5.9 C
Madrid
domingo, 22 febrero, 2026
5.9 C
Madrid
domingo, 22 febrero, 2026

Portugal: Un sistema sanitario podrido, al borde del abismo

Si hay algo que preocupa a todo el mundo, independientemente de donde se viva, es tener salud. Lamentablemente, en Europa, un país del sur tiene un sistema sanitario pésimo. Estoy hablando de Portugal.

Este pequeño país sufre tremendas consecuencias a nivel sanitario. Portugal tiene uno de los sistemas de salud más débiles de todo el continente por las malas políticas que, año tras año, se han llevado a cabo, pero no es el único motivo. El fallo del sistema de salud portugués no radica en las regiones, sino en el gobierno central. Y puede que por eso el país vecino tenga un sistema sanitario pésimo.

Noticias sobre que una niña tenga que ir a tres hospitales en una misma noche porque las urgencias están cerradas, que una embarazada tenga que hacerse un viaje de dos horas en ambulancia desde una ciudad a otra porque el hospital no puede dar ese servicio por estar completo, que los ancianos llamen a emergencias y fallezcan porque o nadie les coge el teléfono o nadie va en su ayuda o que simplemente para hacerte un triaje tengas que estar esperando 15 horas, sí, 15 horas en un hospital; es algo impensable en un país europeo. Los casos mencionados antes son frecuentemente noticiados, pero parece no importar, ya que nadie hace nada por la salud portuguesa, que está al borde del abismo.

Los políticos son los primeros culpables de que esto sea así. Más concretamente, José Sócrates. El ex primer ministro portugués, ahora investigado por corrupción, sabía el problema del sistema de salud que había. Durante su mandato de seis años (2005-2011) invirtió menos del 0,2% del PIB en salud. Un dato que, sin duda, es alarmante. António Costa, sucesor de Sócrates, que prometió renovar el sistema sanitario, dejó 6,5 mil millones de euros sin invertir en salud. Y como consecuencia, los médicos pagaron el pato.

Desde octubre de 2023 hasta mediados de 2024, por falta de personal (que debería haber sido contratado y no fue así) y con profesionales quemados, las urgencias cerraron en todos los hospitales del país por las noches. Las malas prácticas del gobierno socialista se sumaron a una bronca política con la oposición de izquierdas y derechas, donde la extrema izquierda y la extrema derecha, como energúmenos, gritaban en el parlamento que «el sistema debía cambiar». ¿Pero cómo cambiarlo?

Sin respuestas o solo invirtiendo más, no. Con demagogia barata no se arreglan las cosas, pero tampoco haciendo que sean los pacientes quienes sufran. Y aquí, la culpa es de los sindicatos. Se supone que defienden a los profesionales de la salud, pero será en las chimbabas. Porque lo único que han hecho durante el último año, tanto con el ejecutivo socialista como con el conservador es pedir un aumento de salario. ¿Dónde está la lucha por la contratación de profesionales en las zonas rurales y en áreas como la obstetricia, una de las más afectadas? Ni la está ni se la espera. Pero es que, encima, piden más y más, como niños pequeños que no se cansan de comer.

En las diversas reuniones con los diferentes ministros de salud, han pedido aumentos salariales constantes, pero han sido infructuosas. Si un ministerio, independientemente del color político, ofrecía un aumento de 500 euros, ellos decían 600. En la siguiente reunión el ministerio proponía los 600 y ellos, en vez de luchar por los profesionales de la salud, pedían 700. Incomprensible, ¿verdad? ¿No será más fácil sentarte a negociar, pedir un aumento y, por muy pequeño que sea, exigir que se contrate a profesionales de la salud para que todo funcione bien? Para ellos no.

Pero los políticos y los sindicatos no son los únicos de este problema. Y aquí, por mucho que me duela, debo cargar contra  los jóvenes, quienes, atraídos por las «mejores» ofertas laborales de otros países como Reino Unido o Francia, deciden irse fuera. Muchos de ellos afirman que en 10 años consiguen un puesto mejor que el que tenían cuando llegaron, algo que no sucedería hasta 40 años después en Portugal.

Usar a tu nación para estudiar sin apenas darle una oportunidad de trabajo, porque sabes que las condiciones no son buenas, tampoco es correcto. Si a lo mejor prueban, se darán pueden dar cuenta de que el dinero puede ser atractivo, pero el cariño de sus familias y la cercanía con sus pacientes es algo más reconfortante. El sistema de salud portugués está en coma, pero aún puede volver a despertar. La unión de la clase política, las peticiones realistas de sindicatos y los jóvenes con ganas de quedarse son las primeras piedras que se deben poner para construir un sistema sanitario mejor.

 

Actualidad y Noticias

+ Noticias de tu interés

Cuba, una pesadilla caribeña

Venezuela fue el primero en caer, pero Cuba será el siguiente. Estados Unidos ha demostrado que quiere derrotar al comunismo en Iberoamérica Mientras Washington "asfixia" a la isla con más embargos de petróleo, Rusia la ayuda como puede, pero el...

Cuando la pobreza abre el lujo

Erradicar la pobreza mejora la sociedad, pero a menudo solo se perpetúa En Lagos, Nigeria, la ciudad más poblada de África, el gobierno ha ordenado que se destruya el asentamiento de Makoko "por motivos de seguridad", en el que habitan...

India: entre dos realidades y un objetivo

La sombra del virus Nipah planea sobre Asia mientras India y la UE estrechan lazos comerciales En el estado de Bengala Occidental se han detectado cinco casos, dos de ellos mortales y hay 100 personas en cuarentena, mientras algunos países...

Descubre más desde El Generacional

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo