Por un periodismo crítico

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Fuente: Canaldir.com

El periodismo vive desde hace tiempo una situación delicada y de absoluta decadencia

El cuarto poder, el último gran pilar sobre la que se sostiene nuestro Estado de Derecho. Sin él, los cimientos de la democracia se vendrían abajo como una torre de cartas cuando un dedo amable las roza mínimamente.

Sin el poder de una pluma, o ,en estos días, de las teclas de un ordenador, las personas que nos gobiernan a todos no podrían ser controlados, ni ser cuestionados, la información nunca saldría de las cuatro paredes del despacho del burócrata de turno y los hechos relevantes que los ciudadanos tienen el derecho a conocer podrían ser manipulados a su antojo.

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Por ello, debatir sobre la libertad de prensa y sobre el presente de esta profesión debe ser una obligación constante que debe realizarse desde la máxima exigencia y con una mente abierta, crítica y objetiva.

El periodismo fue esencial a la hora de construir nuestra democracia. Durante los años de la Transición se forjaron gran parte los grandes medios de comunicación que hasta hoy en día continúan informándonos de los acontecimientos más relevantes del país.

Con esa primera generación de periodistas en democracia ocupando las redacciones, cayeron gobiernos, se convocaron manifestaciones multitudinarias, se generaron debates sociales, se destaparon casos de corrupción, se luchó contra el terrorismo de ETA e incluso se destapó el caso GAL. Una época dorada en la que muchos políticos temían a los periodistas más prestigiosos y en la que existía una relación un respeto y reconocimiento mutuos de la importante labor que realizaba cada uno.

Fuente: pixnio.com

No había nada ni nadie que pudiera impedir que un periodista, dentro de su ética profesional, publicara un artículo. Sin embargo, lejos de evolucionar positivamente hacia un periodismo más independiente, más crítico y moderno, el prestigio de la prensa ha ido cayendo a lo largo de los años y su libertad, lejos de ser mayor, ha caído considerablemente.

La calidad ha perdido frente al clickbait, la credibilidad de los medios de comunicación ha caído de forma catastrófica y los políticos no tienen ningún tipo de escrúpulos a la hora de despreciar a la prensa de cualquier manera: contestar algo totalmente diferente a lo que se les pregunta, degradar a la profesión, negarse a contestar preguntas absolutamente legítimas o vetar a diferentes periodistas por manifestar sus opiniones.

Pero esto no solo ocurre en nuestro país. Cada año miles de periodistas son agredidos, acosados e insultados por realizar su trabajo e incluso, muchos son asesinados por retransmitir al mundo los conflictos bélicos mundiales.

Por ello, es necesario defender más que nunca la libertad de prensa, evitar que nuestros gobernantes impidan y degraden aun más esta preciosa labor que tan necesaria es para las sociedades democráticas y traer de nuevo aquellos valores y principios que hicieron que muchos jóvenes de este país decidieran acudir con ilusión a una facultad de comunicación.

 

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