El Real Madrid intentará revalidar el título de CopaACB en el Gran Canaria Arena ante un rival que se ha ganado a pulso su plaza en la final, Unicaja
Probablemente, seguro por lo que refleja la clasificación de la ACB, en la final de la Copa del Rey 2025 pelearán por el título los dos mejores equipos del baloncesto español en la actualidad. El Madrid, que a pesar de un inicio de temporada muy irregular, llegaba lanzado a la cita de Las Palmas de Gran Canaria. Sin duda, en uno de los mejores momentos del curso después de colocarse como líder de la liga regular adelantando, precisamente, al que será su rival en la final, el Unicaja de Málaga.
Ambas semifinales han tenido el desenlace esperado porque, tanto Unicaja como Real Madrid, sobre el papel, eran claros favoritos. Quizá, después de las sorpresas de las dos primeras jornadas, ya se ha agotado el cupo de estas. Sí, tanto La Laguna Tenerife como Dreamland Gran Canaria han dado pelea, pero los puños pesados de sus rivales -haciendo una analogía al boxeo- han pegado más fuerte. Ya son 11 de las últimas 12 finales de la competición en la que se cuelan los blancos. Casualmente, la única derrota que se apuntan antes del partido definitivo fue a manos de los malagueños en las semifinales de la edición de 2023. Una copa que los de Ibon Navarro guardan con grato recuerdo porque posteriormente la ganaron.
Ibon tiene un plan (otra vez): Unicaja vs La Laguna Tenerife
El partido ha empezado con Unicaja imponiendo su papel de favorito. A pesar de los triples de La Laguna Tenerife, su mala de defensa de la zona y un Yankuba Sima on fire, que ha anotado nueve de los primeros 11 puntos de su equipo, ha llevado a los verdivioletas a obtener una ventaja que se ha mantenido a lo largo del primer cuarto hasta su conclusión (21-15). Para abrir el segundo cuarto, La Laguna, gracias a la conexión Marcelinho Huertas-Gio Shermadini, que tantas alegrías ha dado a los canarios a lo largo de muchos años, se ha recompuesto con un parcial de 8-0 favorable y le ha dado la vuelta al partido (21-23).
Aún así, Unicaja ha subido el ritmo de juego y ha empezado a controlar el tempo del partido. Gracias a los puntos al contraataque, las segundas oportunidades en el rebote ofensivo y al primer triple de los malagueños (1/8) ,obra de Kendrick Perry hacia la mitad del segundo cuarto, han vuelto a ponerse por delante (31-30). Si antes había sido Gio Shermadini, ahora Fran Guerra ha machacado el aro tras un alley-oop de Marcelinho. Los dos pívots de La Laguna Tenerife han entendido a la perfección como tenían que jugar a Unicaja y le han creado muchos problemas en la pintura. Así, el partido se ha vuelto a igualar. Y esta ha sido la tónica del segundo cuarto, igualdad absoluta, con los canarios yéndose un punto arriba al descanso (38-39).
El producto nacional puede más que la conexión georgiana-brasileña
Tras el descanso, la conexión georgiana-brasileña seguía dando sus frutos a La Laguna Tenerife. Esta vez, el pequeño de la pareja (de estatura, no de edad), Marcelinho Huertas, ha vuelto a castigar las imprecisiones de Unicaja desde el triple tras un robo a Perry (45-47). Y además, el equipo tinerfeño ha mejorado en el rebote ofensivo.
Ante estos problemas, Ibon Navarro ha mandado a Sima al campo. Este último mencionado, más la energía de Alberto Díaz, que también ha aportado en ataque con tres triples prácticamente seguidos, han llevado a los malagueños a estabilizar el partido. Y ahora sí, desde la defensa parece que se han decidido a romper el partido y han encarrilado su su clasificación a la final tras el final del tercer cuarto (72-60). Un cuarto en el que ha dominado el producto nacional: Yankuba Sima, 21 puntos y 8 rebotes (MVP); Fran Guerra, 16 puntos y 4 rebotes; y Alberto Díaz, 13 puntos y 7 asistencias.
Aún así, como venimos avisando a lo largo de todo el torneo, el equipo de Txus Vidorreta nunca se da por vencido. Dos triples seguidos y una canasta, que han acercado a La Laguna Tenerife a los siete puntos (75-68), han puesto un 8-0 de parcial para abrir el último cuarto. Por el otro lado, la energía de Alberto Díaz, tanto en defensa como en ataque, sin dejar segundas oportunidades, ha revivido a Unicaja, que ha ampliado una vez más su ventaja, esta vez se han ido hasta los 12 puntos (82-70). Aún así, Tenerife vuelve a dar a base de triples para ponerse a cinco puntos (83-78). De nada ha servido.
Alberto Díaz, la pesadilla de La Laguna Tenerife
La pesadilla de La Laguna hoy tiene nombre y apellidos, Alberto Díaz, que cuando las papas queman, en los últimos minutos del partido, ha vuelto a aparecer para asegurar la victoria de su equipo (85-78). Ya con cierta ventaja en el marcador, inteligentemente, Unicaja ha alargado las últimas posesiones para que pasase el tiempo y, al contrario, Tenerife, con más ímpetu que precisión, se ha precipitado en las suyas y ha fallado muchas canastas claves. De esta manera ha concluido la primera semifinal que ha llevado a Unicaja de Málaga a volver a jugar una final de Copa del Rey (90-83).

A la apisonadora blanca le cuesta enchufarse
El partido ha empezado muy raro. Ninguno de los equipos ha logrado anotar durante los primeros dos minutos, hasta que por fin, Joe Thomasson ha aprovechado una pérdida del Madrid para apuntarse los dos primeros puntos del encuentro. Aún así, el grifo ofensivo iba a permanecer cerrado mucho más tiempo, con porcentajes de tiros bajísimos en ambos lados de la cancha. Campazzo no se encontraba y Mike Toby estaba realizando un gran esfuerzo sobre Tavares. De hecho, la primera canasta en juego de los blancos ha llegado cuando quedaban apenas 5 minutos para finalizar el primer cuarto. Esta tónica se ha mantenido hasta el final del mismo. De esta manera, los de Chus Mateo tenían que afrontar el segundo cuarto por debajo en el marcador (16-10).
Al principio del segundo cuarto, pese a la entrada en cancha de Hezonja, el salvador de los blancos en los cuartos, el Real Madrid continúa con una mala selección en los tiros y precipitación en ataque. Hay tres datos que lo han demostrado: 1. El cero de ocho en triples; 2. Las seis pérdidas, por tan sólo cuatro canastas de campo; 3. El parcial 8-2.
Sin embargo, a la salida de un tiempo muerto de Chus Mateo, entre Campazzo y Tavares, con tres robos cada uno, y el canterano, Hugo Gónzalez, han aumentado el nivel defensivo, lo que han provocado pérdidas indefinidas de Gran Canaria. Esto, sumando a la aparición ofensiva de Hezonja y Musa, buscando buenos tiros y metiéndolos, ya eran muchos a los que los canarios tenían que tener en cuenta. La confianza de los blancos poco a poco aumentaba y casi sin quererlo han tenido un parcial de 14-1. A pesar de ello, los anfitriones se han marchado al descanso por delante en el marcador; muy apretado (31-30).
Los de siempre al rescate: Campazzo, Llull…
El tercer cuarto ha sido el que ha definido el partido. Y es que, si por algo se ha caracterizado el Real Madrid en los últimos años, ya sea para bien, o para mal, los 10 minutos tras el paso por vestuarios siempre son los que más repercusión tienen en el encuentro. En este caso, han vuelto a sumar un parcial positivo que ha sido definitorio. Los blancos, esta vez encabezados en ataque por el Facu Campazzo, que ha participado en 19 de los 25 puntos de su equipo en este cuarto y pareciese que ha querido arreglar su mala primera parte, han empezado a enchufar desde la línea de tres y han cerrado el tercer cuarto con, ya por fin, un resultado favorable (47-55).

Una vez remontado en el tercero, quedaba amarrarlo en el cuarto. La ambición defensiva de los blancos ha continuado, llevando a Gran Canaria a resumir todos sus ataques, exclusivamente, en el bloqueo y continuación. Con esto los insulares no sólo no han sido capaces de recomponerse, sino que además han terminado perdiendo toda su energía. El esfuerzo contra Valencia Basket ha hecho mella. Por su parte, el Real Madrid seguía sumando actores a la fiesta para terminar de romper el partido, esta vez ha sido Sergio Lull, que con sus triples ha aumentado la ventaja a los 20 puntos. Una ventaja que ha permitido a Chus Mateo, a falta de algo más de cuatro minutos, dar descanso a los teóricos titulares para la final. Así, concluía la segunda semifinal en la que, pese a la digna actuación de los anfitriones, el Real Madrid ha acabado aplastándolos (63-80).
Tensión e igualdad, esto es una final
Cinco años después se repetirá la final de la Copa del Rey disputada, precisamente, en el pabellón local de Unicaja, el Martín Carpena de Málaga. En esa ocasión el título se lo llevó el Madrid, pero si hablamos de títulos y de finales, no podemos no mencionar la más reciente, la de la Supercopa Endesa de 2024 que ganaron los malagueños. En resumen, ambos equipos se conocen bien y están más que acostumbrados a jugar este tipo de partidos. Más allá de los nombrados, la igualdad se amplía a los últimos ochos partidos en los que el head to head está totalmente empatado (4-4). Y además, curiosamente, han ganado uno cada uno alternativamente. Por esa regla de tres en esta ocasión le tocaría al Madrid, pero eso con ambos equipos aún en sus respectivos hoteles descansando es mucho decir.
La tensión se palpa en el ambiente, será un partido bonito. Y sí, ha sido un torneo corto, pero muy intenso. Ya sólo nos queda el último capítulo. Lo disfrutaremos a partir de las 20:00 horas (CET), cuando los colegiados echen el balón al aire del Gran Canaria Arena de Las Palmas, una ciudad en la que se ha palpado puro espíritu baloncestístico en los últimos días. Real Madrid o Unicaja, sólo puede quedar uno. Esto es una lucha por un título, esto es la final de la Copa del Rey 2025 de baloncesto. ¡Qué plan de domingo!


