De la mano del barista Luis Ángel, quien, con su pasión por el Latte Art, transforma cada taza en una experiencia única y personalizada, cuidando cada detalle para sorprender a sus clientes
En la calle Menorca número 5, en pleno barrio de Ibiza y a pocos pasos del parque del Retiro, se encuentra un pequeño templo del café de especialidad: Kissaten.place. No es una cafetería cualquiera. No hay café torrefacto, ni leche recalentada, ni prisa en el servicio. Aquí, cada taza es un producto artesanal que combina precisión, técnica y pasión. Detrás de este proyecto está Luis Ángel, un barista con años de experiencia que ha hecho del Latte Art su seña de identidad. Para él, el café no es solo una bebida, sino una experiencia completa que involucra el aroma, el sabor y la estética.
“Cuando abrí Kissaten.place, tenía claro que no quería que fuera solo una cafetería más. Quería un sitio donde cada café tuviera sentido, donde la gente viniera a disfrutar, a sorprenderse con cada taza. Y el Latte Art es parte de ese impacto visual y sensorial”, explica Luis Ángel.
Desde su apertura en diciembre de 2022, el local ha ido ganando reconocimiento. Lo que comenzó como un sueño se ha convertido en un punto de referencia para los amantes del café en Madrid y más allá. “Me impresiona la cantidad de gente que viene de otros países solo para probar nuestro café. Nos han visitado personas de Corea, México, Brasil, Argentina, Venezuela, Portugal… y todos llegan con la ilusión de ver lo que hacemos aquí. Eso es increíble”, dice emocionado.
De la idea al negocio: cómo nació Kissaten.place en Madrid
Luis Ángel siempre tuvo claro que su relación con el café no se limitaría a trabajar para otros. Su objetivo era crear un espacio donde cada detalle estuviera cuidado, donde el café fuera protagonista sin concesiones a la mediocridad. “Quería un lugar donde pudiera hacer las cosas bien, sin atajos, sin marketing vacío, sin depender de tendencias pasajeras. Solo café de calidad y un ambiente donde la gente se sintiera realmente bien”, explica.
Sin embargo, transformar esa visión en realidad no fue tarea fácil. “Mucha gente piensa que abrir una cafetería es algo romántico, pero la verdad es que es un proceso complejo. Desde encontrar el local adecuado hasta gestionar proveedores, permisos, costes fijos… Es un reto constante”, reconoce. Aun así, con esfuerzo y dedicación, Kissaten.place se convirtió en un éxito. Más allá del café de especialidad, la clave ha sido la hospitalidad. “Siempre digo que puedes tener el mejor café del mundo, pero si el servicio no está a la altura, la experiencia se queda coja. Desde el primer día nos preocupamos por cada persona que entra por la puerta, porque queremos que vuelvan, no solo por el café, sino porque se sienten bien aquí”, afirma.
Y la estrategia ha funcionado. El boca a boca ha sido su mejor aliado, atrayendo a clientes no solo del barrio, sino de otros países. “Me encanta cuando alguien llega y me dice: ‘me hablaron tanto de este sitio que tenía que venir’. Eso me demuestra que estamos haciendo algo especial”, dice con una sonrisa.
La experiencia Kissaten: cartas, hospitalidad, y buen café
Kissaten.place se ha consolidado como un verdadero santuario del café de especialidad en el corazón de Madrid. No es solo una cafetería, sino un espacio donde el café se vive, se siente y se disfruta con cada sorbo. La dedicación de Luis Ángel y su equipo no solo se refleja en la calidad excepcional de cada taza, sino también en el ambiente único que han logrado crear. Cada detalle, desde la selección de granos hasta el último toque del Latte Art, está cuidadosamente pensado para ofrecer una experiencia sensorial completa.
La hospitalidad en Kissaten.place es un verdadero pilar del éxito de la cafetería. El servicio es cercano, amigable y atento, creando un ambiente cálido donde los clientes se sienten valorados desde el momento en que entran. Este enfoque personalizado ha sido clave para atraer tanto a locales como a turistas de todo el mundo, quienes han encontrado en este rincón de Madrid un lugar de referencia para disfrutar del mejor café.
Pero la experiencia Kissaten no se limita solo al café de alta calidad y el Latte Art. Luis Ángel ha incorporado un toque especial y divertido que hace aún más única la visita: un juego interactivo con cartas. Este juego, que fue presentado por Luis Ángel en su participación en Got Talent España ante los jueces, consiste en que cada cliente recibe una serie de cartas. Dependiendo de la carta que elijan, Luis Ángel tiene que crear la figura de Latte Art que aparece en ella.
Lo que distingue a Kissaten.place es su enfoque artesanal, que va mucho más allá de servir un simple café. Cada taza es una obra de arte, un reflejo de la pasión de Luis Ángel por el Latte Art, técnica que ha perfeccionado con años de práctica y que ha convertido en su firma personal. Pero no solo se trata de belleza visual: el sabor, el aroma y la textura del café son igualmente impecables, evidenciando un dominio absoluto de la técnica del barismo.
El crecimiento de la cafetería desde su apertura ha sido impresionante, y su participación y premios en competiciones internacionales de barismo solo refuerzan la reputación de Kissaten.place como uno de los mejores referentes de café de especialidad en la ciudad. Con una visión clara de calidad y una constante búsqueda de la perfección, Luis Ángel ha logrado no solo crear un excelente café, sino también una experiencia única que no deja indiferente a nadie que lo pruebe.
El inicio de una pasión: cómo el Latte Art lo cambió todo
Luis Ángel no siempre estuvo en el mundo del café. Su trayectoria comenzó trabajando en distintas cafeterías, pero sin un vínculo especial con el producto. Fue en su último trabajo antes de fundar Kissaten.place donde descubrió su verdadera pasión.
“Un compañero hacía Latte Art y me fascinó. Al principio, parecía magia. ¿Cómo podía la leche formar dibujos tan perfectos? Fue un reto personal: quería aprender a hacerlo bien. Y como todo en el barismo, si te metes, te metes de lleno”, recuerda. Esa obsesión lo llevó a entrenar durante horas y horas, hasta el punto de dominar las bases del arte del vertido: corazón, roseta y tulipán. “Estas tres figuras son la clave de todo. Cuando las controlas, puedes empezar a crear diseños más avanzados como un cisne o un caballito de mar. Pero lo realmente importante es encontrar tu propio estilo”, afirma.

Ese “estilo” lo encontró en su famoso caballito de mar, una figura compleja que él refina con pequeños detalles únicos. “Me gusta darle un toque de agua a mis diseños, como si estuvieran en movimiento. Es mi firma personal”, explica. Pero el Latte Art es más que una simple decoración. “No se trata solo de hacer dibujos bonitos. Si el café y la leche no están bien trabajados, el Latte Art se desmorona. Por eso, para ser un buen barista, no basta con hacer figuras. Hay que entender todo el proceso: extracción, molienda, emulsión de la leche, temperatura… Todo influye en el resultado final”, añade.
El camino del perfeccionamiento: premios, competiciones y reconocimiento internacional
Desde que descubrió el Latte Art, Luis Ángel González supo que no se conformaría con hacer corazones y rosetas. Quería ir más allá, explorar los límites de la técnica y desarrollar su propio estilo. Esa obsesión por la perfección lo llevó no solo a mejorar su destreza en cada servicio en Kissaten.place, sino también a competir a nivel profesional en los torneos más prestigiosos de la industria.
Hoy, puede presumir de un impresionante palmarés de premios en competiciones nacionales e internacionales de barismo. Ha participado en el Latte Art Pro, el Open Barista de FIAMA en Portugal y el Mundial de LAX en Milán, y en cada una de ellas ha dejado huella. En 2023, obtuvo el primer lugar en el Campeonato Nacional de España de Latte Art, tras haber quedado en tercer puesto el año anterior. En 2024, quedó segundo en el mismo certamen, consolidándose como uno de los mejores baristas del país.
Pero su talento no se detiene ahí. También ha conquistado títulos en el Coffee Fest, logrando el tercer puesto en la categoría de mejor espresso de España y en la de Latte Art con matcha, una disciplina que añade aún más dificultad a la técnica, ya que la textura de la leche vegetal es mucho más difícil de trabajar.
A pesar de la rivalidad en los campeonatos, destaca el espíritu de camaradería entre los participantes. “Hay respeto mutuo porque sabemos lo que cuesta llegar hasta ahí. Todos entrenamos horas y horas, todos hemos derramado litros de leche practicando. Por eso, aunque estemos compitiendo, nos apoyamos. Es un ambiente de mucha amistad y aprendizaje”, cuenta. Uno de los aspectos que más valora de las competencias es el impacto que tienen en su cafetería. “Gracias a los campeonatos, mucha gente nos ha descubierto. Vienen a Kissaten porque han visto mi trabajo en algún torneo, porque han oído hablar de lo que hacemos aquí. Es una manera increíble de conectar con clientes nuevos y de atraer a gente que realmente valora el buen café”, dice.
Luis Ángel sabe que aún tiene camino por recorrer y nuevos retos por delante. “Siempre hay algo más que aprender. Cada vez que creo que he dominado una técnica, aparece alguien con una idea nueva, con una forma diferente de hacer las cosas. Y eso me motiva a seguir practicando, a seguir mejorando”, afirma.

