La Península Ibérica, testigo de un excepcional cielo estrellado durante el apagón
Tras el apagón generalizado en la Península Ibérica, el 28 de abril, todos los hogares quedaron al margen de cualquier conexión eléctrica. Muchos echaron en falta, más que nunca, el acceso a Internet para el entretenimiento, pasando por alto la nueva oportunidad que se abría camino: un cielo estrellado.
La ausencia de luz artificial facilitó que el firmamento en las zonas afectadas se pintaran claramente de pequeñas motas blancas que tienden a pasar desapercibidas. La contaminación lumínica de las ciudades dificulta la visibilidad de las estrellas al dispersar la luz y aumentar el brillo del cielo.
Sin embargo, con la llegada repentina de las velas y pequeñas lámparas de pilas como única medida de luz en la noche con el apagón, nuestro cielo se convirtió en un auténtico espectáculo.

Una maravilla que suele pasar desapercibida
Las estrellas acostumbran a «escabullirse» del ojo humano en lugares afectados por la contaminación lumínica. Este factor aumenta el brillo general del cielo, lo que hace que las estrellas parezcan menos brillantes en comparación con un cielo oscuro y despejado en el apagón.
La luz artificial no solo ilumina el cielo directamente, sino que también se dispersa y se refleja en las partículas del aire y en las superficies, creando una atmósfera luminosa que dificulta radicalmente la visibilidad de las estrellas.

Con la fase lunar a nuestro favor
Es un momento en el que no hay luz lunar que «compita» con la luz de las estrellas, como sí ocurre en otras fases (principalmente en Luna llena o en cuarto creciente). Esta oscuridad natural del cielo permite observar cuerpos celestes tenues, como nebulosas, cúmulos de estrellas o incluso la Vía Láctea, si el cielo está despejado.

Los proyectos de Musk, a simple vista
Muchos amantes de la astronomía creyeron atisbar también una «hilera de estrellas brillantes al cruzar el cielo». Sin embargo, se trataba de satélites Starlink, que pertenecen a SpaceX, del multimillonario dueño de Tesla y X, Elon Musk. Se asimilan a una constelación que cruza buena parte del cielo nocturno, especialmente cuando están recién desplegados en su órbita.

En conjunto, estos factores crearon condiciones ideales para la observación astronómica, ofreciendo a los habitantes de la península una oportunidad única para contemplar un cielo estrellado en su máximo esplendor.

