Solo en el pasado mes de marzo cerca de 20.000 niños no acompañados llegaron a la frontera entre México y EE.UU
Cuando ya parecemos haber olvidado el “muro de Trump”, la crisis migratoria de la frontera estadounidense con Mexico está más candente que nunca: 171.000 personas centroamericanas fueron detenidas solo en el mes de marzo, la cifra más alta en 15 años. Y lo más duro de esta situación es que cada vez son más los menores que se enfrentan solos a la valla.
Parecía que con la llegada de Joe Biden a la presidencia de la EEUU, esta crisis emprendería el camino hacia su fin. Sin embargo, y a pesar del cambio en la política migratoria por parte del gobierno demócrata, cientos de personas son expulsadas de Estados Unidos en cuestión de días tras su llegada.
Crisis migratoria
Casi 50.000 menores no acompañados han llegado a la frontera en los últimos seis meses, y esta cifra crece cada mes. Biden dejó de expulsar a los niños que llegaban solos: los entrega a sus familiares que ya están en el país mientras se estudian sus casos. Muchos acaban en centros de Aduana y Protección Fronteriza, infraestructuras desbordadas desde que el pasado mes de marzo casi 20.000 menores no acompañados llegaron a la frontera.
Ante este incremento, el Gobierno Mexicano está preparando 17 campamentos en la frontera sur del país (Tabasco y Chiapas), pues muchos de los menores provienen de otras partes de Centro América y Sudamérica. Se estima que los albergues puedan acoger a 7.000 niños y a los adultos que los acompañen.
Las medidas de Biden
Biden afirma que aún no ha identificado a todos los niños que fueron separados de sus padres durante la legislatura de Trump. Aún, 545 niños de los 2.500 que hasta 2018 fueron separados de sus familiares, no han podido reencontrarse con ellos. En la mayoría de los casos se les deportó a sus países. No obstante, el proceso continua.
El Gobierno demócrata ha parado todos los proyectos de muro iniciados por Trump. Además, iniciará varias obras para arreglar los problemas ocasionados por la construcción de la valla. No se plantea sin embargo derribar la parte ya existente.


