Zetazen lanza su tercer disco
Un disco de Zetazen siempre es una experiencia que trasciende a la música. Como la temática de este y cuando nos crucemos, qué?, es un viaje. Un viaje hacia el interior, lo que no se ve pero se siente, hacia uno mismo. Rubén ha logrado que su música sea algo más que notas y melodías. Sus canciones se han convertido en un espejo, un diván, una roca frente al mar.
Este nuevo álbum explora el concepto del principio y el fin a través de todas las herramientas de las que dispone el artista. La paleta de colores de la portada evoca un amanecer o atardecer – según se quiera interpretar –; la metáfora del avión simboliza un punto de inflexión e involucra un despegue y un aterrizaje; y durante todo el disco le escuchamos hablar de cerrar ciclos y abrir nuevos.

Tema a tema
5:55 AM (Check In), la introducción del LP, es la definición perfecta de lo que es este nuevo trabajo y una declaración de intenciones. “Despedirse es agradecer con dignidad”. Si algo caracteriza este nuevo trabajo es la combinación de estilos que alberga. Hay un fuerte tira y afloja entre sonidos nuevos y clásicos, lo que plasma a la perfección el paso del tiempo en Zetazen. Aunque, si hay algo que demuestra su evolución, son las letras. El discurso del madrileño siempre ha calado tanto por su honestidad, con la que se han identificado miles de personas en los últimos 10 años. Lo que se aprecia en estos nuevos temas es una versión empoderada de alguien que nunca ha tenido miedo de mostrarse frágil y vulnerable. Se percibe aprendizaje, cambio, un ciclo nuevo en lo personal y artístico.
En este disco hay muchas referencias al pasado en distintas formas. En Drill Espiritual, uno de los temas más atrevidos y frescos, se puede escuchar un sample de Seguir y un estribillo que la menciona directamente. LEALTAD, por su lado, recuerda a Alma Libre en contundencia e interpretación. El feat junto a Kyotto, 170 KM/H, nos transporta a Suepernova, donde Zetazen comenzó a explorar de una manera sobresaliente con nuevos sonidos. Día Cero, Pongo yo el precio y Me preguntaba dan al disco esa sobriedad que no pueden faltar en un LP del madrileño, mientras que no sé. y R.I.C.O son un soplo de aire fresco a un trabajo que no le falta de nada.
Nuevo ciclo
Al escucharlo, y cuando nos crucemos, qué? da la impresión de ser el fin de una etapa y el comienzo de una nueva. Comenzó a componerse con la idea de ser un EP y entre su creación y fecha final de lanzamiento Zetazen ha llenado la Riviera. Este disco, como dice en su primer corte, es un punto de inflexión que conlleva dejar atrás creencias, recuerdos y personas. Este trabajo es el fruto de un momento muy concreto de su vida en el que decir adiós es necesario para poder crear su propio camino.
En este álbum se ve una versión valiente y decidida de Rubén, dispuesto a romper con lo que haga falta y tomar las riendas de sus voluntades. El viaje que relata en los 11 temas – aunque Quieto no está disponible – es el suyo a través del miedo. La superación del pánico a dejar ir. Como en Elegant Pain y Vacío Blanco, la escucha de y cuando nos crucemos, qué? tiene más que ver con una conexión espiritual entre artista y público que con expectación o exigencia. Zetazen ha vuelto a publicar algo más que un disco: un espacio para respirar.


