Un informe de ILGA confirma un avance progresivo en este derecho
Los enlaces entre personas homosexuales continúan consolidándose a nivel internacional. 35 países han sumado este derecho a su legislación desde principios de este siglo. Europa y América son los continentes con más países que reconocen el matrimonio igualitario. El resto de países todavía no deciden abordar esta práctica, aunque mantienen debates al respecto. Incluso un número considerado de Estados establece sanciones penales a las personas LGBTI. Un estudio de la Asociación Internacional de Personas Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersexuales (ILGA) analiza la situación legal del colectivo LGBTI en el mundo.
El matrimonio entre personas del mismo sexo se encuentra afianzado en 35 de los 193 de los países reconocidos en la ONU. Un porcentaje bajo, que ronda el 18,3%, pero que ha ido incrementándose con mayor celeridad en esta década. El último en hacerlo ha sido Tailandia, apenas unas semanas atrás, después de que el Senado haya aprobado este proyecto legislativo. Desde el 2023, cuatro son los Estados que han aprobado este derecho. Andorra, Eslovenia, Grecia y Estonia, de acuerdo con ILGA. Esta Asociación elabora de manera anual distintos informes que analizan diferentes facciones sobre el colectivo a nivel mundial. Laws on Us es el perteneciente al 2024, en el que abordan la legislación en materia LGBTI. En él, se confirma un “progreso constante en la promulgación de derechos para parejas del mismo sexo”.
Otros 12 países pueden sumarse a esta lista. Italia, Bolivia o Hungría no reconocen el matrimonio entre personas del mismo sexo, pero sí admiten la unión civil. Se trata de un matiz legal importante, puesto que ambos conceptos no son equiparables. El matrimonio representa una importante institución social y religiosa, de ahí que sus requerimientos y su protección sea mayor. Supone la figura legal de mayor valor entre los tipos de enlaces entre personas. Por otro lado, la unión civil supone un escalón menor al matrimonio, por lo que posee menos requisitos, así como menos beneficios. Un total de 23 países contemplan ambas opciones, mientras que 12 sólo permiten el matrimonio civil.
Europa y América, clave
Europa y América son, con gran diferencia del resto, los continentes que albergan más Estados con reconocimientos al matrimonio igualitario. En 22 y 11 países se contempla este derecho, respectivamente. Los Países Bajos fueron los primeros en legislar a favor del matrimonio homosexual, en 2001. Varios años después le seguiría España, en 2005, no sin un fuerte rechazo del entonces PP. A partir de esta nueva década el colectivo LGBTI internacional vio impulsada su demanda. Gran parte del G-7, sumó estos derechos en sus leyes. Francia, Reino Unido y Alemania hicieron lo propio dentro de Europa.
Al otro lado del Atlántico, América ha consolidado casi al completo este derecho en sus Estados. El primero de ellos fue Canadá, en 2005, aunque tuvieron que pasar ocho años hasta que Brasil se unió a la lista. Desde entonces, el ritmo se fue acelerando, especialmente en América Latina. No obstante, todavía existen reticencias, especialmente en la zona del Caribe. Se trata de una región con países colonizados por Estados europeos como el Reino de los Países Bajos o el Reino Unido, pero que poseen sus propios poderes públicos. Es el caso de San Martín o las Islas Vírgenes. Aunque pertenecen a los mismos Reinos, cada Estado mantiene su legislación al respecto de la cuestión, lo que dificulta aprobar este derecho.
Algunas resistencias
Italia no parece sumarse a la ola de reconocimiento como el resto de Europa. Georgia Meloni, su primera Ministra, no se caracteriza por promover la defensa de los derechos del colectivo. Pese a ello, una encuesta revela que el apoyo de los italianos al matrimonio igualitario es del 63%, un 15% más desde 2013, según la consultora Ipso. Aparte, ILGA indica que “se han presentado proyectos de ley que indican anticipos para legalizar este derecho” en el país.

En el resto de países latinoamericanos, parece no haber suficiente consenso para la implantación de la medida. El Perú es un ejemplo. Algunos parlamentarios han introducido iniciativas legislativas para promover la reforma del Código Civil pero, hasta ahora, ninguna ha conseguido triunfar. De hecho, se crearon dos iniciativas independientes para el matrimonio y la unión civil igualitarias. En 2018, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (un equivalente similar al Tribunal Europeo de los DDHH), instó al Perú, Venezuela, Paraguay o El Salvador, entre otros, a cumplir con la Convención Americana de DDHH. Esta no establece distinción de sexo para contraer matrimonio. Sin embargo, no estableció plazos ni sanciones para aquellos que no cumplieran el dictamen.
Movimientos en Asia
En el continente asiático apenas tres Estados lo aprueban, y de manera reciente. Son Taiwán, Nepal y Tailandia, estos dos últimos incorporados este mismo año. Pero parece que a este movimiento no se le sumará ningún país más, durante al menos unos años. Como en otras partes del mundo, allí el peso de la tradición y la concepción del matrimonio tienen mucho peso, lo que dificulta avanzar hacia posiciones más abiertas. Incluso pese a que el colectivo LGBTI es reconocido y respetado en sus sociedades.
La situación de la India refleja que el progreso no tiene por qué ser constante. El país más poblado del mundo venía acumulando multitud de casos judiciales sobre el reconocimiento legal del matrimonio igualitario, para lo que la Corte Suprema decidió asumirlos. En 2023, determinó que este reclamo no era posible al no contemplarse en la Constitución hindú. Además, de manera insólita, sentenció que el poder Judicial no tenía capacidad para dictaminar sobre este derecho. Desde entonces, el Gobierno y Parlamento hindúes se niegan a reconocer y legislar a favor del matrimonio igualitario.

Japón, el gigante del G-7 es otro del grupo que, junto a Italia, todavía no reconoce esta figura legal. Al igual que el Estado anterior, Japón lleva varios años con un debate en los Tribunales por el reconocimiento del matrimonio entre personas del mismo sexo en el país. Entre resoluciones judiciales, una avalancha de prefacturas del país (similar a las comunidades autónomas) han comenzado a regular y permitir el matrimonio igualitario, coincidiendo con movilizaciones a favor de los derechos LGBTI. Como reconoce ILGA, hay varias iniciativas a nivel nacional para que Japón pueda comenzar el debate de tramitación de este tipo de enlaces.
Sudáfrica, la única
En África persiste una situación de vulneración para el colectivo LGBTI. Sudáfrica es el único Estado que mantiene vigente el matrimonio igualitario. Fue además el quinto país en hacerlo a nivel mundial, en 2006, con un amplio consenso en los poderes públicos. En el resto del continente no se prevé adiciones de nuevos países a esta lista. No hay movimientos legislativos o judiciales a favor de regular estas prácticas. Más bien, lo contrario, como sucede en Namibia, Kenya o Ghana.
Pero el contexto es mucho más temeroso para parejas y personas del colectivo. En muchos países africanos cualquier enlace entre personas homosexuales está prohibido a nivel constitucional. Más grave todavía son las condenas que personas de este colectivo pueden recibir en al menos 30 países de este continente. Son variadas entre sí, pero recorren desde la ilegalización de la homosexualidad hasta la pena de muerte, frecuentada en Mauritania, Nigeria y Somalia.

En otros países del Medio Oriente también existen duras condenas a estas personas. El factor reside en la religión. Muchos de estos Estados poseen una importante unión y vinculación con el Islam. La legislación se ve influida en mayor o menor grado por la Sharía (o ley islámica), que como otras religiones, rechaza el discurso LGBTI. ILGA observa “tendencias regresivas emergentes” en 14 Estados, la mayoría de ellos en África. Incluso en Yemen se han reportado condenas a muerte bajo lapidación o crucifixión. Por otro lado, se añaden limitaciones a la libertad de asociación y expresión del colectivo, como sucede en Rusia, con fuertes dificultades para la organización de las personas LGBTI.
No solo el matrimonio
ILGA no solo aborda la cuestión matrimonial del colectivo. De hecho, el estudio de 2024 incluye un amplio abanico de aspectos legales de los derechos LGBTI. Otra demanda que reivindica, dentro del marco de la familia, es la adopción para personas del mismo sexo. Hasta ahora 36 países permiten la adopción conjunta, la mayoría Estados que ya reconocen el matrimonio homosexual. “La protección legal para parejas del mismo sexo ha seguido creciendo, principalmente en Europa y algunas partes de Asia”, con múltiples iniciativas legales que reflejan los avances potenciales posibles, como indica el estudio.

El derecho a la gestación subrogada de las parejas gays también suscita mucha polémica, dentro y fuera del colectivo. Sin que se pueda determinar una posición clara al respecto, lo cierto es que la mayoría de asociaciones LGBTI españolas parecen situarse contra este reclamo. En España, de hecho, es una práctica prohibida. El resto de Europa mantiene una posición similar, con Portugal, Suecia, Dinamarca o Alemania como algunas excepciones. En América existe un mayor reconocimiento, sin que todavía pueda estar consolidado a nivel internacional.
Camino de la regulación
A pesar del clima de opresión en ciertos Estados, hay esperanza para el cambio. Países como Venezuela, Sri Lanka o Líbano muestran iniciativas para la despenalización de delitos contra la población LGBTI. En 2023, ILGA concluye en 9 Estados con tendencias progresivas a la liberalización de derechos sexuales. Además, esta asociación considera que “el panorama legislativo indica resultados prometedores”. Corea del Sur o Italia se encuentran considerando propuestas para legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo. De manera similar, en Filipinas o Ucrania se plantean proyectos de ley para equiparar las relaciones homosexuales.

Brasil, un país americano pionero en el reconocimiento de este derecho, vive ahora un momento de incertidumbre. Aunque el matrimonio igualitario quedó establecido en 2013 a raíz de la sentencia del Supremo Tribunal Federal, de más alto rango en el país, hoy su Cámara de Diputados debate legislación contra este derecho. Es un dilema que se encuentra en otros Estados, y que visibiliza los problemas a los que puede enfrentarse este matrimonio cuando los poderes públicos chocan entre sí. Estados Unidos, Colombia o Nepal son países cuyos estatutos legales de este tipo de matrimonio viene dado por la Justicia. Una muestra de que el camino a la legalización puede ser variado, pero que también puede dar marcha atrás.
Ya se conoce el siguiente
De un modo u otro, el próximo Estado que contará con el matrimonio igualitario en su legislación es Liechtenstein. Aprobado a través de una iniciativa legislativa en su Parlamento con amplio respaldo, entrará en vigor a comienzos del próximo año. Lo hace tras la negativa de su monarca, Luis, a la adopción parental entre homosexuales, puesto que perjudicaría el concepto natural de “familia”, según justificó en una entrevista.

