Se estrena Los cuernos de Don Friolera a cargo de Ainhoa Amestoy
Entrevistamos a Ainhoa Amestoy por su nuevo cargo como directora residente en Teatros del Canal y por su nueva obra teatral.
El pasado martes 4 de marzo se estrenó la obra de Valle-Inclán bajo la dirección de Ainhoa Amestoy. Por ello, tuvimos el placer de estar con ella y de hacerle unas preguntas sobre Los cuernos de Don Friolera y la elección de esta obra del escritor en su estreno como directora residente de estos teatros.
La elección de la obra
Pregunta: ¿Por qué has elegido Los cuernos de Don Friolera para que sea interpretado en este teatro?
Respuesta: Pues desde hace unos meses soy directora residente en los Teatros del Canal. Se me encomendó lo que es la parte de teatro del siglo XX y siglo XXI español y extranjero. Entonces consideré que el primer espectáculo que presentaba en esta sala tenía que ser de un autor emblemático de comienzos del siglo XX y que mejor que Valle Inclán. Desde mi punto de vista es el mejor autor en este momento de español, dramaturgo, desde el Siglo de Oro hasta la actualidad. El más renovador, el más crítico, el que presenta una galería más amplia y rica de personajes que tiene un capacidad poética en la palabra extraordinaria y su modernidad, que no fue comprendida en su tiempo. Creo que ahora es el momento de que la interpretemos y la reinterpretemos precisamente desde el siglo XXI.
Esta obra es uno de los máximos exponentes del esperpento que fue ese género de su invención. Un género tan español que además nos remite a Goya, que nos remite a Quevedo, a figuras importantísimas, a visiones importantísimas de nuestra cultura. Él lo desarrolló y esta pieza es tan emblemática en este sentido porque tiene una construcción muy particular, ya que está dividida en 3 partes. Son como 3 obras, 3 puntos de vista muy modernos de una misma situación. Entonces, en la primera y en la última parte expone planteamientos más teóricos relacionados con el esperpento y su manera muy particular de ver la escena y las posibilidades literarias, y en la parte central lo desarrolla de manera que es una obra absolutamente completa porque vemos tanto la exposición teórica como el desarrollo práctico.
Poder meterte en ese laberinto de posibilidades que propone Valle es un lujo.
Por otra parte, es un texto muy importante, pero que curiosamente no se ha representado en exceso. En nuestro país tardó en representarse, pero en las últimas décadas no se ha visto demasiado en escena. No obstante, es un texto de enorme interés además para una gran cantidad de público.
Creo que puede llamar la atención de personas que puedan buscar un desarrollo más intelectual, otras personas como adolescentes, gente con diversas inquietudes… Creo que pueden sentirse atraídas por lo que presenta esta obra. Y ha sido enormemente rico como creadora, tanto para mí como para mi equipo, ahondar en este pozo sin fondo ya que Valle lo tiene todo y lo puede todo. Entonces realmente permite unas posibilidades de investigación de puro juego y de riesgo escénico que con otros autores no es posible.
Una reinterpretración actual
P: Porque además es una especie de reinterpretación, ¿no? Tratáis de traer los temas que estaban en el texto original a la actualidad porque también son asuntos de los que se habla hoy en día, ¿no?
R: Efectivamente. Hay temas que plantea la obra que nos pueden pillar un poco más alejados como puede ser, por ejemplo, el ámbito de los militares, pero que también tiene mucho que ver con nuestra historia, la historia de España, la cultura, el arte… Es decir, hace un repaso de la historia de España y de Europa desde su momento y hacia atrás. Estos temas históricos, como lo bélico, pueden resultar más ajenos, pero sí que hay otros temas de plena vigencia.
Estos pueden ser por ejemplo la violencia. La obra tiene grandes dosis de violencia en muchos sentidos. Podríamos recalcar, y más en esta semana de marzo, de la mujer, la violencia machista, la violencia doméstica.
Además, que no solamente llega desgraciadamente a las parejas o a las exparejas, sino que, como se ve en la obra, también repercute en los hijos. Creo que ahí Valle lo representa sin buscarlo, ya que, en esa sociedad patriarcal, la violencia machista o la presencia de este tipo de comportamientos por parte de los hombres era más habitual. No es que Valle quisiese resaltar ese aspecto, no especialmente como desde hoy que sí que nos llama la atención y hemos querido subrayarlo porque verdaderamente esta denuncia tiene que estar en los escenarios a diario. No solo en el mes de marzo. Entonces por eso, como con esta obra afortunadamente vamos a poder girar, creo que es un tema que tiene que estar ahí.

Por otra parte el detonante de la obra es un bulo, o sí queremos llamarlo fake news. Y como un bulo puede desembocar en tragedia, como es el caso aquí en prácticamente 48 horas. Y precisamente esa velocidad de cómo las noticias se pueden ir transformando hasta tal grado en tan poco tiempo es algo que vemos absolutamente en nuestras redes sociales, en los medios de comunicación de todo tipo. Entonces también es un aspecto sobre el que hemos puesto una especial atención en nuestra lectura contemporánea.

Otros temas que también nos han llamado la atención desde la contemporaneidad es el tema de la identidad porque tenemos un espacio que es una especie de cárcel o de corrala, de plaza pública, donde los seres humanos vemos, nos ven y nos sentimos constantemente observados, juzgados, a veces maltratados. Y de esa manera, en estar en permanente exposición, que es algo que también vemos en nuestra actualidad ya que nos exponemos nuevamente en las redes. Y precisamente aquí vemos el comportamiento de Don Friolera que termina presentando esa agresión a su mujer y a su familia por el qué dirán, por lo que le han marcado los otros, los de fuera. Probablemente él, si no hubiese tenido esa opinión ajena repercutiendo en su vida, no hubiese terminado, por su propia naturaleza, por su propia personalidad, matando a uno de sus familiares.
A veces estamos más pendientes de la opinión del otro que de nuestra propia opinión.
Luego hay otros temas como la corrupción. Vemos en ese entramado de pueblo o de ciudad pequeña, donde se desarrolla la obra principal, como esa corrupción va llegando a los diferentes habitantes.
Hay múltiples temas puestos sobre la mesa por parte de Valle que muchos tienen mucho que ver con nuestra actualidad y aquí además se presentan con una perspectiva muy particular porque, al trabajar el esperpento, uno de los géneros representativos o subgéneros de la tragicomedia, navegamos entre estos dos polos de lo puramente trágico, lo más hondo, lo más dramático, visceral; con la parte puramente cómica, más burlesca, de la carcajada constante en muchos casos. Entonces también artísticamente jugar con esos dos focos y saber nivelarlo convenientemente ha sido un enorme reto.
El elenco
P: ¿Cómo fue la selección del elenco que representará la obra?
R: Es un es un elenco espectacular. Además que está despertando la curiosidad de los espectadores y de los especialistas en teatro porque verdaderamente son números uno. Actores muy creativos, al igual que todo el equipo que también ha sido muy creativo. Y eso es de agradecer porque todos han dejado coordinados por mí como directora, pero todos han dejado esa pincelada única que tienen como como artistas.
Yo llevaba mucho tiempo queriendo trabajar con varios de ellos, por ejemplo, con Nacho Fresneda. Fue una alegría cuando me dijo que sí que quería colaborar en este proyecto y que el imprime al personaje de Pachequín una frescura magnífica. En ese héroe, a su pesar, que es Pachequín. Es un actor verdaderamente excepcional.
Después, en el caso de Roberto Enríquez, también llevaba años siguiéndole la pista y creo que ha hecho un trabajo muy delicado. Es un actor extraordinariamente trabajador y ha ido nivelando precisamente momento a momento toda esa tremenda evolución y espiral de locura en la que entra su personaje muy difícil. Y que creo que está trabajando extraordinariamente bien.
Con Lidia Otón yo ya había trabajado en espectáculos anteriores. Por ejemplo, hizo de mujer de Pedro Salinas en mi espectáculo Amor, amor, catástrofe; hizo de criada de Lope de Vega en Lope y sus doroteas, papel que además escribimos especial para ella; con lo cual es una actriz de confianza, que eso es bonito también.
Me gusta trabajar con actores que nunca han trabajado conmigo porque eso me despierta un estímulo especial, pero también conviene tener a tu lado gente que conoce y que te conoce, y que con una mirada está todo dicho.
Y luego con otros dos actores también había trabajado en montajes previos y a todos les iba siguiendo la pista. Me gusta también mucho que haya una actriz joven, de nueva generación. Además una actriz que tiene una imaginación brutal y que le das una piruleta y te construye un mundo, o con un yoyo, o con una relación, o con un conflicto. Y creo que tiene un enorme futuro por delante.
Hay muchos de estos actores también que habían tenido experiencias previas con Valle-Inclán. Muchos, por ejemplo, provienen del Teatro de La Abadía donde ahora se cumple el aniversario precisamente de su fundación. Me gustaba contar también con actores que que hubiesen trabajado Valle Inclán previamente, pues sabemos que es un autor difícil, aunque no tan difícil como a veces pensamos. A veces tenemos un miedo radical a Valle Inclán, una veneración, un respeto, y eso que como creadores yo creo que nos limita, que había veces que realmente las propuestas que presentaba Valle-Inclán estaban plenamente justificadas, pero otras veces eran puro juego, ocurrencias de él, y a veces pues hay que entrar en esa en esa dinámica de posibilidades y de juegos.
Yo creo que todos los actores que presento son actores de enorme peso, con unos físicos además muy marcados, muy rotundos. Una capacidad de trabajo de la palabra extraordinaria, pero también con un manejo físico muy interesante. Y creo que proviniendo de diversas escuelas porque tienen trayectorias distintas muchos de ellos, pero han conseguido crear un equipo cohesionado y que además realizamos un trabajo coral del que yo me siento muy orgullosa.
La obra juega constantemente con esa coralidad, hay actores que representan incluso 7 u 8 personajes en la misma pieza e incluso hemos incluido las acotaciones de Valle en esta propuesta que creo que también para el público es una oportunidad única para escuchar verdaderamente a Valle-Inclán con toda su fuerza. Es decir, que no nos quedamos solamente con ese diálogo de los personajes, sino que tener la posibilidad de escuchar toda esa palabra poética que propone Valle.
Vestuario, música e iluminación
P: ¿Y el vestuario y el escenario?
R: El vestuario va a gustar especialmente al público. Es bellísimo, tiene una belleza extraordinaria el vestuario de Rosa María Andújar. Además que refleje el folclore o lo popular español, y nos hace ver también lo universal que son las tendencias de la moda. Por ejemplo, vemos a los matuteros, a los maleantes, con unos pinchos que son como punkis. Es decir, que todo se repite.

Y luego también creo que va a interesar especialmente la música. Es un espectáculo muy musical y que también juega con el esperpento. Se va desvaneciendo, desintegrando, descomponiendo, igual que el personaje de Don Friolera se descompone. Pero tenemos música desde buble hasta música de cabaret, música de tango… O sea que las personas más interesadas en un teatro más próximo al musical también les puede agradar ese punto de vista.
Y la iluminación también juega con la línea expresionista que hemos llevado en todo el planteamiento plástico del montaje. También es extraordinariamente sugerente y nos va conduciendo por los diversos espacios geográficos que son múltiples y que presentaba Valle-Inclán en sus textos.
Mucho éxito para Ainhoa Amestoy
P: ¿Qué expectativas tenéis frente al estreno?
R: Curiosidad. Evidentemente se completa siempre los espectáculos con ese último componente que es el público, que forma parte del espectáculo con su emoción, con sus silencios, con sus risas, con sus preguntas, con su atención… Pero creemos que va a interesar, que va a llegar a un público amplio, variado, que se van a entregar a la propuesta. Porque es una obra larga, es una obra de donde 2 horas. Puede asustar acostumbrados a esta medida de la de la hora y media, pero creo que la puesta en escena tiene un gran dinamismo constante con lo cual creo que el que el interés no va a decaer en ningún momento y que están nivelados los momentos de carcajada pura y dura con los momentos mucho más entrañables, dramáticos, emotivos, sorpresivos.
Hemos hecho un esfuerzo para que esté nivelado. Creo que va a despertar curiosidad e interés posiblemente el mismo reto también que nos ha supuesto a nosotros enfrentarnos, esa misma fascinación por ese mundo que propone Valle-Inclán. Esperamos que se remueva esa fascinación y que llegue también a los espectadores.
P: Y ya para terminar, ¿por qué crees que la gente debería venir a ver Los cuernos de Don Friolera?
R: Yo creo que hay que darle una oportunidad a Valle-Inclán. Es uno de nuestros autores más emblemáticos, que al igual que podemos preguntar si salimos a la calle quién es Lorca y la gente sabe respondernos en líneas generales, creo que también tenemos que conocer todo ese trabajo que dejó Valle-Inclán.
Por otra parte, creo que en Madrid siempre tendría que haber programada, igual que una obra de Lorca o de Buero Vallejo o de Lope de Vega o de Calderón si vienen turistas de fuera, una obra de Valle-Inclán. Así que creo que es una responsabilidad por nuestra parte como creadores, como artistas, como programadores, de dar esa posibilidad.
Creo que va a haber aspectos que van a llamar mucho la atención y que se van a seguir muy bien desde el siglo XXI, como los ya mencionados o como ese juego que decíamos de una misma historia vista desde tres prismas distintos, desde tres puntos de vista distintos, que es algo que en las series de Netflix actuales estamos muy acostumbrados, por lo que entra dentro de nuestras posibilidades de construcción mentales de la ficción y ver cómo esas construcciones mentales no son tan nuevas como podemos imaginar, sino que los intelectuales las hacían hace tiempo, hace un siglo o más. Nos va a llamar la atención y nos va a congraciar con nuestra historia y nuestra cultura.

