Después de cuatro años, Lorde vuelve con su disco más personal hasta la fecha, donde explora ideas como el género, el amor propio y las relaciones
La artista neozelandesa Ella Marija Lani Yelich-O’Connor, mejor conocida como Lorde, publicó el pasado 27 de junio su cuarto álbum de estudio; Virgin. Es quizá el disco más ambicioso a nivel musical de la artista, con nombres en la producción como los de Jim E-Stack, Dan Nigro o Buddy Ross.
La trayectoria hasta Virgin
Lorde ha sido un icono en la música pop alternativa desde que empezó su carrera. Cuando publicó su single Royals, allá por 2013 con tan sólo 16 años, consiguió que la canción fuese un hit mundial y que sonase en todas las radios habidas y por haber. Seguidamente, publicó su disco debut, Pure Heroine, el cual marcó a toda una generación con canciones como Ribs, Team o Buzzcut Season.
Seguidamente, en 2017 publicó su segundo disco; Melodrama. Este también tuvo un gran recibimiento por parte del público con grandes temas como Green Light o Supercut, y con una tracklist con grandes obras maestras como The Louvre o Liability. Esto dejó a Lorde en una posición muy alta en la industria musical, generando grandes expectativas para su tercer proyecto, Solar Power, el cual no fue el proyecto mejor recibido de la artista cuando se lanzó en 2021 al ser un disco mucho más monótono y relajado.
Tras ese “tropiezo», la artista confesó que en 2023 casi se retira de la música para siempre. “Daba por hecho que ya no tenía más música en mí y que todo esto había acabado”, declaró la artista.
Pero Lorde decidió seguir adelante, y para este 2025 trae su cuarto disco, Virgin. En el que tras haber estado 4 años detrás de las sombras trabajando en secreto, por fin ve la luz. La cantante ha querido reflejar en este disco cómo ha cambiado su vida desde entonces y algunas temáticas como la identidad, la disforia de género, el no binarismo y la relación de amor propio con una misma.
Sentimiento virgen
Lorde abre Virgin con Hammer, marcando un inicio experimental y poderoso. Acompañada de una producción que mezcla texturas glitch, sintetizadores y una voz que se mueve entre la vulnerabilidad y la fuerza, la canción explora temas como la disforia de género, el deseo, la transformación personal y la incertidumbre. Con letras cargadas como “No sé si es amor o si estoy ovulando”, “Algunos días soy mujer, otros soy hombre” o “He vuelto a nacer”, Lorde expresa su fluidez de género y el proceso de aceptarse en constante cambio. La canción es una declaración de quién es Lorde a día de hoy: alguien que abraza lo desconocido con autenticidad, sensibilidad y valor.
Pero el primer single, What Was That, es una reflexión emocional sobre una ruptura dolorosa y los recuerdos persistentes que deja una relación intensa. Con imágenes vívidas como una tormenta de arena y referencias a drogas y al tabaco, la canción retrata los altibajos de un vínculo apasionado y confuso. A través de una letra cargada de duelo, anhelo y autodescubrimiento, Lorde expresa la dificultad de seguir adelante y la lucha por reencontrarse consigo misma.
En Shapeshifter, la cantante explora el colapso de la identidad. El mismo título del tema (en español Cambiaformas), representa la canción ya que empieza desde un oscuro arranque experimental hacia una producción rica en texturas y percusión. Con versos que recorren la sexualidad compulsiva, la insatisfacción afectiva y los múltiples roles que adopta para complacer, Lorde revela una vulnerabilidad extremadamente cruda. En el estribillo, enumera diferentes identidades contradictorias, como de sirena a santa, de hielo a fuego o de premio a carga, resumiendo su propia lucha interna con su identidad. Más que ofrecer respuestas, la canción crea un espacio de caos tras una ruptura, donde lo único claro es el deseo de caer sin miedo.
Disforia, madres y relaciones
Man Of The Year ha sido el single que se ha hecho viral en TikTok, pero no por las razones que debería. La gente ha utilizado el audio para hablar de malas experiencias con hombres, pero la canción no va para nada sobre eso. A lo largo de la canción, Lorde explora el género y los límites impuestos sobre qué es ser una mujer, qué es ser un hombre y qué es estar en el medio. También toca temas como el amor propio y la transformación personal con letras como “Me has conocido en una etapa rara en mi vida” o “¿Quién va a quererme así?”. Aborda la muerte del ego, la identidad no binaria y la disforia, el proceso de redescubrirse y la fortaleza de amarse tal y como se es.
Para Favourite Daughter, Lorde se adentra en una de las relaciones más fundamentales y contradictorias de su vida: la que mantiene con su madre. La canción comienza en forma de balada, que evoluciona a un estallido pop etéreo. Es una carta de amor pero también una súplica sobre la necesidad de aprobación. La letra se mueve entre recuerdos de infancia, heridas familiares y la presión de rendir bajo la mirada pública. Habla también sobre la fama.
En Current Affairs, Lorde se sumerge en un caos emocional que surge cuando su deseo choca con la presión social. Con una producción que evoluciona de la melancolía minimalista a un ritmo cercano al dancehall, que cuenta con un sample de la canción Morning Love de Dexta Daps, la artista neozelandesa combina confesiones crudas e imágenes surrealistas para explorar la vulnerabilidad, el miedo y la pasión sin filtros. Hay una referencia a la cinta íntima de Pamela Anderson y Tommy Lee. Metáforas en la letra como “Él me escupió en la boca y se sintió como un rezo” o “¿Te sumergirías al suelo del océano para coger mi perla?” simbolizan la entrega de algo profundamente íntimo y valioso.
Las duras experiencias de la vida
Llega Clearblue, la canción más corta del disco, pero la más cruda. Con una producción mínima y una voz casi susurrada, Lorde convierte la experiencia de un embarazo no deseado en una meditación sobre el cuerpo. A través de imágenes que combinan lo sagrado y lo corporal, y referencias a traumas intergeneracionales, la artista aborda el impacto psicológico de sentirse invadida por algo que no le pertenece. La frase final “Ojalá haberme quedado con el Clearblue” condensa el anhelo de preservar ese instante brutal de claridad, no por el resultado, sino por lo que reveló de sí misma: que está viva.

En la octava canción, GRWM, Lorde usa estas siglas que son comúnmente conocidas como “get ready with me” (prepárate conmigo) en redes sociales, y las convierte en una declaración de identidad dándoles el significado de “grown woman”. La cantante ofrece una meditación íntima sobre lo que significa crecer, ser mujer y construir una imagen propia en medio de las expectativas ajenas. Con referencias a su niñez, a las cicatrices heredadas y a la tensión entre juventud y madurez, la canción captura con sensibilidad la contradicción de habitar un cuerpo adulto mientras se sigue buscando una versión completa de una misma.
Broken Glass es una canción bastante cruda, que trata temas como trastornos de la conducta alimentaria y la distorsión la propia imagen. Con la metáfora de un cristal roto, la artista desmonta su fachada de perfección que la rodeaba para revelar el coste físico y emocional de una obsesión con el control. La imagen del espejo roto encapsula el dilema entre la creencia del daño irreversible y la posibilidad de que el dolor no sea definitivo por muy profundo que sea. Además acaba la canción con una mirada esperanzadora sobre sanar.
Una herida abierta
Entrando en la recta final del disco, If She Could See Me Now transporta al oyente por un viaje psicodélico, confesional y místico. En la letra, la artista recurre a imágenes espirituales para hablar de crecimiento, fama y el anhelo de ser vista por una versión pasada de sí misma. De ahí el “Dios, si ella pudiera verme ahora” de la letra. Esto refleja el viaje que ha experimentado la artista a lo largo de su vida y carrera. Mirar hacia atrás y recordar de dónde vienes siempre te hace recordar quién eres realmente.
Finalmente y como cierre al álbum, llega David. Esta canción habla del final de una relación intensa con alguien que ha marcado a Lorde para siempre, dejándola vulnerable y habiendo hecho temblar su identidad. Letras como “Si hubiera tenido virginidad, te la hubiera dado también”, reflejando la entrega total a aquella persona. En el final de la canción, la cantante repite “¿Podré amar a alguien de nuevo?” en forma de lamento. Lorde piensa que esa persona es la única con la que ha podido sentirse así, dejando la herida abierta para cerrar este proyecto.
Virgin es sin duda un disco extremadamente crudo, no es ni será el más mainstream sónicamente, pero sí el más real. Si es cierto que es necesario varias escuchas para comprender al completo la importancia metafórica del disco. Es un proyecto muy ínitmo. Tanto a nivel lírico como a nivel de producción. No es para todo el mundo, pero sin duda no deja indiferente a nadie.
Lorde ha vuelto a demostrar su gran capacidad y talento para escribir, reflejando todos sus sentimientos, pensamientos, miedos y reflexiones en un proyecto extremadamente ambicioso. Quizá no obtenga el mismo éxito que en sus primeras etapas, pero este disco no está hecho para eso. Es un álbum para el arte.

