dos raperos de Madrid Sur, y que vino complementado del rey del Sur.
Y es que Cruz Cafuné saltó al escenario al son de lo que el público pedía. «¡Bulla, bulla, bulla!» Toda La Riviera explotó en jauría, y más con los primeros acordes, míticos e inolvidables, del tema insignia de los tres raperos. Ebay dejó afónicos a la mitad de la sala e inmortalizó imágenes para la historia.

Después del éxtasis vino el Hustle Hard. Dano e Ill Pekeño en un auténtico irrumpieron con coñeos y sonrisas y ejemplificaron cómo siguen hustling, como el padre de Lamine. Un espectáculo de luces y pogos acompañaron la actuación del segundo trio de la noche. Sin embargo, el concierto no se limitó a ir sacando uno por uno las colaboraciones puntuales de Israel, sino que ofreció una profundidad mayor de la trayectoria del rapero, y concretamente a sus proyectos conjuntos.
Ese fue el caso del EP Galerías Deva, lanzado el año pasado por Israel B, Ill Pekeño y Ergo Pro. El trío calavera, y tercero emblemático del espectáculo, interpretó varias canciones del disco y vaticinó una vez más el el fuerte vínculo musical entre los tres artistas.

Una montaña rusa de emociones, y sonidos
Además de repasar temas de su anterior álbum El Ejército de un Hombre Solo como Miedo y Asco en Madrid, el público también tuvo la oportunidad de corear colaboraciones de Israel con otros artistas no presentes, como Tranquilísimo con C Tangana. El sentimentalismo también tuvo su espacio y cabida con la interpretación de canciones míticas y antiguas como Algo que no sepa o Yyanosé. Sin embargo, la nostalgia transformada en euforia vino con Nike Tiburón del ya disuelto colectivo Takers, recordando los inicios del artista en la escena.
El cierre de esta velada inolvidable tomó un giro inesperado y demostró la versatilidad de Israel B como artista. En un sprint final por reventar la pista, el rapero cantó su sesión de Motorseries con el DJ Selecta, lo que subió varias revoluciones el motor del público. Finalmente, y como broche de oro a una noche dedicada a su música, el concierto concluyó por última vez con el tema insignia de su álbum Mi Propio Peor Enemigo: Winnie The Plug. De esta manera, Israel B puso el punto final a un concierto que recorrió toda su carrera, desde sus inicios hasta su presente más ambicioso. Y sobre todo dejó claro por qué es considerado una figura clave de la cultura urbana y rapera de la capital de España.

