Luis Alberto de Cuenca en ‘100 poemas’

0
301

Definir la trayectoria de un poeta con 100 poemas es una tarea muy complicada. En este caso, me atrevería a decir dificultosa. Además, si se trata de uno de los mejores autores que nos ha regalado la literatura hispánica, es más arriesgado todavía. Luis Alberto de Cuenca conoce el vocablo, habla el mismo idioma que él, lo seduce, lo mima, lo quiere, lo odia y lo ama. Por otro lado, si nos fijamos en su trayectoria basta con destacar grandes galardones: Premio Nacional de la Crítica por su obra poética La caja de plata (1985), Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla con la obra La vida en llamas (2005), Premio Nacional de Poesía en 2015 por Cuaderno de Vacaciones, entre muchos otros.

En el título número 7 de la colección Vuelta de Tuerca de la editorial Olé Libros, nos enfrentaremos a una antología poética imprescindible comprendida entre los años 1985-2018 del laureado vate madrileño. Además, recordemos que la editorial valenciana ha seguido su tradición ya dejándonos en publicaciones pretéritas antologías como: Estanterías Vacías de Ricardo Bellveser, Prenda de abrigo de Francisca Aguirre, Un yo sin mí de Jaime Siles, Poética del frío de Pedro J. de la Peña, etc.

Publicidad

Por otro lado, centrándonos en la obra que, en esta ocasión, nos compete observamos la siguiente estructura. En primer lugar, cabe destacar que los 100 poemas han sido elegidos por el autor. Concretamente, diez por cada uno de sus libros preceptivos o, mejor dicho, de preferencia. En segundo lugar, el lector se va a encontrar con salvíficos poemas rescatados de los libros: La caja de plata (1985), El otro sueño (1987), El hacha y la rosa (1993), Por fuertes y fronteras (1996), Sin miedo ni esperanza (2002), La vida en llamas (2006), El reino blanco (2010), La mujer y el vampiro (2010), Cuaderno de vacaciones (2014) y Bloc de otoño (2018). Recuperando las palabras de la Nota del autor, el mismo Luis Alberto de Cuenca enfatiza: “Llevo a cabo esta antología en el mes de marzo de 2020. Tal vez el mes que viene, o dentro de unos años, piense otra cosa y la selección sea diferente. La vida es cambio…”.

Por último, adentrándonos detenidamente en el libro, viajamos allá por 1985 a Caja de plata. En estos primeros diez poemas aterrizamos en Amour fou, pero una Conversación nos invade haciendo que las palabras escapen de mi boca. El editor Francisco Arellano… se disfraza y, posteriormente, se produce el Encuentro del autor con Fernando Arozena, ya sabéis que a todos nos encanta volver al claustro de la vida, ¿no? Vosotros, acérrimos lectores de Cuenca y no tan acérrimos, os daréis cuenta en este primer florilegio de que Beatriz, La mentirosa, se ha matado Cuando vivías en la Castellana. Sin embargo, La bruja de Madrid nunca nos habló de los misiles, que apuntan al corazón del mal en La película y que, debajo de los parkings, hay mundos subterráneos que muy pocos conocen, para ser exactos y francos situados en El otro barrio de Salamanca.

Querido lector, discúlpeme usted si la antigua historieta inventada no ha sido de su agrado, pero no encontraba mejor forma para reflejar lo omnímodo que podemos llegar a ser si abrazamos la poesía, tal y como lo hace Cuenca en el desarrollo de esta antología. Una vez que palpe el libro con sus manos, sumergiéndose en él irá descubriendo que, en Julia, la despedida del amor se va a prolongar por las calles del tiempo. La noche blanca evoca a que los liróforos tomen la pluma, la llenen de recuerdos y ardan. Vociferará Soneto del amor de oscuro haciendo que vuelvan Los gigantes de hielo. Sí, esos… esos que huyen del Mal de ausencia, de La Malcasada. Ay, lector, si supiera usted que Hoy he tenido un sueño con mis amigos; les cuestionaba diversidad de asuntos y era como enfrentarme a Mi monstruo favorito. Aquel sueño no se terminaba, al igual que la calle interminable de la que se habla en Castrillo de los Polvazares. Todo. Todo acabó en La fiesta. Al final de esta segunda selección resonaba en la asfíctica lejanía…

¡Que suenen las trompetas y comience la fiesta que acabo de soñar!

Querido receptor, si desea leer a Cuenca por primera vez en su máximo esplendor: lea esta antología. Pero no solamente lea. Lea, entienda y sienta cada uno de los poemas que la componen. Llore, ame, ría, disfrute de los manjares poéticos del autor. Indague partícula a partícula en la nosografía literaria de este consumado de la palabra. Sigan las huélligas que les acabo de dejar en los párrafos anteriores. Síganme, persíganme, cojámonos de la mano juntos y terminemos lo que acabamos de empezar. Observemos el Phatos diluido en todas y cada una de las páginas. Atrasemos el tiempo, allá hacia 2018 y tumbémonos en Bloc de otoño. Démonos El abrazo para entender que «la vida a veces nos regala argumentos contra la soledad».

Yo no le puedo contar más de esta obra, querido lector. Termine este artículo, esta reseña usted mismo leyendo la obra. Borre todos estos vocablos y hágala suya, haga suya la poesía de Cuenca, haga suya la forma que tiene este gran autor de sentir y hacernos sentir a base de versos. En definitiva, recuerde que la poesía es la mayor consejera del hombre. Que no hay belleza más pulcra que la expresada en un inefable poema. Recuerde que los poemas nos buscan… es más, ya lo plasmó el mismo autor y podrá descubrirlo en esta incomparable selección poética porque:

AQUÍ ESTÁN MIS PALABRAS,

conciliando contrarios,

buscándote y buscándome en la sombra.

L. A. de Cuenca, La mujer y el vampiro (2010)

Publicidad

Deja un comentario