Oklahoma e Indiana serán las ciudades encargadas de acoger la última serie de la temporada, en un duelo eléctrico y vertiginoso
Ha llegado el momento de la verdad en la NBA, en el que podremos conocer si habrá un nuevo campeón en caso de que Indiana se imponga. En caso contrario, Oklahoma volverá a levantar el título de campeón 46 años después, y por segunda vez en su historia, tras la victoria conseguida en 1979 cuando la franquicia se situaba en la ciudad de Seattle. Son años de espera para ambas conferencias que quieren alzarse por fin en el más alto nivel del baloncesto mundial.
Los Thunder como un rayo a la final
Tres equipos han desafiado hasta ahora a Oklahoma City Thunder esta postemporada y ninguno a conseguido batirles. Memphis no supuso ningún reto para el mejor equipo de la temporada regular, y ni siquiera los Timberwolves fueron capaces de ganarles más de un partido en su serie. A pesar de todo, el camino no ha sido llano del todo, ya que Denver supuso el mayor de los retos para esta franquicia, llevando las semifinales de conferencia al séptimo partido. El gran reto superado ante los de Colorado parece haber sido el punto clave para propulsarse hacia el título de campeón este año.
Shai Gilgeous-Alexander ha sido el gran protagonista de este equipo. Ha liderado a su equipo en anotación y en minutos jugados por partido, siendo la primera espada y llevando el peso del equipo. El recién nombrado MVP de la liga el pasado 21 de mayo, está cumpliendo con las expectativas y rindiendo al máximo nivel a ambos lados de la cancha, hasta tal punto de haberse coronado como MVP de las Finales de Conferencia. Junto a su compañero Jalen Williams han promediado 1,6 robos por partido en estos playoffs y acumulan el 50% de los puntos del equipo.

Dentro de la pintura, Holmgrem parece haber dado un paso adelante poniéndose el mono de trabajo tanto en el rebote como evitando tiros de los rivales, con dos tapones por partido. Su pareja debajo del aro, Isaiah Hartenstein, pareció entrar fuera de tono a la postemporada pero su nivel en los momentos clave a resurgido, logrando formar una dupla imponente junto a Chet. Han sido los participes del gran nivel que ha mostrado Oklahoma en el rebote, sobre todo en la fase ofensiva donde acumulan +11 rebotes ofensivos por partido.
Para completar el quinteto inicial de los Thunder, Lugentz Dort es siempre el elegido por Daigneault. Su capacidad para defender a los jugadores principales de los rivales le sigue manteniendo cerca de la media hora en pista, y es sin duda una de las claves del gran rendimiento defensivo de la franquicia. Por otro lado, Alex Caruso está siendo la primera opción desde el banquillo, aportando grandes minutos de calidad a nivel defensivo, como ya lo mostraría en Los Ángeles y Chicago. Junto a Joe, Wallace y Wiggins están logrando mantener la anotación en la pista mientras que las estrellas descansan.
Indiana vuela a por su primer anillo
El estado americano bien conocido por las 500 Millas de Indianápolis, ahora tiene nuevos ídolos, los Pacers de Rick Carlisle. Haciendo honor a su procedencia, los Indiana Pacers han alcanzado velocidad de crucero hasta las Finales. Su velocidad en el juego y la manera de correr la pista han deslumbrado a los aficionados, convirtiéndose en uno de los equipos más divertidos para los espectadores.
Muchos nombres están empezando a tenerse en cuenta en este equipo. Sin duda se empieza a valorar la calidad y el nivel de Tyrese Haliburton, tras haber sido nombrado como jugador más infravalorado de la liga. Ha logrado responder con más de 18 puntos y casi 10 asistencias que corroboran el nivel que está alcanzando. Además, sus apariciones en minutos clutch han dado victorias a su equipo en rondas previas.
Pascal Siakam ha sido el digno merecedor del trofeo a MVP de las Finales de Conferencia. El ex de Toronto lidera en anotación al equipo y al resto de secundarios. Nesmith, Nembhard y Turner son los que acompañan a estas dos estrellas y su nivel esta siendo mucho mejor de lo esperado. Los tres se encuentran en dobles dígitos en anotación y en defensa están siendo capaces de mantener al equipo.

Si por algo se caracteriza la plantilla de Indiana es por su gran extensión. Hasta seis jugadores han salido del banquillo en mas de 10 partidos, y tres más han disputado escasos minutos. Las menciones especiales se las llevan Toppin, con grandisimos minutos contra los Knicks; Mathurin promediando dobles dígitos de cara al aro; y McConell que un año más está rindiendo a un nivel muy alto permitiendo descansar a los bases del equipo.
Que podemos esperar de la serie
De lo que no hay duda en este enfrentamiento es del ritmo elevadísimo que habrá en pista. Indiana tratará de aprovechar su larga rotación y mantener un estilo de juego rápido y ágil. Contra ello, Oklahoma deberá centrarse en dominar el rebote ofensivo y no conceder transiciones en las que puedan correr los de Carlisle. Ambos llegan con la misma cantidad de partidos en sus espaldas (16), por lo que las fuerzas deberían llegar igualadas al inicio de la serie.
Dos grandes ataques y dos grandes defensas caracterizan este duelo. Ambos conjuntos finalizan los partidos con una anotación alta, superando los 117 puntos de media. Por su parte, Indiana posee dos bases creadores y grandes pasadores. Por ello, será importante el acierto tras la línea de tres puntos. Los espacios que se puedan generar en las esquinas y en el triple serán claves. En su contra encontrarán manos muy rápidas de los defensores de Oklahoma por lo que las perdidas también podrían pagarse caro. El ataque de los Thunder se basara en aclarados buscando el talento de Shai y de Jalen Williams, el cual podría verse beneficiado por su ventaja física respecto a los pequeños de los Pacers.
Las dos grandes duplas en la pintura serán el otro aliciente de la serie. Chet y Hartenstein se medirán a un crecido Siakam y un Turner encendido. Ambas parejas llegan en un buen estado de forma y presentarán un bonito duelo. Este enfrentamiento particular beneficiará a Oklahoma que por fin podrá ver clara la oportunidad de jugar con dos grandes. Pero a su vez, Indiana tratará de sacarles fuera de la pintura y buscar emparejamientos alejados del aro.
Promete ser una gran última serie, el hambre de victoria y las ganas de demostrar son solo varios de los alicientes que preparan estas Finales. Oklahoma tratará de hacerla lo más corta posible y deberá cuidar los minutos finales de los partidos. Por el otro lado, Indiana Pacers peleará todos los partidos y le convendrá una final más larga. Todo apunta a un gran espectáculo y lo que sí se puede afirmar es que sea cual sea el campeón, el título le vendrá como anillo al dedo.

