Una peculiar función
The Love Show se celebra todos los jueves en el Teatro Alcázar de Madrid de la mano de Eduardo Navarrete y Paula Púa. Tiene la misma función que las apps de citas como Tinder, Grindr o Brenda. Su peculiaridad: no busca emparejar a través de fotos, sino desde las butacas del público.
Este espectáculo, pensado para encontrar el amor, superar una ruptura o reflexionar sobre tu relación de pareja, si no consigue su propósito, por lo menos, te hará reír. Con humor, música y un público entregadísimo es como se forja cada pase de este show. Cada jueves es distinto porque sus verdaderos protagonistas se encuentran debajo del escenario.
Es, por tanto, un espacio para ligar en persona, “para todos aquellos que piensan que es imposible encontrar pareja saliendo por las noches o a través de las redes sociales”.
La sesión del jueves pasado se preveía animada desde la entrada, donde iban pasando grupos de amigos, parejas y matrimonios con mucha actitud y cierta curiosidad. En el hall los asistentes escribían en unas tarjetas sobre sus experiencias amorosas. Esto después serviría a Navarrete para romper el hielo.
Humor sobre el amor
El teatro se fue llenando con personas de todas las edades y el show comenzó, pasadas las 22:30 horas, al ritmo de la música de DJ Abraham Arenas. “Os estáis fijando qué buena noche se está quedando para follar”, comenzó el presentador. “Para eso hace falta tener con quien, y para eso estoy yo aquí”, añadió para iniciar el espectáculo.
El que se presentó como “trabajador del amor” mantuvo la risa entre el público durante toda la función con gran habilidad. Hizo chistes como “entre hacer cruising y senderismo hay un abismo”. Tampoco faltaron referencias divertidas a políticos como el alcalde de Madrid: “Si Almeida pudo, vosotros también”.
El experto en el amor dijo que se ha propuesto formar parejas “por todas las que he roto”. Para ello, sacó al escenario a Charlie, un joven que iba con sus amigos y que contó su última relación como si se tratase de una sesión de psicología. Entre todas las reflexiones, Púa dio en la clave con esta: “Al único al que tenéis que seguir queriendo cuando os haga daño es a vuestro gato”.
Fueron subiendo candidatos del público: Borja, Santi y Ángel. Con ellos, Navarrete mostró su “infalible” método de compatibilidad y del juego salió un match. En una especie de mezcla entre Tinder y ¿Quién quiere casarse con mi hijo?, el “profesional del amor” recordó que “no es no, sí es sí. Y si no es sí, es no. Y si es no, te comes una mierda”.
También participaron dos amigos, Carla y Mario, con una graciosísima historia que involucra a una tercera persona. Consiguieron contactar por videollamada con él creando de forma improvisada uno de los momentos más divertidos de la noche.
Los asistentes bailaron y se fueron con sonrisas y grandes historias que contar, muchos de ellos con ganas de repetir otro jueves, después de que estos 90 minutos fuesen más fugaces incluso que algunos amores.

