Ayer, 4 de junio, de junio Sumar habló directamente al pueblo asturiano en Gijón de cara a las elecciones europeas.
A las 18:30 se congregaron en la Plaza de la Soledad una oleada rosa; una multitud que, al sol que rara vez hace su apariencia en el Principado, tuvo a mano durante hora y media un abanico que lucía el logo y los colores del partido de Yolanda Díaz. La líder del partido Sumar acudió a la cita en Gijón acompañada por el eurodiputado Manu Pineda (IU), el portavoz de Sumar en el Congreso, Íñigo Errejón, y el coordinador de IU en Asturias y consejero autonómico, Ovidio Zapico.
No faltaron risas y tampoco algún abucheo durante el evento de campaña para las elecciones europeas, en el que la portavoz de Sumar, Yolanda Díaz, hizo una aparición de ultima hora. Comenzó el cofundador de Más Madrid con una alusión al Partido Popular, “Ayer Alberto Núñez Feijóo volvió a liarse, si le damos tres días acaba pidiendo el voto para Sumar”.
Habiendo roto el hielo, se dirigió a un público que vestía en su mayoría el velo palestino. Sus característicos gestos animados acompañaron a sus deseos a viva voz de un cambio en el seno de la Unión Europea. Con ello al determinó el rival al que el partido rosa y sus ideales plantan cara: la cuestión institucional. Desvistiendo la situación de los nombres protagonistas, obvia lo que es la punta del iceberg para hablar de la base que busca cambiar. “No es que tengamos enfrente al señor Feijóo. Tenemos enfrente a un conjunto de familias poderosas que están convencidas de que este país es suyo, de que el Estado es suyo, siempre digan lo que digan las urnas.” Habiendo dicho esto, nombra también las divisiones de la propia izquierda, y llama a estas elecciones un examen “del equilibrio de fuerzas dentro del gobierno”.

Una conversación con los trabajadores
Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del Gobierno, cogió el relevo de Errejón con un discurso basado sobre aquello que representa a su partido; sobre todo aquello que lo diferencia, inclusive de sus socios de Gobierno. «¿Os creéis que si no estuviéramos en el Gobierno iban a hacer estas políticas? ¿Lo creéis? Yo sé muy bien a quién represento, lo sé muy bien, no engaño a nadie, represento a la gente trabajadora».
Lo que recordarán los presentes en el mitin quizás sea la sonrisa con la que anunciaba los hitos alcanzados desde su posición como ministra y vicepresidenta. La lista no parece corta y los datos apoyan su posición y su aparente orgullo, que se nutrían de los aplausos de Asturias. Horas antes de comparecer se anunciaban 220.000 nuevos ocupados en España respecto al mes de abril.Este es un aumento mayor que el promedio de los últimos años.
Además, tomó una posición firme respecto a los caminos que sigue el partido y sus intenciones. Sobre el horizonte se encuentra el problema de la deslocalización, en vista del cual apela a la solidaridad entre trabajadores sin fronteras de por medio. Y con todo esto, puse el broche final ofreciendo a los presentes una visión optimista de cara al domingo. Dibujaba en sus mentes la imagen de un ciudadano alegre en su camino al voto, a la posibilidad de cambio. “No va de parar a la derecha, sino de ganar derechos para la gente trabajadora».
Un andaluz de Mieres
Sin dejar de lado el humor que amenizó la tarde (“Mi acento es distinto al de Xixón, porque soy de Mieres”), el eurodiputado Manu Pineda se proclamó un “rojo incandescente”. Centró su intervención en la importancia de la UE, deseando que esta no se perdiese de vista.

Hablando después con El Generacional, ante la cuestión de los jóvenes votantes dijo “es necesario votar. Es necesario tomarse en serio las elecciones europeas. Es necesario entender que nos va la vida en ello”. Esbozando una sonrisa bromea “creo que a los jóvenes les tiene que importar más que a los de mi edad”. Y, sin aludir al partido Sumar, coloca como clave la decisión ejercer este derecho al voto. Sobre todo, mientras “suenan los tambores de guerra”. Llama a tomar las riendas del mañana, por “una educación de calidad, para que la vivienda no sea un bien de lujo, sino que sea un derecho”.
Entretanto, ha manifestado sus intenciones de cara al futuro y reafirma sus prioridades. Esto se tradujo en un colectivo grito por Palestina y por el Sahara. Por una política migratoria para el inmigrante y un sistema hecho por y para el trabajador. Con el puño al aire, cerró la tarde con un “Puxa Asturies”. Y sobre el fondo del atardecer, Yolanda Díaz volvía a Madrid, y la sensación resultante fue la de un pueblo que desea lo que han venido a prometerles.


