Un análisis de la producción de Netflix
Tras el éxito de las dos primeras temporadas, esta serie basada en la novela gráfica del mismo nombre escrita e ilustrada por Alice Oseman, no ha dejado de enamorar a todos sus espectadores con esta tercera. De nuevo, Heartstopper vuelve a narrar complejas narrativas desde el positivismo.
Como bien se sabe, la trama sigue la historia de Nick Nelson y Charlie Spring, quienes desarrollaron en la primera temporada una amistad en el instituto, la cual evolucionó hasta ser un romance adolescente tierno. Esto revolucionó la pantalla, ya que hizo que Heartstopper se pusiese en el punto de mira ya que daba visibilidad a la bisexualidad como carácter protagonista, a las dificultades de un mundo con homofobia y a la salvación que se puede alcanzar cuando te juntas con alguien que te quiere de manera sana. Sin prejuicios ni barreras.
Durante las dos primeras temporadas se han abordado temas como el bullying, la aceptación personal, la importancia de rodearte de gente que te quiera por quién eres… De la manera más conmovedora posible, y siempre siguiendo su discurso optimista, el guion de esta serie siempre consigue sensibilizar a los espectadores sobre temas como la identidad sexual, la amistad… Cualquier reto de un adolescente que está descubriéndose.

La gran Alice Oseman y cómo plasma narrativas complejas en todos los formatos
Cabe destacar que si esta serie está llegando a tantos corazones seguramente sea por el formato de producción poco habitual. Alice Oseman es la escritora e ilustradora de las novelas gráficas en las cuales está basada la serie, pero además es ella misma la que se encarga de escribir cada uno de los capítulos. El realismo gráfico que eso le aporta a la serie es único.
Además, visualmente se puede apreciar cómo la propia autora no quiere escapar de la idea gráfica de la novela, y vemos el efecto de animación durante todas las temporadas. Este recurso se usa en esta temporada para ver dos cosas clave, por un lado la pasión y las ganas de explorar la sexualidad, y por otro, de manera muy contrapuesta y también muy conseguido, el mundo oscuro que genera tu mente.
Narrativas complejas sin perder la naturalidad y la bondad en el discurso
Esta nueva temporada genera un valor añadido al discurso. Sin perder el positivismo habitual de la serie, se aleja de ese sentimiento adorable al que nos tiene habituados, para poder plasmar en pantalla a la perfección las consecuencias reales de problemas muy complejos.

Los trastornos alimentarios son un tema complicado de tratar, y Alice Oseman consigue lanzar todas esas visuales de cómo es el proceso, no solo de una persona que lo padece, sino de todo su entorno, para visibilizar la realidad. Podemos ver tanto la perspectiva de Charlie Spring que es quien lo padece, pero también nos enseña cómo lo viven el resto de los personajes.
Por un lado, la hermana que vuelca todas las emociones en él olvidándose de que ella misma ha de avanzar con su día a día. Tenemos amigos suyos que se culpan de no haberse fijado más en lo que le estaba ocurriendo. Vemos el proceso de una madre que ha de cambiar todos sus patrones de conducta para poder ayudar a su hijo.
Aun así, Nick Nelson acaba siendo consciente de que el amor no lo puede todo. Conseguir visibilizar la importancia de pedir ayuda desde algo tan amargo como es aceptar que aunque quieras mucho a alguien y lo des todo, no siempre vas a tener las herramientas para ayudarlo. Se trata de un mensaje muy importante que transmitir en pantalla. Además vemos también el proceso total de acudir a una clínica, los momentos de terapia, las visitas de la familia… e incluso las recaídas y todas las dificultades que conlleva no tener una buena salud mental.

Lo ha vuelto a conseguir sin perder el positivismo
Además, dentro de este golpe de realidad tan complejo, se consigue tratar todo desde la perspectiva de la superación. Y como siempre, unirlo con otras muchas subtramas.
También se visibiliza el mundo QUEER, mostrando la sexualidad en todas sus formas y la aceptación de uno mismo. Visibilidad de las personas asexuales y arrománticas. El uso de los pronombres. Crecimiento personal desde el conocimiento individual hasta la compresión dentro de un grupo de amigos. De nuevo Heartstopper lo ha vuelto a hacer, narrar situaciones complejas desde el positivismo.
Desde una narrativa más delicada, consigue centrarse en cómo afectan grandes temas a cada una de las personas involucradas. Siempre por partida doble. A la hora de tratar los trastornos alimenticios se puede ver el proceso de pedir ayuda y asistir a una clínica, desde la visión propia, la pareja y los familiares. Cuando nos muestra a Elle Argent intentando visibilizar su arte y se encuentra en una entrevista transfóbica, vemos tanto su reacción como la de sus padres y su pareja Tao Xu.
Vemos el proceso de Isaac Henderson de descubrirse y aceptarse a sí mismo, además de ver la reacción de su grupo de amigos. Al igual que el apoyo que todos estos le dan a Darcy Olsson cuando decide de la manera más valiente avanzar hasta sentirse realmente quién es, elle. Conseguir que desde una ficción nada dramática como es esta se pueda visibilizar todo esto es pura magia.
Pero… Siempre se le puede sacar un pero
Nick Nelson, la gran pareja del año, se centra solo en Charlie, hasta tal punto que la empatía pasa el límite y ya no vive sus propios sentimientos sino que solo está en preocupación constante por él. ¿Es esto sano? Sí, vemos que gracias a esto Charlie alcanza un nivel de confianza mucho mayor, pero… Siempre hay un pero. ¿Hasta qué punto es sano esto para Nick? Al final de la serie podemos ver cómo se va con tres de sus amigas a ver distintas universidades. Claramente, vemos cuál es la universidad que le gusta. Y de vuelta en el coche, sus amigas lo perciben: «Empieza a pesar en ti, priorízate».

Termina la temporada y él nunca llega a hablar de esto con Charlie. Duele después de esos días tan intensos de visitar universidades, que todo giró en torno al concierto de Charlie. Charlie nunca le llegó a preguntar sobre las universidades. Él tampoco fue capaz de hablar sobre ello. ¿Es sobre esto sobre lo que irá la siguiente temporada? ¿Es Alice Oseman volviendo a hacer de las suyas para enseñarnos las realidades de la vida? Que no todo es tan bonito como parece, que todo tiene consecuencias.
Que no podemos olvidarnos de nosotros mientras cuidamos a otros, porque entonces ni podremos cuidarlos bien ni podremos sentirnos bien nosotros mismos. Sin duda, todos necesitamos respuestas. Sin duda, todos tenemos ganas de ver qué espera en la cuarta temporada. Todos queremos seguir aprendiendo de la complejidad de estas narrativas desde el positivismo de Alice Oseman.

