El papel de la prensa en el 23-F, punto de partida del Debate Commodore

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De izda a dcha: José Manuel González Huesa (Servimedia), José Luis Barceló (El Mundo Financiero), Federico Utrera (Majadahonda Mgzn) y David Felipe Arranz (Moderador de Commodore) | Fotografía de El Generacional (Val Torres)
De izda a dcha: José Manuel González Huesa (Servimedia), José Luis Barceló (El Mundo Financiero), Federico Utrera (Majadahonda Mgzn) y David Felipe Arranz (Moderador de Commodore) | Fotografía de El Generacional (Val Torres)

Cultura Commodore, a través de su programa de actividades, renueva un espacio emblemático de reunión y diálogo cultural

Esta mañana, Cultura Commodore ha celebrado uno de sus «Desayunos» en torno al protagonismo esencial de la prensa española en el golpe de Estado fallido de 1981. En él, hemos podido disfrutar de las intervenciones del director de Servimedia, José Manuel González Huesa; el director de El Mundo Financiero, José Luis Barceló, y el director de Majadahonda Magazin, Federico Utrera. Durante el debate han examinado la evolución de la prensa desde aquel 23-F hasta la actualidad.

“Toda la tarde en casa pegados al transistor”. Cuántas veces nos habrán contado nuestros padres o conocidos cómo y dónde vivieron el fallido golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Se les eriza el vello recordando la incertidumbre que sintieron acerca del futuro del país. Un país que llevaba un lustro luchando por salir del silencio y el hermetismo. Sus testimonios son imprescindibles para la memoria, al igual que los medios de comunicación lo fueron en ese momento para el conocimiento público de la situación política.

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Donde siempre, en Commodore

Más de cuarenta años más tarde, la experiencia del mundo del periodismo se reúne con los jóvenes en una nueva jornada de debates en Desayunos Commodore. Este emblemático local, el Mayte Commodore, situado en Plaza de la República Argentina, alberga el encuentro entre la cultura y el periodismo con interesantes debates sobre pasado y futuro.

Fotografía cedida por la organización de Commodore

El 23-F y la radio

Del papel fundamental de la radio en aquel 23-F ha comenzado hablando José Manuel González Huesa, quien se encontraba en primero de Periodismo el día del golpe de Estado. “El papel de los periodistas entonces fue determinante, porque había una población colapsada, impactada y no teníamos los medios de los que disponemos ahora”. Las redes sociales, en efecto, han sido recurrentes en el debate a la hora de definir el periodismo actual. En ellas radica la diferencia entre la comunicación mediática del 23-F y la que se produciría en una situación similar actualmente. “El ciudadano de hoy tiene un ansia de conocer la última noticia con una rapidez que no existía en aquella época”, añadía José Luis Barceló.

Ediciones especiales

Como ejemplo del control informativo y la capacidad de análisis de la prensa del 81 tenemos las ediciones especiales que casi la totalidad de las cabeceras presentaron la mañana del 24 de febrero. “Hubo gente que se hizo con todas las ediciones especiales e incluso las siguen conservando”, cuenta González Huesa. A pesar de la complejidad que suponía contrastar las informaciones, redactarlas con un profundo análisis y pasar todos los procesos de corrección y edición antes de llevarlas a rotativas, los periodistas trabajaron sin descanso por garantizar el conocimiento de lo sucedido a la población española. Incluso, el director de Servimedia considera determinante esta actitud de la prensa como aliento de la movilización en favor de la democracia que se produjo posteriormente en Madrid, como consecuencia del golpe.

“La gente devoró los periódicos porque la prensa le daba una sensación de tranquilidad: la democracia triunfó”, concluía González Huesa, nombrando a brillantes periodistas que tuvieron un papel fundamental en el panorama de la Transición. Hablaba de profesionales muy bien formados y de larga trayectoria, de los que destacó Luis Carandell, Víctor Márquez Revriego, Soledad Gallego Díaz, Pilar Cernuda o Julia Navarro.

Barceló añadía que “el periodista en tiempo del 23-F cumplía una misión, que era querida por los ciudadanos y había una lealtad a los medios”. Los tres periodistas comparten la creencia de que esta lealtad ha desaparecido por la volatilidad de las noticias y por la difuminación de los intermediarios, y que conseguir una marca personal es el mayor reto para el periodista de hoy.

¿Qué ha cambiado?

Federico Utrera, editor de Majadahonda Magazine, añadía que hoy en día se siguen dando golpes de Estado, y ponía de ejemplo el asalto de los seguidores de Trump en el Capitolio el pasado año o algunas guerras económicas entre organizaciones o empresas. Sin embargo, hay gran interés detrás de estas guerras, dice, por mostrar una imagen mejorada frente a la opinión pública. Además, considera que la diferencia fundamental es que la rapidez que mencionaba Barceló hace cada vez más difícil el control exhaustivo y el análisis de la información: “Hoy cualquier fotografía con un móvil supone una fuente sin intermediarios a disposición de todos”.

También Utrera, autor de El 23-F en Canarias: El ‘Elefante Blanco’ tenía que salir del archipiélago, ha mencionado la heterogeneidad que presenta el panorama mediático actual. Asimismo, afirmaba que la prensa digital, a pesar de ser más llamativa, ha supuesto una fragmentación de las informaciones: “Hemos pasado de una oligocracia de unos cuantos medios a un panorama multiforme y fractal, que es signo de la época”. Utrera ha hablado de una fase de deconstrucción del periodismo que antecede a una futura coordinación, poniendo de ejemplo el trabajo en red de los periodistas actuales.

El editor y la línea editorial

En cambio, la irrupción de grandes inversores, de constructoras y otros agentes económicos en los puestos editoriales de las grandes cabeceras ha ido trastocando el carácter vocacional que mantenía el editor, según González Huesa, en tiempos del 23-F. Haciendo mención a populares editores volcados sobre su medio, como Polanco, Juan Tomás de Salas o Antonio Asensio, el periodista sumaba a la ecuación que la propiedad del medio también termina hoy en manos del usuario, que comparte y distribuye la información sin intermediarios. Además, Barceló considera peligroso este hecho por la pérdida de lealtad al medio que conlleva. El director de El Mundo Financiero ha augurado una progresiva uniformidad de las informaciones periodísticas y, por ello, ha reivindicado la importancia de las líneas editoriales y la diferenciación de medios.

Los retos del futuro

Al mirar hacia el 23 febrero de 1981, podemos observar el cambio de una sociedad analógica a una digital. Hoy, vemos generaciones criadas en la pluralidad de voces, pero también la necesidad de un periodismo riguroso y esclarecedor. La generación del MeToo y del FridaysforFuture no debería compartir escenario con las fake news o con discursos políticos que ponen la zancadilla al deseo de conocer de dónde venimos y por qué. No solo necesitamos “expertos” en los informativos. La comunicación del siglo XXI anhela profesionales que pongan sobre la mesa el hecho, el desencadenante, la consecuencia y lo que tienen que decir al respecto.

 

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