88º aniversario de ‘Bodas de sangre’

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El estreno de la conocida obra de Lorca cumple hoy 88 años

Hace 88 años, el teatro Beatriz de Madrid acogía la primera representación de Bodas de Sangre, de Federico García Lorca. Esa noche, la obra consiguió una gran ovación del público, que obligó al autor a salir al escenario. Hoy, en El Generacional, celebramos su aniversario.         

El 22 de julio de 1928, el Cortijo del Fraile, ubicado en el pequeño pueblo de Níjar (Almería), se levantaba entre campanas de boda: Francisca Cañadas y Casimiro Pérez Pino se iban a casar.  

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El casamiento había sido orquestado por los padres de la novia. Lo que nadie sabía es que de quien estaba enamorada Francisca era en realidad de su primo, Paco Montes.

Esa noche, mientras el novio descansaba en una de las habitaciones del cortijo, Francisca y Paco trataron de huir a lomos de una mula, poseídos por el amor que sentían el uno por el otro.

Sin embargo, no llegaron muy lejos y fueron interceptados por la hermana de la novia, Carmen Cañadas, y su marido, José Pérez Pino. Este último disparó con la escopeta a Paco Montes, que falleció ante los aterrorizados ojos de su amada.

Regalan el cortijo de «Bodas de sangre» a la Junta de Andalucía, pero lo rechaza
El Cortijo del Fraile, lugar donde sucedieron los hechos. | Fuente: ABC

Después de aquello, la joven permaneció encerrada en una casa heredada de su padre en el Hualix, tratando de disipar la culpa que sentía por lo acontecido. Apenas se la vio durante los siguientes años y no volvió a mantener contacto con Casimiro, que se casó y se mudó a San José, también en Níjar. Desde luego, los protagonistas de esta tragedia no imaginaban que su historia se convertiría en una de las mayores joyas literarias españolas.

La idea de Bodas de Sangre le llegó a Lorca a través de los periódicos. Un amigo de la Residencia de Estudiantes de Madrid le enseñó un artículo en el ABC que contaba lo sucedido. “¡La prensa! ¡Qué maravilla! ¡Leed esta noticia, es un drama difícil de inventar!”, exclamó cuando leyó la dramática historia, que no tardó en propagarse por otros medios.  

El ABC contó los hechos bajo el titular “Crimen desarrollado en circunstancias misteriosas”. El Diario de Almería, en cambio, escribió como título: «Las veleidades de una mujer provocan el desarrollo de una sangrienta tragedia que cuesta la vida a un hombre”. A partir de las noticias publicadas por la prensa, el autor granadino reconstruyó la historia de Francisca y Paco, aunque introdujo algunos cambios.

Representaciones teatrales

De esta forma, el 8 de marzo de 1933, Josefina Díaz Artigas, Manuel Collado Montes y Josefina Tapias se subieron al escenario para interpretar Bodas de Sangre. Los dos primeros, que eran pareja en aquel momento, encarnaban a la Novia y Leonardo. Por su parte, Tapias hizo de Madre. Eduardo Marquina se encargó de la dirección artística, mientras que el decorado corrió a cargo de Manuel Fontanals y Santiago Ontañón.

La representación se ganó el apoyo de la crítica. Así, el escritor Luis Araujo-Costa, opinó sobre la misma lo siguiente: “Josefina Díaz de Artigas, que interpretó el papel de la novia, estuvo admirable; más en el final del acto tercero. Manuel Collado hizo el novio rudo, con magníficos detalles de observación, que, en ocasiones, despertaron murmullos admirativos. Pero lo más valioso de la interpretación correspondió a Josefina Tapias, que en el papel de la madre del novio tuvo momentos de la emocional grandeza que pide la obra trágica”. Fue tal la admiración de los espectadores que, según Araujo, el público “requirió al autor en casi todos los cuadros y una vez durante la representación».

El estreno de “Bodas de sangre”, de Federico García Lorca. Efemérides de teatro | CDAEM · Teatro Español
Manuel Collado y Josefina Díaz de Artigas en el papel de Leonardo y La Novia, respectivamente. | Fuente: Teatro.es

Dos años después, Lorca presentó la obra en Barcelona de la mano de la compañía de Margarita Xirgu. Ella misma interpretaba a la Madre y, esta vez, la dirección artística estaba en manos de Rivas Cherif. José Caballero fue el encargado del decorado en esta nueva representación.

Parte del reparto de «Bodas de Sangre» en la función de Barcelona. Fuente: Cervantes Virtual

El drama llegó a Argentina en 1933, con Lola Membrives en el papel de madre. En España, Juan German Scroeder dirigió la obra en 1946, pero solo hubo una función que tuvo lugar en el Teatro Barcelona. No fue hasta 1962 cuando Bodas de Sangre volvió de verdad a los escenarios, de la mano de José Tamayo. Desde entonces, se ha representado en el teatro en numerosas ocasiones. En Madrid, la compañía de teatro y danza Paloma Mejía recrea la tragedia lorquiana en el Teatro Victoria, donde estarán hasta el 27 de marzo.

Lola Membrives Fernández - Universo Lorca
Lorca y Lola Membrives en la presentación de la obra en Argentina. | Fuente: Universo Lorca

La historia de Francisca y Paco ha llegado también a la gran pantalla. Edmundo Guibourg dirigió la primera película, con Margarita Xirgu, Pedro López Lagar y Enrique Diosdado en el reparto. Carlos Saura fue el director del film de 1981, protagonizado por Antonio Gades, Juan Antonio Jiménez y Cristina Hoyos. La versión más reciente fue llevada a cabo por la directora Paula Ortiz, que contó con los actores Inma Cuesta, Álex García Fernández y Asier Etxeandia.

La obra

Bodas de Sangre está compuesta por tres actos, divididos a su vez en cuadros. En el primer acto, Lorca nos presenta a los personajes. Es aquí cuando los novios, junto con sus respectivos padres, concretan el día de su boda. Sin embargo, no parece que a la Novia le haga demasiada ilusión la unión y va perdiendo la luz en sus ojos conforme avanza la historia. También conocemos a Leonardo, de la familia de los Félix. La Criada menciona a Leonardo en una conversación con la Novia, donde le advierte que ha oído los pasos de un caballo cerca de su ventana a altas horas de la madrugada. 

«Criada: ¿Sentiste anoche un caballo?

Novia: ¿A qué hora?

Criada: A las tres.

Novia: Sería un caballo suelto de la manada.

Criada: No. Llevaba jinete.

[…]

Novia: ¿Tú le viste?

Criada: Sí.

Novia: ¿Quién era?

Criada: Era Leonardo.

Novia: (Fuerte.) ¡Mentira! ¡Mentira! ¿A qué viene aquí?»

El segundo acto recoge el acontecimiento de la boda. La Novia está insegura tras enterarse de que Leonardo ha acudido a su ventana. En el cuadro segundo, el susodicho acude a verla antes de la ceremonia y se lamenta por dejar ir su relación, lo cual le genera aún más dudas a la muchacha. Incluso, la mujer del de los Félix se percata de que el joven está enamorado de la Novia.

«Leonardo: Callar y quemarse es el castigo más grande que nos podemos echar encima. ¿De qué me sirvió a mí el orgullo y el no mirarte y el dejarte despierta noches y noches? ¡De nada! ¡Sirvió para echarme fuego encima! Porque tú crees que el tiempo cura y que las paredes tapan, y no es verdad, no es verdad. ¡Cuando las cosas llegan a los centros, no hay quien las arranque!»

Al final de este acto, ambos improvisan su huida y subidos en un caballo tratan de escapar. Al enterarse, la Madre insta a los invitados a buscar a los fugitivos.

El tercer y último acto está cargado de simbolismo. Los amantes huyen por el campo en la oscuridad de la noche. Ambos saben que, de ser encontrados, morirán. La muerte, simbolizada por una mendiga, advierte del trágico final.

«Mendiga: Esa luna se va, y ellos se acercan. De aquí no pasan. El rumor del río apagará con el rumor de troncos el desgarrado vuelo de los gritos.»

La luna, aunque también representa la muerte, está vinculada con la idea de pureza. Bajo su luz, Leonardo y la Novia expresan su deseo de ser uno solo y estar juntos para siempre.

«Luna: ¡Dejadme entrar! ¡Vengo helada por paredes y cristales! ¡Abrir tejados y techos donde pueda calentarme!»

Los presagios de la Luna y la mendiga se cumplen, y Leonardo y el Novio fallecen tras una violenta lucha. Bajo la mirada de la novia y la luz de la luna, ambos se consumen y abandonan el mundo terrenal. El bajo del vestido de la muchacha se ha llenado de sangre, símbolo de que jamás podrá desprenderse de tal cruel recuerdo.

La brillante pluma de Lorca

Es así como el autor logra narrar tan compleja historia de una manera dinámica, pero sin perder su estilo metafórico. Los cambios que introduce en la obra no importan porque su pluma es inigualable.

Fotografía de Federico García Lorca. | Fuente: elcultural.com

El teatro se mezcla con la poesía, que aporta dramatismo a lo narrado. Es ella la que sitúa al lector y le desgarra por dentro. Así, en el momento previo a la boda, uno puede sentir la angustia de La Novia. 

«Voces: ¡Despierte la novia!

Criada. (Moviendo algazara.):

Que despierte

con el ramo verde

del amor florido.

¡Que despierte 

por el tronco y la rama

de los laureles!»

En una entrevista para Pedro Massa, en abril de 1933, el dramaturgo reconoce que su parte favorita de la obra es el encuentro entre la Luna y la Mendiga. La conversación está extraída de la edición de Bodas de Sangre y Yerma de la editorial Debolsillo. 

«-¿Qué momento le satisface más en Bodas de Sangre, Federico?

-Aquel en que intervienen la Luna y la Muerte, como elementos y símbolos de fatalidad. El realismo que preside hasta ese instante la tragedia se quiebra y desaparece para dar paso a la fantasía poética, donde es natural que yo me encuentre como pez en el agua.»

La muerte, la violencia y el amor se ven enzarzados en este clásico de la literatura de imprescindible lectura, que no solo es disfrutable en papel, sino también en teatro. 

En el aniversario de Bodas de Sangre, la memoria de Lorca aún se mantiene viva. Los sentimientos que evocan sus historias continúan resquebrajando el interior de los lectores. A pesar del paso del tiempo, miles de personas seguirán leyendo sus obras y emocionándose con ellas.

Fotografía de Lorca. | Fuente: El País

Me gustaría dedicar este artículo a mi abuela Virtudes, ya fallecida, que me contaba con ilusión cómo ella «conoció» a la protagonista real de la historia, Francisca Cañadas (ambas eran nijareñas). Cuando leo o escucho algo sobre Bodas de Sangre, siempre me acuerdo de ella. Desde aquí le mando un beso donde quiera que esté.

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