La medida propuesta por el Gobierno tan solo disolvería asociaciones franquistas
El pasado 10 de abril, el Congreso de los Diputados aprobó la ley que modifica el derecho de asociación. A partir de ahora se podrá disolver asociaciones que hagan apología del franquismo, la dictadura o el golpe de Estado de 1936. Sin embargo, la Fundación Nacional Francisco Franco, al no tratarse de una asociación, no se ve afectada por esta medida.
La ley impulsada por el gobierno ha sido respaldada con 179 votos a favor. Vox, que votó en contra de la nueva medida, argumentó que la ley representa una forma de censura y un ataque a las libertades fundamentales. Por su parte, partidos como Podemos y Sumar votaron a favor. Ambos coinciden en que, aunque llega tarde e insuficiente, la ley es necesaria para proteger a las víctimas del franquismo.
Una anomalía democrática: la Fundación Francisco Franco
La medida en cuestión, que aún necesita el respaldo del Senado, permite la ilegalización de entidades que ensalcen la figura del dictador y el régimen franquista. También será causa de disolución aquellas asociaciones que menosprecien o humillen a las víctimas del golpe de Estado, de la guerra civil o del franquismo. En cualquier caso, uno de los objetivos principales del Gobierno es la ilegalización de la Fundación Nacional Francisco Franco, con la que lleva en disputa desde 2023.
En todos los países europeos, las asociaciones o entidades fascistas han sido ilegalizadas. Por su parte, la Fundación Franco es una anomalía democrática que solo ocurre en España. Este periódico se ha puesto en contacto con Juan Chicharro, presidente de la fundación. Asegura que estamos en una “dictadura de pensamiento único marxista” y señala que “no pararán hasta eliminar a todos los disidentes”. Pese a las acusaciones y señalamientos por blanquear la dictadura franquista, el presidente considera “imprescindible” que haya una voz “libre” que cuente “la verdad de quién fue Franco”.
Plataforma 2025 y sus vínculos con el pasado golpista
Por otro lado, la Plataforma 2025, una entidad de ideología fascista que organiza actos para ensalzar la figura del dictador, se ve afectada por la Ley de Memoria Democrática aprobada en octubre de 2022. Esta organización ha publicado un manifiesto en el que critica esta ley. Además, es responsable de organizar actos conmemorativos para reivindicar a Franco. Su presidente, Álvaro Romero, afirma que defender su figura “es necesario para que la sociedad española entienda lo que significó para España”. También asegura que “los enemigos que tuvo el Caudillo son los mismos que ahora conducen nuestra Patria a un abismo de muy incierto futuro” y añade que “España está en verdadero peligro de caer bajo las garras del comunismo”.
Esta misma plataforma, que defiende una España contra un “Gobierno pseudocomunista”, cuenta con el apoyo de Antonio Tejero: el ex guardia civil autor del golpe de Estado del 23-F. Tejero fue condenado a 30 años de prisión por ocupar el Congreso de los Diputados a golpe de pistola en 1981. De ellos, solo cumplió 13. No es de extrañar que el presidente de esta plataforma, Álvaro Romero, que recuerda a Franco como “un extraordinario militar y magnífico político”, cuente con Tejero entre sus filas.
Reacciones políticas y el peso de la memoria histórica
Pese a la respuesta de los sectores más conservadores, el Gobierno, y en especial el Ministerio de Cultura, continúa trabajando en la aplicación de la ley que disolverá las entidades que incumplan esta nueva normativa:
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El PSOE señala a la Fundación Francisco Franco por ir en contra de los valores constitucionales y principios democráticos. Aritz Durán, militante del partido, considera que “con fundaciones como la de Francisco Franco estamos permitiendo que se siga aplaudiendo la figura de un dictador”. Para el militante, esta nueva ley “es un paso para poner fin a un despropósito para una democracia como la nuestra”.
Los sectores más progresistas del Gobierno son claros respecto a la existencia de este tipo de organizaciones. Desde Más Madrid, también son críticos con la fundación. Álex Mármol, militante del partido, asegura que no se puede conseguir justicia si existen movimientos que se dedican a promocionar el régimen franquista. “Este tipo de asociaciones no deberían existir, por España y por la memoria de todas aquellas personas que les quitaron la vida por pensar diferente”, defiende.
Franquismo y justicia: una herida abierta
Aun así, Juan Chicharro considera que el papel de su fundación es “importante para divulgar el pensamiento, la obra y el legado de Francisco Franco”. Legado como son los pantanos y “monumentos” que Franco mandó construir durante el régimen y de los que, en más de una ocasión, los franquistas han alardeado.
No obstante, conviene recordar que esos proyectos ya estaban previstos en el Plan Nacional de Obras Hidráulicas de 1933 durante la II República. Además, esos lugares fueron construidos por mano de obra represaliada por el régimen franquista: ”eran esclavos políticos”, defiende Álex Mármol. “En las aulas se enseña lo que hizo Franco, no es que se haya borrado de la historia», añade. Para el militante socialista Aritz Durán, España “no ha sabido hacer un ejercicio de verdadero diálogo y digestión interna tras la muerte de Franco”. De igual manera añade que “mientras haya compatriotas perdidos por España en cunetas no podemos dejar de hablar del franquismo”.
Sorprende también que los monjes benedictinos, que iban a ser expulsados del Valle de Cuelgamuros, antiguo Valle de los Caídos, hayan conseguido quedarse gracias a un acuerdo del Gobierno con el Vaticano. Pese a la resignificación del «monumento», la medida podría interpretarse como un gesto que mantiene vínculos con el pasado franquista del lugar.
La decisión final sobre la disolución de estas entidades no la tendrá el Gobierno, sino que recaerá en los jueces. De cualquier manera, la ley aprobada en el Congreso, pese a sí poder disolver asociaciones de corte franquista, no podrá ilegalizar la Fundación Nacional Francisco Franco. La batalla legal del Partido Socialista contra la fundación, que se remonta a años atrás, sigue adelante.

