Estos últimos meses, la política parece haber inundado el plató de El Hormiguero. Actrices que se niegan a acudir al programa, políticas que presentan denuncias, y un presidente que acude este martes tras las críticas recibidas por parte del propio presentador.
“No se tiene que ir a estos sitios. Por ética”
Hace unos días, se viralizó un vídeo de la actriz Mónica López en el que explicaba en Ràdio Estel, el pasado 21 de junio, el motivo por el que se negó a ir a El Hormiguero a promocionar “Rapa”, serie que coprotagoniza junto a Javier Cámara. Acusó a Pablo Motos de “blanquear el fascismo” y a “gente impresentable”, y aseguró que “Es que no se tiene que ir a estos sitios. Por ética.”
Ella se negó a ir, pero su compañero Javier Cámara sí que acudió al programa, e incluso la intentó convencer a ella para que asistiese, aludiendo al hecho de que, al ser un espacio de máxima audiencia, lograrían que mucha gente viese la serie. Sin embargo, Mónica López recalcó que “daba igual que no lo vieran tres millones más”, y que tendrían “un producto buenísimo que vería un poco menos de gente.”
La actriz afirmó también: “Veo que todo el mundo a mi alrededor me mira como si yo fuera la loca y pienso que no estoy loca.”
Una polémica tras otra
Pero esta no es la única polémica en la que se ha visto envuelto el programa en las últimas semanas. El 16 de mayo, en un acto electoral en Valencia de Pilar Lima, la candidata de Unidas Podemos a la alcaldía de la ciudad, Irene Montero afirmó que Pilar era “la alcaldesa que necesita Valencia: una mujer sorda, bollera, feminista, valiente… que no se va a poner de perfil.”
Ese mismo día, estas declaraciones fueron objeto de risas y burlas en la tertulia del programa de Pablo Motos. Y es que cuando el presentador preguntó por los requisitos que debe tener un candidato para ser aceptado, el colaborador y humorista Miguel Lago respondía irónicamente: “¡Sorda!”. Y entre risas continuó: “Es que la de Valencia, dice Irene Montero, sorda, bollera. Y como ya vale todo, empezar a faltar: aquí este cojo que hemos traído…”.
La respuesta fue contundente en redes sociales, que se llenaron de comentarios en defensa de Pilar Lima. Irene Montero publicó un tuit donde denunciaba la situación: “basta de discriminación o de burla”, y la propia candidata a la alcaldía advirtió de que se ampararía en la ley del audiovisual para denunciar esta conducta.
Más que dolida, Pilar Lima se mostró preocupada, denunciando que este tipo de situaciones no son más que acoso, y que pueden ser perjudiciales para niños y jóvenes homosexuales o sordos, que ya sufren bullying en otros ámbitos. Así, Lima decidió llevar el caso ante la Fiscalía de Valencia, por un presunto delito de odio y discriminación.
Aparecen las tertulias políticas
Con motivo del confinamiento durante la pandemia, El Hormiguero apostó por introducir una nueva fórmula para entretener a sus espectadores: las tertulias. Como no era posible traer a estrellas al plató, se llevaron a cabo entrevistas por Zoom, y el programa incluía un monólogo inicial de Pablo Motos donde reflexionaba sobre distintos aspectos de la vida y resaltaba los aprendizajes derivados del encierro. Además, tampoco era viable continuar con las secciones habituales, y ahí fue cuando se decidió incluir un espacio de tertulia con varios colaboradores del programa, Pablo Motos y las hormigas.
Este espacio tuvo una muy buena acogida por parte del público, que disfrutaba con la comicidad de las historias que compartían los participantes. Es por ello que, una vez llegó la “nueva normalidad”, el programa decidió continuar con este formato. Así, cada jueves el presentador recopila los temas de actualidad de la semana y los tertulianos, que habitualmente son Cristina Pardo, Tamara Falcó, Nuria Roca y Juan del Val; reflexionan sobre ellos y exponen sus argumentos.
Además, cada dos martes, la mesa la componen Juan del Val, los periodistas Rubén Amón y María Dabán, y el humorista Miguel Lago; y aprovechan para ahondar de manera más profunda en la actualidad política del país. Así, lo que comenzó siendo una sección orientada a la distensión y a la diversión, ha derivado en una tertulia de tinte político que se ha visto sumergida en críticas en numerosas ocasiones.
De hecho, el cómico Miguel Lago, autor de las declaraciones ofensivas hacia Pilar Lima, denunció “dos semanas de señalamiento permanente” y “cuatro años de insultos permanentes, de quien no piense como tú es un machista, un asqueroso, un facha.” Y es que, aunque la política ha estado siempre presente en el programa con la invitación de políticos como Miguel Ángel Revilla, Rajoy, Felipe González, Pablo Iglesias, Ayuso, Almeida, Pedro Sánchez o Abascal; ahora más que nunca el programa de máxima audiencia en televisión apuesta por marcar una clara línea ideológica.
Campaña electoral del 23J
Con la campaña de las elecciones del 23J a la vuelta de la esquina, los principales líderes políticos inundan los televisores acudiendo a numerosos programas con el objetivo de promocionar sus propuestas. Así, el próximo martes 27 y miércoles 28 acudirán a El Hormiguero Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo, respectivamente. Y es que la temporada del programa finaliza el 3 de julio, por lo que los dirigentes no podrían acudir en plena campaña.
El actual presidente del Gobierno acudirá al programa siete años después y tras numerosas críticas lanzadas por parte del programa hacia el Gobierno y hacia el propio Sánchez. Pablo Motos ha mostrado en alguna ocasión su desagrado con el rechazo del presidente a la invitación para asistir a El Hormiguero, y recientemente confesó sentirse aludido ante las declaraciones de Pedro Sánchez: “veremos en programas de máxima audiencia a gentes que solo se representan a ellos mismos pontificar e insultar sin derecho a réplica. Se van a inventar barbaridades”. Ante esto, Motos respondió: “Por si acaso se refiere a nosotros, yo le renuevo la invitación a nuestro presidente del Gobierno, que no quiso atender en las últimas elecciones.”
Por su parte, para Feijóo supone su debut en el programa, y según El Mundo, la presencia del líder del PP se debe a una petición expresa del equipo del programa de Antena 3 después de que Sánchez confirmase su asistencia, con el objetivo de aportar un punto de vista político diferente al del actual presidente.
Una gran audiencia es una gran responsabilidad
Hay quienes consideran que la introducción de la línea política en programas que nacen como puro entretenimiento puede suponer un descenso de la audiencia, debido al cansancio generalizado que producen estos temas de actualidad en la población. Pero lo cierto es que nada logra arrebatarle a El Hormiguero su posición privilegiada en la parrilla televisiva.
En un mundo que tiende cada vez más al dinamismo, acostumbrado al bombardeo constante de estímulos e informaciones, a leer solo los titulares, a desconcentrarse viendo vídeos de más de 30 segundos, es comprensible el auge del infoentretenimiento en una televisión que se encuentra en una batalla constante por la supervivencia. Sin embargo, si bien estos formatos son totalmente pertinentes siempre y cuando se deje bien claro su formato, el problema viene cuando el entretenimiento pasa a enmascarar ciertos mensajes.
Y eso es lo que sucede con El Hormiguero. Un programa que bate récords de audiencia en televisión y que se consagra como el más visto, tiene a sus espaldas una gran responsabilidad en lo que se refiere a la información que lanza a los espectadores. Con tres millones de personas detrás de un televisor cada noche, no se pueden legitimar mensajes de odio o discriminación. No todo vale.


