A ninguno de los dos equipos le llegó para pagar el peaje (0-0) y deberán seguir circulando por la vía de servicio, aunque a expensas de la salida que cojan sus rivales más directos.
Llegaba con ganas el Young Boys de Joël Magnin al Stadion Letzigrund de Zúrich después de vencer al FC Basilea de Xherdan Shaqiri en la jornada intersemanal de liga. Desde que el de Neuchâtel asumiera el cargo como entrenador interino por segunda vez este 2024, las sensaciones del equipo han venido mejorando considerablemente, y ya se encuentra cerca de todo ese barullo que conforma la zona media de la tabla de la Swiss Super League. Mientras, el FC Zürich sigue regentando en las alturas, aunque no sin detractores. No es un equipo brillante, pero sí duro y difícil de batir, tal y como señaló su propio entrenador Ricardo Moniz algunas semanas atrás. Con esta jornada, la 12, los equipos comienzan su segunda ronda de asaltos. En la primera, berneses y zuriqueses firmaron un vibrante 2-2. Estas dos aficiones comparten una rivalidad intensa. Desde el inicio de la dictadura liguera del Young Boys allá por 2017, el FC Zürich ha sido el único osado en arrebatarle el poder, aunque solo por una legislatura, y ahora pelea por repetir la hazaña. Faltaron goles durante el partido, sí, pero no cánticos, ni pitos, ni provocaciones, ni bengalas, ni fuegos artificiales, ni mensajes por megafonía recordando la no permisión de esta clase de pirotecnias, para oídos de nadie. Tampoco faltaron ocasiones.

Goya a la indeterminación
El partido arrancó sin presentar ningún guion claro. Parecía una película de Nolan: al principio no entiendes casi nada, pero sabes que en algún momento todo cuadrará. O al menos eso esperas. La primera gran escena la protagonizó el delantero Itten en el 12′, cuando Brecher atrapó su remate tras una falta lateral botada por Łakomy. El Young Boys encontraba aclarados por banda izquierda a través de Alan Virginius que sin embargo no resultaban sino en meros espejismos. Los locales levantaron la voz en el 24′, primero, con un derechazo de Perea que Von Ballmoos repelió a córner, y segundo, con un potente testarazo de Kryeziu a la salida del mismo que de nuevo detuvo el meta suizo.
Ni Mariano Gómez, ni Juan José Perea ni Cheick Condé pudieron jugar la anterior jornada en Sion por acumulación de tarjetas, como tampoco Marchesano ni Ballet, aunque ellos por lesión. La victoria por 0-2 arengó a Moniz a dar continuidad al buen estado de forma del habilidoso lateral Rodrigo Conceição —o extremo, según a quién preguntes—, a Jonathan Okita y al sereno mediocentro Mathew. Estos últimos dos se aliaron con Perea y cocinaron un peligroso contraataque al borde del descanso que derivó en un disparo de falta de Chouiar directo contra el larguero.

Medidas cautelares
Lo primero que hizo la segunda parte nada más ser declarada fue decretar una subida del número de ocasiones claras. En el 56′, el Young Boys contó la primera: tras un pequeño desbarajuste, el robusto Monteiro condujo hasta dentro del área, recortó con sutileza ante Katić y forzó a Brecher a desviar oportunamente su disparo. Poco después, Krasniqi sacó bajo palos el remate de cabeza de Benito. En el 77′, y tras una gran jugada del sustituto Colley, de nuevo Monteiro trató de irrumpir en el área, pero Kryeziu le dijo que para ello primero tendría que besar el suelo por eso de ser ésta terreno sagrado para los defensas. El árbitro no señaló nada. El ’77’, frustrado, lanzó al aire la bota que había tenido que terminar de quitarse, con tal mala fortuna que fue a impactar directamente en el mismo Kryeziu. A saber qué fue lo que se le pasó por la cabeza, pero en la secuencia se pueden apreciar su absoluto lamento y preocupación. Una pena que la evidencia pesase más que la defensa de su abogado Ugrinić.

Tras la expulsión de Monteiro, el FC Zürich olió la sangre. En el 80′, Emmanuel no acertó a rematar un centro franco, y en el 86′, el sumiller Chouiar dejó el gol en bandeja a Tošić, quien tampoco logró impactar. Pero la gran acción sucedió en el 88′, con Perea obligando a Von Ballmoos a lucirse tras un cabezazo imponente. Este empate inaugura un mes de noviembre trepidante para los de Ricardo Moniz: no solo habrán de visitar a sus dos principales competidores por el título a estas alturas, Servette FC y FC Lugano, sino que también se batirán con el Grasshopper hasta en dos ocasiones en apenas cuatro días por eso de la jornada copera. El Young Boys tampoco lo tendrá fácil: FC Lugano, FC Luzern y FC St. Gallen en liga y Shakhtar y Atalanta en Champions. What a week, huh?


