Desde la izquierda revolucionaria a la derecha más liberal, los militantes tratan el choque entre la lucha feminista y la política
Desde El Generacional, hemos compartido la experiencia de un exmilitante de Podemos en torno a los problemas estructurales de la agrupación morada y Sumar. Aquellos que pudieron llevar a los escándalos de comportamientos machistas de sus líderes. Ahora pasamos a lo que se ha observado desde otros partidos políticos, preguntando para ello a los militantes.
Perspectiva social demócrata
La militante de un partido regionalista de izquierdas, de corte social demócrata como Podemos, opina que ser militante no es un factor decisivo para desenmascarar a un agresor. «Si en mi partido se diera algún caso así, no me temblaría el pulso en destaparlo».
En relación a si escribir la carta a Monedero podría ser el ataúd político de Raque Ogando, la activista que destapó el escándalo, a ella le gustaría pensar que no, aunque opina que es una decisión personal e institucional. «Tendrán que decidir el resto de partidos escorados a la izquierdo del PSOE si tiene un espacio o no. Y sobre todo si ella decide querer tener un espacio o apartarse».

¿Qué haría tu partido?
Le parecería cruel y peligroso querer sacar rédito político de una situación de vulnerabilidad personal, además se alguien a quién no conocen y que no es mediática. En este sentido, cree que desde su partido condenan cualquier tipo de violencia.
Piensa que su partido, abiertamente feminista, daría apoyo a la víctima y suspendería la actividad del agresor: «Tenemos sistemas internos para hacer frente a este tipo de situaciones, y nuestras instituciones y nuestro organigrama interno nos permite poder cribar estas cosas antes de que pasen».
A pesar de todo, reconoce que también el resto de partidos tenía protocolos, por lo que difiere de la idea de que intentaron encubrir los escándalos. Considera que en el caso de Errejón se sabía cuál era su protocolo y se llevó a cabo, pero el protocolo falló.
«Que haya habido personas que hayan querido encubrir, bueno, pero la organización con los estatutos en la mano no ha querido encubrir a nadie»
Entrando al tema periodístico, le parece que queda mucho por aprender sobre cómo gestionar las situaciones de violencia machista. «No conocemos cómo hacerlo de una forma natural, en la que no se ponga el el ojo en la víctima, sino en el agresor», desarrolla. Siente que habrá que ir avanzando hacia un periodismo de calidad, labor más compleja de lo habitual para temas controvertidos y utilizables con fines políticos.

La visión de la derecha
Jesús Martínez es presidente de las Nuevas Generaciones del Partido Popular en la ciudad madrileña de Rivas-Vaciamadrid. Se enfoca en la hipocresía de «aleccionar sobre feminismo y masculinidad deconstruida» para hacer todo lo contrario internamente.
«Creo que mi partido actuaría de una forma radicalmente distinta (en respuesta a casos de abuso)», indica. A sus ojos, la diferencia radica en que el PP nunca ha dicho a las mujeres qué tienen que pensar o cómo tienen que actuar.
«No creo que tengamos que aprovechar varios terribles casos de acoso sexual para nuestro beneficio político». En su lugar, su partido debe «evidenciar la grave hipocresía de los que decían defender a las víctimas» y continuar apostando por su «modelo de feminismo liberal, de igualdad real, efectiva, basada en hechos y no en pura palabrería».
Lo peor de la «nueva política»
Piensa que los partidos que «presumían» de traer la regeneración democrática, la nueva política, realmente han sido lo peor de la vieja política. «Se han convertido en partidos muchísimo más jerarquizados, donde no se puede poner en duda ciertas decisiones».
«Gente buena y mala hay en todos los sitios, pero cómo se constituyen las instituciones políticas es vital» – Jesús Martínez
Cree que la «sumisión absoluta» a los líderes ha impedido la verdadera democracia interna. Mientras, los partidos tradicionales se han ido adaptando a los tiempo y las circunstancias, introduciendo elementos de democracia interna.

Analiza otro problema de los partidos que vinieron después del 15 M: aprovechar cualquier desgracia para sacar rédito político. Dice que lo hacen bajo la premisa de «lo personal es político», atribuida al ensayo homónimo de la feminista Carol Hanisch.
Puntualiza que no es su papel valorar la función que hacen los medios, pero que cometen un error cuando caen en el «sensacionalismo», en vez de limitarse a mostrar el caso. «Muchas veces se ha puesto más el foco en el papel que ha ejercido el el juez instructor, que en el propio caso de acoso sexual».
La izquierda revolucionaria
Desde la Organización Comunista Revolucionaria (OCR) critican duramente el sistema político-económico actual. «Busca corromper a dirigentes de izquierda con todo tipo de mecanismos, hasta que acaban renunciando a sus principios para venderse». Los dos miembros de la organización argumentan que se otorga una posición superior a los dirigentes respecto a la clase trabajadora y al resto de militantes. Lo que consideran de peligrosa impunidad y poder.
«Lo importante es mantener un firme control colectivo y de base para combatir estos casos, cosa que ha faltado en estos partidos»

Ante la pregunta de si la OCR podría utilizar el escándalo como estrategia política, señalan que luchan contra todo tipo de opresión. Por lo que, además de apoyar a las víctimas de ambos casos, consideran su labor defender a todas las mujeres trabajadoras oprimidas e ignoradas. En este sentido, enlazan el caso con la gravedad de las cifras de violencia de género es España, que según el Gobierno dejó 48 mujeres muertas en 2024.
En cuanto a la actuación de los medios y otros partidos en torno al caso, destacan la «profesionalidad» con la que el podcast Carne Cruda abordó el caso. También señalan que Ayuso aprovechó los casos para lanzar críticas sobre la hipocresía de la izquierda.
Perspectivas de futuro
Falta una pieza clave del análisis de los partidos sobre el escándalo: ¿afectará al voto? La parte final del reportaje hará un recopilatorio de opiniones sobre esta cuestión. Algunas conocidas, como las de los militantes de esta entrega y el exmilitante de Podemos de la anterior. Otras nuevas, que entrarán en la valoración de la prensa y los propios votantes.
(Esta es la segunda de las tres entregas del reportaje)

