Una explosión en un restaurante cercano a la base militar de Torrejón de Ardoz provocó uno de los mayores ataques terroristas vivido por España en décadas
Eran las 22:30 de un 12 de abril de 1985. Decenas de clientes estaban cenando en el restaurante El Descanso, un establecimiento situado en el kilómetro 14 de la A-2 y muy cercano a la base militar estadounidense de Torrejón de Ardoz. “El local estaba repleto a aquella hora, incluso mucha gente esperaba para que les tocara turno en la mesa” afirmó Luis de la Corte, investigador español especializado en terrorismo.
En ese momento, una mochila que se encontraba en la barra del restaurante estalló. 18 personas murieron y otras 84 resultaron heridas por el atentado. “El artefacto estuvo compuesto de cloratita y otros componentes. No fue muy potente, pero su explosión hizo que quedara dañada una viga maestra del edificio”, destacó de la Corte. El costillar El Descanso era un lugar frecuentado por soldados estadounidenses. De hecho, once de los heridos por el atentado procedían del país norteamericano.
Un atentado con reivindicación múltiple
El atentado ocurrido en El Descanso fue reivindicado por múltiples grupos terroristas como los GRAPO, ETA o Waad (una organización palestina). De hecho, durante los primeros días posteriores al acto terrorista, las principales sospechas apuntaban hacia ETA. El ministro del Interior, José Barrionuevo, sostuvo inicialmente que “el atentando había sido obra de ETA en colaboración con grupos euroterroristas”. No obstante, las investigaciones posteriores de la Policía Nacional acabaron descartando esa idea. El principal sospechoso del atentado pasó a ser la Yihad Islámica.
Dos semanas después de la explosión, la Yihad Islámica reivindicó el atentado con un amenazante mensaje: “El Islam está preparado. España e Italia son los primeros objetivos. El atentado en Madrid ha sido el inicio de la guerra santa islámica. Muerte a Estados Unidos”. Esa mención a Estados Unidos no fue casual. Torrejón de Ardoz contaba con una base aérea estadounidense desde la firma de los Pactos de Madrid de 1953. Cuando tuvo lugar el atentado, faltaban escasos días para que el presidente estadounidense, Ronald Reagan, realizara una visita oficial a España. Además, quedaba menos de un año para que la sociedad española votase en el referéndum sobre la entrada en la OTAN.

En 1984, año anterior al atentado, la Yihad Islámica había actuado hasta tres veces en suelo español. En Marbella, intentó asesinar a Jalid al Marzook (propietario del periódico kuwaití Al Anbas) y acabó con la vida de Nasser Abdul Aziz (príncipe saudí). Asimismo, la Yihad Islámica fue acusada de haber atacado al libanés Elías Jousset Assad (un confidente del Mossad) en Madrid.
La investigación judicial que acabó en nada
Entre 1985 y 1987, el Juzgado de Instrucción nº 10 de la Audiencia Nacional se encargó de investigar el atentado. El juez Carlos Granados tomó declaración a veinte testigos y pidió colaboración internacional en la investigación. Finalmente, el 9 de marzo de 1987, la instrucción fue archivada provisionalmente. En un sumario de solo seis tomos, no se halló la identidad del autor del atentado.
En 1992, el juez Baltasar Garzón realizó un interrogatorio a Ahmed Boumershed, exmiembro del Frente Popular de Liberación Palestina. Garzón trató de averiguar la posible relación del traficante de armas sirio Monzer al Kassar con el atentado de El Descanso. Al Kassar tenía la entrada denegada a España desde 1987 y fue condenado en Francia por proporcionar armas a organizaciones terroristas. A pesar de este interrogatorio, no se logró esclarecer nada relevante.

Pero, el 29 de septiembre de 2005, el caso protagonizó un giro destacado. Un testigo del atentado identificó por unas imágenes en televisión a Setmarian Nasar, un terrorista sirio vinculado a la red española de Al Qaeda. Esto provocó que el juez Ismael Moreno reabriese el caso en la Audiencia Nacional. Sin embargo, Setmarian Nasar desapareció en 2005 tras ser detenido en Queta (ciudad fronteriza entre Afganistán y Pakistán). Esto provocó el cierre del caso en 2006. Había sospechas de que Setmarian Nasar se hallaba en una prisión secreta estadounidense situada en la isla Diego Gómez (que se encuentra en el océano Índico). Aunque Baltasar Garzón preguntó a las autoridades estadounidenses sobre el paradero de Nasar en 2009, el país norteamericano no respondió.
Víctimas desamparadas y novedades recientes del caso
El 14 de abril de 2025, el investigador Luis de la Corte publicó el libro “El extraño atentado”. En una entrevista para elDiario.es, el profesor de la Universidad Autónoma de Madrid refleja que la posible implicación de Setmarian Nasar en el atentado podría poner en duda la autoría de la Yihad Islámica. “La Yihad Islámica era libanesa y chií, cuando el terrorismo yihadista de Al-Qaeda (organización de Setmarian Nasar) es suní, con una orientación muy distinta”, resalta de la Corte.
En abril de 2025, tuvo lugar el cuarenta aniversario del atentado. La Comunidad de Madrid y el Ministerio del Interior protagonizaron actos en memoria de las víctimas de la explosión. Entre los asistentes a esos eventos, se encontraba la Fundación de Víctimas del Terrorismo. La fundación asegura que “la memoria colectiva tiene un poder inmenso para mantener vivo el legado de quienes nos han dejado, asegurando que no sean olvidados con el paso del tiempo».

Dos meses antes del homenaje, una investigación de La Vanguardia desveló que el ejército estadounidense ocultó que tres de sus soldados habían muerto en el atentado. La Vanguardia accedió a un intercambio telefónico entre miembros del Ayuntamiento de Madrid que demuestra que el Ejército de Salvación (una ONG militar) retiró rápidamente los tres cadáveres del lugar para evitar que esa información saliera a la luz. Esto explica la confusión inicial de los medios de comunicación respecto al número de fallecidos totales. Mientras la prensa española informaba sobre la muerte de 18 personas, Associated Press elevó la cifra de fallecidos hasta 23. Los gobiernos de España y Estados Unidos han sido partícipes del encubrimiento de estas muertes durante más de cuatro décadas.
Situación actual de El Descanso y surgimiento de una franquicia
El escenario del atentado fue El Descanso, un costillar fundado por un soldado estadounidense en 1968. Su objetivo era abrir el primer steakhouse de España y lograr la atención de los militares estadounidenses de la aledaña base de Torrejón de Ardoz. En las épocas de mayor actividad, la base aérea tenía más de 6.000 soldados procedentes de las U.S. Armed Forces. Ocho años después de su fundación, el restaurante fue comprado por el asturiano José González.
Al sufrir el atentado, el dueño no contaba con un seguro que le diera una indemnización. Por ese motivo, González invirtió más de 60 millones de pesetas para reabrir el restaurante un 3 de junio de 1986. Hoy en día, el restaurante sigue funcionando y es regentado por un matrimonio procedente de Rumanía.

El hijo de José González continuó con la actividad de su padre y abrió varios costillares alrededor de Madrid. En 1991, estos locales se juntaron bajo el nombre de la conocida franquicia Ribs. Actualmente, Ribs pertenece al grupo Ibersol y cuenta con más de 38 restaurantes repartidos por la geografía española. Aunque ya no hay militares estadounidenses en Torrejón desde 2004 y los familiares de las víctimas siguen esperando respuestas, El Descanso y Ribs continúan con plena normalidad sus negocios de steakhouse.


