El talento chino triunfa y prueba de ello es su éxodo masivo hacia Silicon Valley, donde copan buena parte de la oferta laboral
La Inteligencia Artificial está abriendo debates dentro del mundo del periodismo, que años atrás, ni siquiera se planteaban. Se trata de una herramienta de un valor altísimo, pero el ojo creativo del periodista siempre va a permanecer.
El periodista Enric González explicaba en la introducción de su libro Historias del Calcio el momento en el que su editor en El País le propuso escribir una columna semanal sobre fútbol italiano durante su corresponsalía en Roma. A González, un trotamundos que había ejercido el periodismo desde Londres, Buenos Aires o Tel-Aviv, le chocó la propuesta. En el periodismo deportivo, italianos como Gianni Brera habían encabezado la forma de contar el fútbol desde otro punto de vista, más literario. El resultado del periodista ‘periquito’, aficionado confeso del Espanyol, muestra cómo se comporta un aficionado de la Juventus y otro que es hincha del Nápoles o de un club siciliano. Sociología a través del fútbol. ¿Podría hacerlo la IA?
Uno de los divulgadores más importantes en cuestiones tecnológicas es el exministro de Universidades, Manuel Castells. Recientemente señalaba que en una conversación con el fundador de Huawei, Ren Zhengfei, observó el inicio de la pujanza asiática. Zhengfei manifestaba al exministro la intención de fabricar sus propios chips si Estados Unidos les continuaba trastabillando con su política comercial. El talento chino triunfa y prueba de ello es su éxodo masivo hacia Silicon Valley, donde copan buena parte de la oferta laboral. Además, con su IA, Deep-Seek, hicieron tambalear Wall Street. Directo al corazón de la economía estadounidense. Símbolo de la bonanza norteamericana, pero también del ‘crack’. Aun así, los informáticos e ingenieros chinos no han vivido lo de Enric González.
Si el oficio del periodista sigue vivo es, en parte, por el don de la ubicuidad. Para el lector, detalles como si a la salida del hemiciclo el presidente del Gobierno bromea con el líder de la oposición o sonríe a uno de sus asesores acaban redondeando el relato. En una de las columnas de Historias del Calcio, González estaba de madrugada en una plaza de Roma. Fue ahí donde vio la pureza del carácter italiano. Decenas de chicos jugaban al fútbol sin porterías y hasta arriba de cerveza Peroni, pero uno de ellos siempre vigilaba la espalda. Siempre a la defensiva. En la plaza Campo dei Fiori la IA no podría.


