‘La cadena de oro’, el nacimiento de una trilogía que te atrapará

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La cadena de oro de Cassandra Clare da el pistoletazo de salida a una nueva parte del universo Cazadores de Sombras

La saga Cazadores de Sombras continúa expandiéndose por España un año después de su publicación en Estados Unidos. Sin embargo, después de tener desde hace un mes La cadena de oro entre nuestras manos, podemos preguntarnos: ¿Ha merecido la pena la espera?

La Cadena de oro es solo un pequeño fragmento de lo que el universo de Cazadores de Sombras puede ofrecer. Iniciada en el 2007, ahora cuenta con más de 15 libros repartidos en diversas series en una amplia variedad de líneas temporales. Lejos de cansar a sus seguidores, consigue mantenerse con cada nueva entrega entre los libros más vendidos de The New York Times.

En este caso viajamos hasta el Londres de comienzos del siglo XX. Esta nueva trilogía sirve como una continuación directa a Los Orígenes, la segunda trilogía de esta saga. No recuperamos la narración donde la dejamos en Princesa Mecánica, sino casi dos décadas después. En vez de seguir los pasos de Will, Tessa o Cecily, nos centramos en las aventuras de sus hijos mientras investigan una sospechosa presencia demoníaca. Como en San Valentín os recomendamos una variedad de libros románticos, hay que advertir que el romance en este no se queda atrás. ¿Quieres saber más? Lo advertimos, vienen spoilers, y muchos.

La autora, Cassandra Clare | Fuente: Cassandra Clare (Instagram)

La trama: en segundo plano

Empezamos nuestra reseña con el punto más débil de La cadena de oro: su historia. Supuestamente el centro de su trama está en que, después de años sin actividad demoníaca, regresan estas peligrosas criaturas a Londres. Solo que peor que nunca: pueden caminar bajo la luz del día e infectar a los Cazadores de Sombras con un mortífero veneno.

A pesar de que este planteamiento toma fuerza durante la primera parte del libro, después se desvanece. La necesidad de buscar un antídoto se vuelve circunstancial, un ruido de fondo que no termina de captar el interés del lector. Sí, el veneno provoca tragedias, como la muerte de Barbara Lightwood, hija de dos de los personajes centrales de Los Orígenes. Pero ni siquiera con estas decisiones se consigue traer la batalla al frente el tema que supuestamente tendría que ser central.

Cartel de Los Orígenes | Fuente: Cassandra Clare (Instagram)

Valentine en Los Instrumentos Mortales parecía omnipotente, pero aquí la identidad del villano no se conoce realmente hasta el epílogo, y es un secreto que ni sorprende ni termina de interesar. Una ligera sorpresa al ver que la inestabilidad de Tatiana Blackthorn le hecho llegar hasta aliarse con Belial, un príncipe del Infierno, pero poco más. Incluso las escenas de acción que hacen progresar la historia parecen de relleno, una forma de ralentizar el ritmo de la novela y atrasar lo que verdaderamente captura la atención del público: los personajes.

La Cadena de oro en una palabra: carisma

No es algo nuevo en la saga de Cassandra Clare, pero sus personajes vuelven a brillar de forma independiente, en este caso robando todo el protagonismo a la historia. Es sorprendente que todavía consiga personajes que no recuerden a glorias pasadas, siendo esta su cuarta serie dentro del mismo universo. Todos y cada uno de ellos parecen tener sus secretos, sus aristas, y el libro te hace desear que las escasas batallas contra demonios se reduzcan al mínimo para poder conocerlos mejor.

James Herondale hereda las mejores características de el protagonista de Los Orígenes (Will Herondale, su padre) y del de Los Instrumentos Mortales (Jace Herondale, su descendiente lejano). Atormentado por amor, como todos los hombres de su familia. Enamorado de los libros, con unos misteriosos poderes sombríos. Con su corazón dividido entre Cordelia Castairs y Grace Blackthorn, entre el romance y la obligación. Todo ello reunido en un personaje que todavía tiene mucho que aportar.

Fan art de James Herondale y Cordelia Castairs | Fuente: Oblivionsdream (Instagram)

Su coprotagonista, Cordelia, no se queda atrás. Es una gran luchadora que, con Cortana, su famosa espada, es capaz de enfrentarse a todo lo que se le ponga en su camino. Mezcla la fuerza del metal con la dulzura de sus poemas persas. Su inseguridad y la creencia de que sobre ella descansa la obligación de proteger el honor de su familia la hacen crecer. Y crece tanto que en los últimos capítulos es capaz de renunciar a su propio honor con tal de proteger a James.

Unos grandes personajes “secundarios”

James y Cordelia no son los únicos pilares de esta saga. Lucie, la hermana de James, y su obsesión por la literatura y los cuentos de hadas. Jesse Blackthorn, un fantasma a medio camino entre la vida y la muerte que solo ella puede ver y tocar. Christopher Lightwood y sus experimentos, su primo Thomas y su torpeza. Matthew, el parabatai de James (un vínculo sagrado para los Cazadores de Sombras) y su descaro y preocupante afición por la bebida. Anna, Alistair, Charles… demasiados personajes parecen dignos de ser mencionados.

Incluso Grace Blackthorn. Perfecta como la nieve, en apariencia frágil y delicada. Pero esconde muchos secretos, un oscuro odio y una forma de controlar a James que no parece natural. Sus promesas son traicioneras y con su pulsera doblega la voluntad de James hasta convertirlo en una marioneta en sus manos. Aun así, es difícil odiarla. Algo en su oscuridad es encantador. Tal vez parte de su embrujo escape de las páginas.

Fanart de Christopher, Matthew, Thomas y James | Fuente: _vaizerka (Instagram)

En definitiva, todos parecen poseer algo que aportar. Incluso cuando James y Cordelia, como protagonistas, dan un paso al frente, el resto siguen siendo relevantes. Tienen sus propios aciertos y errores. Sus temores, aspiraciones y secretos. Se sienten completos, cuidados, y al mismo tiempo prometen incontables líneas de evolución. Se agradece en una saga juvenil como esta que no ceda a lo más sencillo, convertir a los personajes secundarios en meros figurantes, y les aporte un valor real.

El centro está en las relaciones

Buena parte de la atención del libro se centra en las reuniones sociales. Bailes de recepción, fiestas de compromiso, paseos por el parque, escapadas a los bares con peor renombre posible… Los espacios se vuelven fundamentales porque permiten que florezcan y se nutran las relaciones entre estos personajes, el gran punto de la saga. No se dividen en pequeños grupos, sino que son una maraña perfectamente entrelazada y cohesionada.

En algunos momentos incluso llega a parecer una comedia de enredos. Si parpadeas y dejas de prestar atención un par de capítulos, puedes perder el hilo de las relaciones. Pensabas que Charles Fairchild estaba prometido con Ariadne, pero descubres que ahora lo está con Grace, ex novia de James. Y Alistair, novio en secreto de Charles, parece sentir algo por Thomas, o al menos eso revela un flashback de París… La cadena de oro mezcla a la perfección los cotilleos de las clases altas londinenses con la lucha contra los demonios, es consciente de dónde se encuentra su verdadero atractivo.

La familia formada por Alec, Magnus y sus hijos | Fuente: Vivi for Hebel Design (Instagram)

Y todo ello, sin dejar de lado la diversidad. Situar la historia a principios del siglo XX no es una excusa para no ser inclusivo. A nivel racial, cuenta con los Castairs y Ariadne, entre otros. Pero sobre todo a nivel de orientación sexual: Anna, Matthew, Alistair, Charles, Ariadna, Hypatia, Magnus… Rompe completamente la idea de que solo puede haber un personaje LGBT+ por ficción. Idea que todavía parece predominante en muchas franquicias, si es que llegan a introducir algún tipo de representación.

Y ahora… a esperar

Tras terminar el libro, solo queda desear que llegue el siguiente. En Estados Unidos no falta mucho: el 2 de marzo estará disponible Chain of Iron, segunda parte que todavía no tiene fecha de publicación en España. Las relaciones, los personajes y también en menor medida la trama, han sembrado las bases de lo que parece otra prometedora trilogía de Clare. Sin embargo, aunque de momento la calidad no haya decaído, es inevitable pensar cuánto tiempo podrá seguir exprimiendo Cassandra Clare el mismo universo antes de dejarlo seco.

Portada de la continuación de Cadena de oro | Fuente: Cassandra Clare (Instagram)

Con otra saga a medias y otra más planeada, ya serían seis series diferentes de un mismo universo. Esta autora ha demostrado en el pasado que sus historias no son productos descafeinados para seguir aprovechando su éxito inicial. Con el paso de los años ha construido con todas sus historias una valiosa cadena de oro, y esta entrega ha demostrado que sigue brillando como siempre. Solo queda esperar que las siguientes entregas demuestren que es capaz de seguir siendo resistente como el hierro.

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