Feliz y combativo Orgullo LGTB

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Las personas trans deben ser el foco de este Orgullo

Cada 28 de junio desde hace más de 50 años, celebramos el aniversario de los disturbios de Stonewall, la cuna de los derechos LGTB. Allí todo lo empezaron dos mujeres trans: Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera. En España el primer Orgullo LGTB fue en Barcelona, liderado por las mujeres trans en las Ramblas. 

Nuestras compañeras y compañeros trans han estado siempre en primera línea de guerra cuando hemos tenido que conquistar los derechos que ahora gozamos. Incluso cuando esos derechos no les beneficiaban a elles, también estuvieron allí. No pidieron nada a cambio, luchaban por todo un colectivo, nos guiaban en el camino. 

En este Orgullo LGTB de 2021 tenemos que mirar el panorama con cierta interseccionalidad. Todos tenemos claro que los hombres cis gay somos los más “privilegiados” dentro del colectivo, la atención de las marcas, de las instituciones, de los personajes públicos, etc. se centra en nosotros y deja de lado a las personas lesbianas, bisexuales y especialmente a las personas trans. Si hiciéramos una escala de privilegios dentro del colectivo, creo que todes coincidiríamos en que en el fondo de esa lista se encontrarían las personas trans, algo que es raro si te paras a pensarlo, porque han sido ellas, ellos y elles los que han mirado de frente a la homofobia, al franquismo, a la represión. 

Ese debería ser el primer punto de este Orgullo, poner a las personas trans, a las más invisibilizadas, bajo los focos para que sus necesidades y reivindicaciones se escuchen desde las instituciones y apartarnos a un segundo plano los que siempre acaparamos toda la atención.

El segundo punto viene de la mano del primero. Quizás es que soy muy joven y tengo ese hambre de revolución y rebeldía que se tiene en la adolescencia, pero desde que conozco el Orgullo LGTB he visto más fiesta que gritos, más celebración que reivindicación y eso me entristece. Hemos perdido ya la cuenta de las agresiones a personas LGTB en nuestro país en lo que llevamos de año, nos hemos acostumbrado a que ciertos partidos políticos proclamen su odio hacia nosotros sin ninguna consecuencia. Y aunque denunciarlo en Twitter esté genial, eso no molesta, eso no llega a todo el mundo y no incomoda a nuestros dirigentes. Cuando el PSOE se negó a admitir a trámite la Ley Trans tendríamos que haber llenado las calles de gritos; cuando Carmen Calvo soltaba su discurso transexcluyente tendríamos que haber gritado a pleno pulmón; cuando se bajó a Carla Antonelli al número 35 en la lista de candidatos del PSOE a las últimas elecciones en Madrid por defender la Ley Trans, también tendríamos que habernos quejado. Aprovechemos este día, especialmente hoy 28 de junio, para llenar de gritos y rabia las calles durante el Orgullo Crítico y continuemos haciéndolo durante todo el resto del año.

Y ojo, la fiesta y la celebración de los derechos conseguidos es muy necesaria, darnos un respiro y pasarlo bien con los nuestros, con esa familia que somos todo el colectivo LGTB, los que nos aceptamos, los que no juzgamos. Pero que no se nos vaya mucho la pinza, el Orgullo LGTB fue, es y será una revolución. Y citando a Lluís Mosquera termino y me despido:

“Aunque no lo parezca estamos en guerra, y esta guerra se lucha bailando”.

Feliz y combativo Orgullo LGTB.

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