Un día como hoy nacía Alfonsina Storni

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Alfonsina Storni paseando por las calles de Argentina | fuente: Stores norske Leksikon

Con una pluma sin igual Alfonsina marcó un antes y un después en la poesía del siglo XX 

Un 29 de mayo de 1892 en Capriasca (Suiza) nacía una de las poetas y escritoras  más importantes de Argentina, Alfonsina Storni Martignoni.

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Vida

Alfonsina, tercera hija del matrimonio entre Alfonso Storni y Paulina Martignoni, nació en Capriasca, Suiza, debido al trabajo de sus padres. Su familia regresó a San Juan, Argentina, cuando tenía cuatro años de edad, en 1896 y más tarde se mudaron a Rosario donde comenzó su recorrido artístico.

La infancia de Storni fue complicada debido al alcoholismo que sufría su padre y a las dificultades económicas que perseguían a la familia allí donde se mudara. Por ello comenzó a trabajar en el “café suizo” que su padre fundó en Rosario con apenas 10 años mientras su madre dirigía una escuela domiciliaria. En 1906 su padre falleció, algo que marcaría su historia. El resto de la familia intentó sobrevivir con trabajos precarios y finalmente Storni consiguió ejercer como actriz en la compañía de José Tallavi, con la que recorrió Argentina. Tras terminar dicha gira y ver como su madre se casó y se mudó en ese tiempo, quiso terminar sus estudios en 1909 como maestra rural en Coronda.

Habiendo sido una niña curiosa ya en su infancia y con una gran sensibilidad que marcaría su adolescencia, Alfonsina comenzó a escribir entre las dificultades familiares y la presencia de la muerte, del marido de su hermana y la de su padre, desde temprana edad. Inmersa en la soledad de su interior, debido al complejo de fealdad que sufría, Storni fue creciendo en un mundo que no le comprendía. 

foto retrato de Alfonsina Storni | fuente: El País

Obra

A los doce años se habla ya de sus primeros versos, pero no es hasta 1912, con veinte años, cuando publica oficialmente por primera vez en revistas como Mundo Rosariano. Sus primeras líneas se encuentran enmarcadas en unos antecedentes familiares complicados, muertes prematuras y amores difíciles. Concretamente queda destrozada tras la relación que mantuvo con un hombre influyente 24 años mayor que ella, que la dejaría embarazada y que le haría madre soltera a tan temprana edad.

Primera etapa

La vida de Storni se encuentra enormemente ligada a lo expresado en su escritura, que utiliza como desahogo y reivindicación. Por ello su primer libro La inquietud del Rosal (1916) mostrará todo aquello que llevaba años callando en tan potente corazón.

El rosal en su inquieto modo de florecer

Va quemando la savia que alimenta su ser.

¡Fijaos en las rosas que caen del rosal:

Tantas son que la planta morirá de este mal! 

El rosal no es adulto y su vida impaciente

Se consume al dar flores precipitadamente.

Con la metáfora del rosal Alfonsina nos refleja el deseo de independencia y de florecimiento de la mujer (con un pensamiento aún adolescente) que resulta en ir quemando las etapas pasadas antes de tiempo. La infancia se te escurre entre las manos y la adolescencia se vuelve inexistente en el deseo inminente de florecer hacia una mejor vida. Refleja un sentimiento bastante actual, a pesar de los 105 años de diferencia, por medio de poemas como El recuerdo, Vida¡Adiós!: 

Los días que fueron, los días perdidos

los días inertes ya no volverán. 

¡Qué tristes las horas que se desgranaron 

bajo el aletazo de la soledad! 

Este primer contacto con lo literario conseguirá hacerle un hueco en tan difícil mundo, siendo elogiada por autores como Amado Nervo o Manuel Ugarte. Escribiría dos años más tarde Dulce daño donde la tónica fue parecida, comenzando con un verso que lo resumiría por completo: Hice el libro así: gimiendo, llorando, soñando, ay de mí. Escrito en apenas dos meses se trata de un torrente de sentimientos de una Alfonsina aún por pulir, pero con gran dramatismo y sensibilidad donde no hay otra protagonista que ella enfrentándose a una lucha constante con la dolorosa vida, se percibe en esta estrofa de Este grave daño:

Este grave daño que me da la vida, 

Es un dulce daño, porque la partida

 Que debe alejarme de la misma vida 

Más cerca tendré.

Tras este terminará su etapa más posmoderna con Irremediablemente en 1919, dando fin así a lo que podríamos catalogar como su trilogía inicial enmarcada en el romanticismo y modernismo tardío con referentes como Rubén Darío (al que incluso le dedicará un poema Palabras a Rubén Darío en Ocre), una similitud con autores como César Vallejo e influencias como Delmira Agustini.

Segunda etapa

Languidez (1920) supondrá su transformación hacia una poesía algo menos intimista, con un tono satírico y más enfocado formalmente en la vanguardia. Ejerció de puente hacia una nueva Alfonsina. En este hay cierta ilusión adolescente que se desvanece, dando lugar a una Storni más madura y crítica. Ella misma lo refleja en la primera página donde nos dice: “Este libro cierra una modalidad mía. Si la vida y las cosas me lo permiten otra ha de ser mi poesía de mañana”. 

En esta nueva etapa la autora da un giro al papel femenino que hasta ahora en sus poesías se encontraba contemplativo, a la espera del aprendizaje. Da comienzo a esto en Ocre (1925) Poemas de amor (1926) con una voz más reflexiva y menos enamorada, más desencantada con la vida. La atmósfera que acompaña a la obra se torna melancólica e incluso espiritual, algo que se ejemplifica en estrofas como la de Versos a la tristeza de Buenos Aires:

Tristes calles derechas, agrisadas e iguales,

por donde asoma, a veces, un pedazo de cielo, 

sus fachadas oscuras y el asfalto del suelo 

me apagaron los tibios sueños primaverales

La influencia vanguardista está latente en estos últimos pasos de la poeta, donde vemos incluso un toque surrealista con referentes como Federico García Lorca (contemporáneo suyo). Posteriormente publicará en 1934 Mundo de siete pozos. Su nombre ya transporta a la amargura latente en su escritura, representada por un fuerte simbolismo donde todo parece oscuro (Mundos grises) y solo queda una solución: la libertad, representada por el mar.

Última etapa

Finalmente nos brindará sus últimos versos en 1938 con Mascarilla y trébol donde apela al lector más que nunca, despidiéndose del mismo. Lo escribió el año previo a su suicidio en el Mar de Plata, lo que lo convierte en una especie de testamento. Estando inmersa en una enfermedad que la carcome, ve la muerte llegar y se anticipa a esta tras un periodo de reflexión previo al fin. En este último eslabón de su escritura muestra aquella poesía que considera definitoria. Se ve inmersa en un sueño, en reunirse otra vez con aquello que perdió, en decir adiós, como se ve en Partida:

Me aligero:

La carne cae de mis huesos.

Ahora.

El mar sube por el canal

de mis vertebras.

Ahora.

El cielo rueda por el lecho

de mis venas.

Ahora.

¡El sol! ¡El sol!

Sus últimos hilos

me envuelven,

me impulsan:

Soy un huso: 

¡Giro,giro,giro,giro!…

Mirada crítica 

Alfonsina Storni ha formado parte de la voz femenina del siglo XX. En sus obras se percibe un “yo” que mira hacia el amor heteronormativo entre hombre-mujer con un tinte engañoso. Da a entender que una relación de esta clase siempre tendrá una carácter jerarquizante que la hará complicada, como comenta Berta García Faet en el prólogo de la antología poética de Storni ofrecida por Austral: “Son numerosos los poemas de Storni que tratan sobre cómo ella ama a unos hombres con los cuales no puede sino sentir una distancia, un hiato: la grieta de perspectiva de género, la grieta del sexismo que envenena a ambas subjetividades y las constriñe”.

Si bien ha sido criticada por muchos por su tono íntimo, su descripción del deseo y su poesía amorosa, relegándola a un segundo plano denominándola “otra poetisa de amor más”, Alfonsina ha sabido demostrar que se puede tener una mirada política sobre la posición de la mujer en el mundo patriarcal y hacer una lectura crítica y sentida de lo que ha vivido en este.

Ella nunca se catalogó como ejemplo a seguir. Aún así a través de su poesía expresaba sus más vivos sentimientos, que si bien podían a veces ser relegados al deseo del hombre, mostraba a un yo imperfecto, con debilidades y contradicciones. Con poemas como Tú me quieres blanca, Divertidas estancias a Don Juan, Encuentro o El engaño nos trajo distintas visiones de un mismo sujeto, el hombre y su comportamiento con el otro, la mujer.

Cabe destacar también su presencia en la prosa, concretamente en los artículos periodísticos, donde realizaba una crítica más política y exhaustiva, desligada de la vida privada y sentimental propia. En estos mostraba de una forma más estructurada su opinión con respecto al papel femenino en la sociedad.

Un adiós indefinido

Aunque Storni decidiera quitarse la vida un 25 de octubre de 1938, nunca nos ha dejado. A pesar del reconocimiento del que gozó en su época, su poesía ha ido llegando al resto del mundo a lo largo de estos 83 años que la literatura ha vivido sin ella. Ha formado parte del corazón de muchos lectores, debido a su actualidad, y se ha conformado como una de las escritoras más importantes del siglo XX.

Conocida por muchos por su poética muerte traducida en canciones como Alfonsina y el mar (compuesta por Ariel Ramírez y Felix Luna e interpretada por Mercedes Sosa), su obra es un entramado de originalidad, sensibilidad, soledad e intimidad mezclados con desgarro, furia, confusión y miedo que no deja a ningún lector indiferente. Alfonsina nos abrió su mundo y nosotros no podemos más que sentirnos agradecidos.

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